Tom Cruise hace realidad su mayor sueño en 'Top Gun: Maverick'

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Que Tom Cruise es un apasionado de las escenas de riesgo ya lo sabe todo el mundo. Tanto él como los responsables de promocionar sus películas se encargan de asegurarse que lo tengamos grabado a fuego con fotos, clips y declaraciones mostrándonos sus acrobacias extremas. A estas alturas sabemos de sobra que las rueda él mismo y que el paso del tiempo no supone un problema. A los 59 años se desafía constantemente con cada película, subiendo el listón, la adrenalina y el nivel extremo de cada secuencia.

Por eso, que se haya subido a los aviones de caza militares -los F-18- y protagonice en carne propia las acrobacias áreas de Top Gun: Maverick no nos sorprende para nada. Es más, hasta diría que no esperaríamos otra cosa de su parte. Y el resultado funciona. Vaya si funciona. Me mantuvo (literalmente) al borde la butaca, con mariposas en el estómago y volando con la mirada gracias a la acción adrenalínica que contagian las imágenes. Sin embargo, detrás de su entrega magnánima existe la realización de un sueño. Un deseo que Tom Cruise tenía claro que quería cumplir si algún día volvía al universo del clásico de 1986. Y ahora, a 36 años del éxito de Top Gun, lo hace realidad.

Tom Cruise interpreta al Capt. Pete
Tom Cruise interpreta al Capt. Pete "Maverick" Mitchell en 'Top Gun: Maverick' de Paramount Pictures, Skydance y Jerry Bruckheimer Films. (Scott Garfield; © 2022 Paramount Pictures Corporation. All rights reserved.)

Porque aunque estemos acostumbrados a esperarnos secuencias extremas en sus películas, no siempre fue el caso. Tom Cruise no voló los aviones de la primera Top Gun ya que no tenía experiencia con este tipo de secuencias, sino que fue el piloto Scott Altman (que luego se hizo astronauta) quien se encargó de pilotar los F-14 durante las secuencias de riesgo.

Cruise se sacó su propia licencia como piloto después de cogerle el gustillo a pasar tiempo en el aire gracias a Sydney Pollack, quien después de dirigirlo en The Firm (La tapadera) en 1993 le regaló un paquete de clases de vuelo. Desde entonces lo hemos visto pilotando en películas como Barry Seal: El traficante (2017) y en la inolvidable persecución en helicóptero de Misión: Imposible - Fallout (2018).

Si hacemos memoria recordaremos que la idea de rodar una secuela de Top Gun comenzó a circular hace varios años, sin embargo, con la muerte inesperada del director Tony Scott por suicidio al saltar de un puente de Los Angeles en 2012, el proyecto estuvo dormido durante mucho tiempo. Y es que, de regresar al universo del capitán Maverick, Tom Cruise quería estar seguro de contar con una historia que mereciera la pena. No quería volver para aprovecharse del furor que provoca la nostalgia en torno a la película original, sino que quería llevar la idea más lejos. Y por eso, su misión era impregnar a la secuela de su seña de identidad como estrella de acción arriesgada. Y al ser una película sobre pilotos de élite, la única opción viable era que subieran a los aviones y volaran para las cámaras. No solo él, sus compañeros de reparto también. Esa era su condición y desafío.

En Top Gun: Maverick, Cruise regresa para cumplir una nueva misión a regañadientes como profesor de un grupo de pilotos y prepararlos para un ataque aéreo que puede costarles la vida. De esta manera, la cinta cuenta con un puñado de jóvenes actores -desde Miles Teller, a Glen Powell, Monica Barbaro, y otros- que siguen los pasos de Maverick en el aire. Y para estar en la película y acompañarlo en la aventura, Tom Cruise diseñó un campamento de entrenamiento de pilotos real. Hizo que fueran subiéndose a diferentes aviones para ir adaptando el cuerpo a la altitud, velocidad y acrobacias, mientras aprendían a escapar en paracaídas en caso de una emergencia o sobrevivir si caían al mar.

A juzgar por las imágenes, fue una preparación física y mental tan brutal como extrema.

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El director Joseph Kosinski confirmó a EW que fue la insistencia personal de Tom Cruise.Es piloto y ha hecho acrobacias, estuvo en la primera Top Gun. Él sabía que no iban a poder subirse a los aviones y mantener el almuerzo [en el estómago] y ser capaces de rodar estas escenas, así que creó un programa de entrenamiento”. Es más, Cruise usó parte del presupuesto del filme para crear este programa, aprendiendo y superando todo tipo de pruebas hasta asegurarse que sus compañeros de reparto podían emular la experiencia de un piloto de combate de la vida real.

Pero no solo eso. También les enseñó a filmarse a sí mismos. Como las secuencias aéreas se rodaron con cámaras instaladas en el interior de cada jet, solo ellos podían manejar los ángulos dentro de la cabina de piloto. El director pasó 15 meses elaborando un plan con la Marina para instalar las cámaras dentro y fuera. Porque Kosinski no tenía control del rodaje dentro de cada avión, por lo tanto cada intérprete era responsable de aguantar el tipo en el aire y, también, filmarse. Al aterrizar, cogían todas las imágenes y las repasaban juntos. Si algo no funcionaba o había que mejorarlo, lo comentaban con el actor y volvían a enviarlo de nuevo arriba para que lo intentara otra vez. Estaban unas dos horas grabándose en el aire y solo lograban sacar entre uno o dos minutos de material viable cada día.

Es al ver la película que te das cuenta enseguida que sin ese tipo de entrenamiento jamás hubieran podido sacar adelante las escenas y sobrevivir en el intento. Me resulta imposible imaginar que pudieran fingir la realidad que contagian las caras distorsionadas que reflejan ante la potencia de cada despegue y la velocidad extrema que cogen en el aire, así como la adrenalina y pavor en sus miradas, sin rodarse en el aire en la vida real.

Monica Barbaro y Tom Cruise en 'Top Gun: Maverick' de Paramount Pictures, Skydance y Jerry Bruckheimer Films. (Scott Garfield; © 2022 Paramount Pictures Corporation. All rights reserved.)
Monica Barbaro y Tom Cruise en 'Top Gun: Maverick' de Paramount Pictures, Skydance y Jerry Bruckheimer Films. (Scott Garfield; © 2022 Paramount Pictures Corporation. All rights reserved.)

En cierto sentido me atrevería a decir que quizás exista algo de homenaje encubierto de parte de Tom Cruise a Tony Scott. Porque, (y tal vez no lo sepan), el cineasta quería rodar a los actores en el aire en los años 80s. Aunque, evidentemente, le fue imposible. No estaban preparados para estar a semejante altura y velocidad, sin poder evitar sentirse enfermos y vomitar cuando bajaban del jet tras hacer una prueba. “Aunque nunca lo hice (volar), aprendí la mecánica de operar el avión” escribió Val Kilmer -Iceman en la película original- en sus memorias publicadas en 2020. “Subimos a los jets varias veces… Debo reportar que fui el único que no regurgitó, y debido a las caídas y giros desgarradores de esos vuelos furiosos, fue toda una hazaña”.

Y es que Tony Scott ya quería llevar la película hasta el extremo por entonces. Existe otra anécdota que lo evidencia cuando, al ver que el portaviones donde estaban rodando había girado de curso, cambiando la luz natural que quería usar en las grabaciones que estaba filmando en ese momento, pidió al comandante que regresara a la posición previa. Pero le dijo que costaría $25.000 hacerlo (el equivalente a $63.000 actuales). ¿Qué hizo Scott? Le escribió un cheque con ese valor, giraron el barco y pudo rodar durante cinco minutos más.

Ahora, 36 años después, Tom Cruise cumple su meta y hace su sueño realidad rodando en el aire junto a sus compañeros, tal y como quería desde un principio si algún día volvía al universo de Tom Gun. Y el resultado es impresionante, haciéndonos vivir una experiencia inmersiva y adrenalínica, que plasma la realidad que se vive en el aire como piloto de combate.

Al terminar la película no pude evitar detenerme un momento a analizar lo que había visto: actores, no pilotos profesionales, rodando escenas y acrobacias extremas a una velocidad pasmosa. Y mientras más lo pensaba, más a cuadros me quedaba. Esos intérpretes que siguieron las órdenes de Tom Cruise, plasman la adrenalina, pánico y riesgo en secuencias electrizantes, arriesgando sus vidas en el camino. Porque, por más que tuvieran todo tipo de protocolos de seguridad, el riesgo siempre está presente al rodar secuencias de este tipo. Y todo gracias a Tom Cruise. Un actor que genera millones en taquilla y vale su peso en oro para la industria del cine. Por eso, nunca terminaré de comprender cómo logra que las aseguradoras se atrevan a pagar los millones que debe costar su seguro de vida y la cobertura de la producción en caso de que le pase algo con sus locuras. Solo él podía llevar Top Gun: Maverick hasta tal extremo.

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