Tom Hiddleston vuelve con ‘Loki’ y muchos aún se preguntan si lo de Taylor Swift fue un montaje que dañó su carrera

Pedro J. García
·8 min de lectura

La “hiddlesmanía” nos pegó fuerte hace unos años. Tom Hiddleston estaba en todas partes y se postulaba como la próxima gran estrella del cine, con rumores de posible candidatura a James Bond, proyectos a espuertas y la enorme popularidad que le había otorgado interpretar a uno de los villanos más carismáticos de Marvel, Loki. Simplemente no había manera de evitarlo, su rostro estaba en todas partes.

Pero entonces, llegó su sonado romance de verano con Taylor Swift, y después de su ruptura, el actor británico prácticamente se desvaneció. Salvo por sus apariciones como el Dios del Engaño en el Universo Cinematográfico Marvel, Hiddleston apenas se dejó ver en la pantalla en varios años. Ahora, Hiddleston vuelve, y lo hace precisamente interpretando de nuevo al hermano de Thor en su propia serie para Disney+, Loki, un regreso que sus fans reciben con alegría después de tanto tiempo sin saber de él.

Pero, ¿qué ocurrió para que Hiddleston desapareciera de la faz de la Tierra en su mejor momento profesional? ¿Fue su efímera relación con la cantante estadounidense la razón por la que decidió alejarse de los focos? ¿Dañó su carrera aquel affaire que a día de hoy muchos siguen creyendo que fue un montaje publicitario? Seguramente nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero siempre podemos lanzar nuestras teorías al aire.

Taylor Swift y Tom Hiddleston en 2016 (Goff, Gtres)
Taylor Swift y Tom Hiddleston en 2016 (Goff, Gtres)

El año era 2016. Hiddleston estaba escalando a ritmo ligero hacia la cima de Hollywood. Con su aplaudida interpretación como Loki en Marvel, el actor se ganó el favor del público masivo y las puertas de la industria se abrieron de par en par para él. En los años anteriores se había labrado una carrera estimable con papeles en la serie La corona vacía y films como Midnight in Paris, The Deep Blue Sea, Solo los amantes sobreviven, High-Rise o La cumbre escarlata, trabajando con realizadores muy distintos. Y gracias a la miniserie británica El infiltrado, su nombre se catapultó a lo más alto de la lista de candidatos a suceder a Daniel Craig como James Bond en la saga 007.

Hiddleston disfrutaba de un momento profesional muy dulce y parecía imparable. El público había caído rendido a sus pies y se había convertido en uno de los intérpretes británicos más aclamados -y también más deseados. Las (y los) hiddlestoners -el sobrenombre por el que se conoce a sus fans más apasionados- se multiplicaban por momentos y le rendían culto en Internet. Admiradores que seguían de cerca todos sus pasos y que, como el resto del mundo, se quedaron boquiabiertos cuando en junio de 2016 saltó la noticia de que estaba saliendo con Taylor Swift con la publicación de varias fotos de la pareja besándose en una playa de Rhode Island, dos semanas después de que Swift y el DJ y productor Calvin Harris anunciaran su separación. El mundo enloqueció.

De repente, el actor pasó de salir en las revistas de cine a ocupar todos los titulares del corazón. La relación duró solo tres meses, disolviéndose a principios de septiembre; es decir, lo que viene siendo literalmente un amor de verano. Pero en ese breve lapso, la pareja, conocida por el sobrenombre compuesto de Hiddleswift, no perdió el tiempo: fiestas del 4 de julio, viajes por toda Europa, incluso cruzaron juntos el charco para presentarse a sus respectivas familias. La cosa sonaba muy oficial, pero a ojos ajenos, parecía ir demasiado rápido y esto hizo que pronto surgieran las dudas sobre la autenticidad de la relación.

Los rumores de montaje publicitario no tardaron en aparecer. Para muchos, lo de Hiddleswift era demasiado idílico y perfecto para ser verdad. La imagen de Tom en la playa con una camiseta que decía “I (Love) T.S.” daba la vuelta al mundo y era objeto de burlas (más adelante el actor aclaró que se la había dejado una amiga de Taylor para que no le diera el sol y les pareció algo divertido). Las incontables fotos de los dos acaramelados parecían sacadas de un videoclip de Swift y se llegó a extender la teoría de que todo formaba parte de la promoción de su próximo disco o un empujón mediático para que Hiddleston fuera elegido como Bond. O ambas cosas.

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Un año después de la ruptura, el actor se sinceró con la revista GQ en una entrevista donde aseguró por activa y por pasiva que lo suyo con Taylor no fue un montaje. “Por supuesto que era real”, sentenció. Por aquel entonces se dijo que las ganas de Hiddleston de hacer público su amor con Swift chocaron con el deseo de la cantante de no exponer su vida privada después de sus propias experiencias con la prensa amarilla, y esto fue lo que provocó la separación. “Todavía estoy aprendiendo a tener una vida personal y protegerla pero, a la vez, hacerlo sin tener que esconderme. No voy a vivir la vida escondido. No puedes vivir con miedo a lo que la gente podría decir”, confesaba el actor unos meses después del fin de su romance.

Según él, la ruptura fue amistosa y públicamente solo tuvo palabras de cariño y respeto para Swift a la hora de explicar por qué todo terminó: “Taylor es una mujer maravillosa. Es generosa, amable y encantadora, y nos lo pasamos muy bien. Decidimos salir juntos a cenar y viajar por el mundo. Fue increíble. Pero también fue una relación expuesta a la atención mediática. Una relación siempre conlleva trabajo, no solo una expuesta al público(Grazia).

Swift estaba más acostumbrada a ser el centro de atención y el blanco de rumores e historias de la prensa amarilla, pero el escrutinio mediático al que se expusieron como pareja pasó factura a Hiddleston. Años después de aquel inolvidable (¿o fatídico?) verano y a pesar de la brevedad de la aventura, el actor seguía siendo asociado a la cantante y a él no le hacía ninguna gracia. En 2019, una periodista de The New York Times desveló que su publicista ponía como condición para entrevistarlo no mencionar a Taylor Swift bajo ningún concepto (Glamour). Después de la sobreexposición, las burlas y los rumores de truco publicitario, Hiddleston quería dejar atrás aquel tumultuoso episodio de su vida.

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Por aquel entonces, Taylor no atravesaba su mejor momento de popularidad, siendo -injusta y sexistamente- juzgada por sus relaciones (y su tendencia a convertirlas en canciones) e inmersa en una rivalidad con Kanye West y Kim Kardashian (de la que con los años ella fue la última en reír), pero ahora se encuentra en la cima de nuevo, arrasando como nadie en la industria de la música y en una feliz y más discreta relación con el actor, también británico, Joe Alwyn. Por su parte, Hiddleston vuelve a la palestra con Loki, la nueva serie de Marvel en Disney+ que nos devuelve al personaje de Thor en su propia aventura en solitario.

Desde que protagonizó Kong: La Isla Calavera en 2017, a Hiddleston solo lo hemos visto en películas del Universo Marvel (Thor: Ragnarok y las dos últimas entregas de Vengadores). Tras su ruptura con la intérprete de Love Story, el actor mantuvo un perfil bajo. Tan bajo que, a excepción de sus cameos en el MCU, desapareció de nuestro radar. Muchos nos preguntamos si fue una decisión suya o si dejaron de llamarlo. Recientemente, en una entrevista con la revista Empire por el estreno de Loki, ha explicado la razón por la que se retiró temporalmente del cine y la televisión.

“Varios proyectos se cruzaron en mi camino y me lo pensé mucho, pero no los sentí adecuados, así que nos lo hice”, ha confesado el actor, que no describe su retiro como una decisión consciente tras la vorágine de los tabloides vivida en 2016, sino como “un momento de reflexión”. Tras aparcar el cine momentáneamente, Hiddleston se centró en el teatro, donde siguió trabajando más alejado de las luces de Hollywood y la atención de todo el mundo. También aprovechó el tiempo para “apreciar la naturaleza, cultivar la bondad y la amistad y bailar”, según ha desvelado a la misma revista. “Quizá, en ese momento, necesitaba volver y hacerlo. No sé, para ser sincero, si bailé mucho. Debería haber bailado más. Pero estoy seguro de que habrá varias personas que dirían que he bailado demasiado.

Aunque no aluda a ello directamente, entre líneas puede leerse claramente su preocupación ante la idea de la sobreexposición mediática y la posibilidad de que la gente se cansase de él al verlo en todas partes. ¿Dañó el romance con Swift su imagen y por eso decidió esconderse para evitar que fuera a más? Él seguramente no lo reconocerá, pero todo apunta a que esa fue la razón principal por la que desapareció del ojo público, para que la gente no pensara que estaba “bailando demasiado” y evitar así quemarse antes de tiempo.

Tras aquel punto de inflexión, Hiddleston se prepara para su gran comeback con Loki y quiere pasar página. Su relación con Taylor Swift fue tan mediática que, por mucho que intente desvincularse de ella, seguirá sobrevolándolo en mayor o menor medida. Pero si la propia Taylor ha relanzado su carrera con un éxito monumental (¡tres discos número 1 en menos de un año!) después de atravesar momentos mucho peores y mucho más escrutinio público, él no debería tener problema.

Además de Loki, Hiddleston tiene en la recámara la miniserie The Essex Serpent, que protagoniza junto a Claire Danes. Y aunque parece menos posible que en 2016, su hombre sigue apareciendo en la lista de candidatos favoritos de los fans a ser el nuevo James Bond. Poco a poco, el actor va volviendo a nuestras pantallas para intentar recuperar el brillo que parecía destinarlo a grandes cosas hace cuatro o cinco años. Bienvenido de nuevo, Tom, aunque no lo creas, te hemos echado de menos.

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