Al final va a ser verdad y Tom Cruise terminará cumpliendo su cometido con la industria del cine

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Quedan pocas estrellas como Tom Cruise. No solo por el carisma y buen hacer que ha demostrado a lo largo de los años, sino porque hoy en día es de los pocos que con su sola presencia es capaz de atraer en masa al público a los cines, como bien acaba de volver a demostrar con Top Gun: Maverick. Esta secuela del mítico título de Tony Scott de 1986 se ha estrenado con cifras récord (sobre todo en EEUU) habiendo sido capaz de traer de vuelta a las salas a un espectro del público que desde la pandemia había sido muy reacio a este modelo de ocio. Y es que pocos se han podido resistir a este espectáculo de aviación que ya fue todo un fenómeno en los 80.

Tom Cruise como Maverick en la secuela de Top Gun (Foto: Scott Garfield/Paramount Pictures/Skydance/Jerry Bruckheimer Films)
Tom Cruise como Maverick en la secuela de Top Gun (Foto: Scott Garfield/Paramount Pictures/Skydance/Jerry Bruckheimer Films)

En concreto, la secuela de Top Gun ha obtenido un estimado de 124 millones de dólares durante el fin de semana de estreno, una cifra que aumentaría hasta los 151 millones con los datos de este lunes 30 de mayo, puesto que en Estados Unidos celebran el puente festivo del Día de los Caídos. Fuera de tierras estadounidenses, donde su fuerte sentimiento patriótico habría sido clave en este nuevo éxito de Tom Cruise, tampoco se ha quedado atrás, habiendo recaudado otros $124 millones que sumarían un total global de $248 millones, una cifra inmensa para un primer fin de semana de la era postpandemia.

Analizando los datos, se trata del mejor estreno de una película no basada en un cómic desde diciembre de 2019, desde justo antes de que el COVID-19 pusiera patas arriba el sector de la exhibición. También, en base a las cifras estimadas del lunes, se trataría del segundo mejor estreno del festivo del Día de los Caídos, ya que solo la superaría Piratas del Caribe: En el fin del mundo con los $153 millones que obtuvo en su debut en 2007. Y no solo eso, puesto que, sin ajustar por inflación, sería el segundo mejor estreno internacional de una película de acción real de Paramount, a la que solo superaría Transformers: La era de la extinción.

Pero el dato que más llama la atención lo encontramos en el histórico de taquilla de Tom Cruise en su país, ya que Top Gun: Maverick se ha convertido en el mejor estreno de toda su carrera, y con gran diferencia. Superaría así los $62 millones que Misión Imposible: Fallout obtuvo en 2018 y los $65 millones con los que La guerra de los mundos de Steven Spielberg debutó en Estados Unidos en 2005. Y es que Cruise, en un panorama donde solo el nombre de grandes franquicias como Marvel o DC parece motivar al público a vivir la experiencia del cine en pantalla grande, ha vuelto a coronarse como una de las últimas estrellas de Hollywood capaces de levantar un blockbsuter por sí solo.

En estos últimos años ha pecado de intenso y exagerado en su forma de trabajar, como es el ejemplo de su continuo empeño por relucir su ego en pantalla, por protagonizar sus propias escenas de riesgo, por despreciar los estrenos directos a streaming, por defender con fuerza la exhibición del cine en salas o por esa filtración de audios del rodaje de Misión Imposible 7 donde se le escuchó extremadamente cabreado con dos trabajadores por no cumplir las medidas frente al COVID-19. Pero por muy pasado de rosca que pudiéramos ver estas acciones desde fuera, el éxito de Top Gun: Maverick nos dice que Cruise ha estado siguiendo una estrategia coherente de cara a recuperar la ilusión del público por el espectáculo cinematográfico en la gran pantalla.

Y los resultados no solo los vemos reflejado en la taquilla, también en el target del público al que esta secuela de Top Gun ha conseguido llegar. En un panorama audiovisual donde mayormente solo los jóvenes vuelto a las salas a disfrutar de blockbusters, Top Gun: Maverick, como bien señalan análisis como los de IndieWire, ha atraído mayormente a un público de 35 años en adelante, un espectro de espectadores que ha supuesto el 55% de sus ingresos.

A fin de cuentas, Tom Cruise ha vuelto para demostrarnos que el cine en salas sigue vivo, que su experiencia poco tiene que ver con el streaming y que sigue siendo uno de los actores más intrépidos en pantalla por el que el precio de una entrada de cine merece la pena.

No nos queda otra que agradecerle su fuerte rechazo a estrenar la película en streaming, sus enfrentamientos a Paramount y el habernos devuelto la ilusión por el espectáculo cinematográfico de primer nivel. Al final, podemos afirmar sin apenas dudas que ha acabado cumpliendo su cometido como salvador del cine tradicional.

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