Todos debemos aprender de Jane Fonda para llegar a los 84 años como ella

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Jane Fonda sigue al pie del cañón a sus 84 años. La actriz de Danzad, danzad, malditos o La jauría humana continúa con un no parar de proyectos entre los que se encuentran próximas cintas como Moving On con Malcom McDowell o Eighty for Brady con Rita Moreno y Sally Field. A lo que habría que sumar su continua participación en reivindicaciones y actos políticos o su buena presencia en pantalla a lo largo de la pasada década, sobre todo con su exitosa serie para Netflix, Grace and Frankie, que llega a su fin el 29 de abril tras siete temporadas.

No obstante, pese a que su energía inagotable apunte a lo contrario, ella es perfectamente consciente de que su tiempo no es infinito y que el momento de su partida está cada vez más cerca. Pero Fonda trata de afrontar su vejez con buenas vibraciones, intentando no dar importancia a la proximidad de la muerte o a los cambios físicos e intervenciones quirúrgicas que conllevan los problemas de salud. Y así está consiguiendo una última etapa de vida que provocaría la envidia de muchos.

Jane Fonda en el TCM Classic Film Festival de Los Ángeles en abril de 2022 (Foto: Emma McIntyre/Getty Images for TCM)
Jane Fonda en el TCM Classic Film Festival de Los Ángeles en abril de 2022 (Foto: Emma McIntyre/Getty Images for TCM)

“Soy súper consciente de que estoy más cerca de la muerte, y en realidad no me molesta tanto”, afirmó la actriz en una entrevista en el programa CBS Sunday Morning. “¡Lo que me molesta es que mi cuerpo básicamente no es mío! Mis rodillas no son mías, mis caderas no son mías, mi hombro no es mío,... Estás mirando a alguien que solo soy yo de cuello para arriba”, explicaba sobre las diversas cirugías de reemplazo de rodilla y cadera a las que se ha enfrentado en los últimos años.

Pero a Fonda no le importan valorando el buen estado de salud en el que se encuentra en una edad tan avanzada, ni siquiera el verse obligada a dejar de practicar actividades habituales en su rutina como esquiar, ir en bicicleta o salir a correr. Ella solo piensa en lo afortunada que es por poder seguir trabajando al pie del cañón como si los años no hubieran pasado por encima. “Tengo casi 85 años. El hecho de que todavía estoy viva y trabajando, wow, ¿a quién le importa si tengo mis viejas articulaciones y ya no puedo esquiar, andar en bicicleta o correr?”, declaraba. “Sabes, puedes ser muy viejo a los 60 y muy joven a los 85, ¡Salud!”, bromeaba ccon toda la razón del mundo.

Sin embargo, las actividades físicas no han sido el único sacrificio que Jane Fonda ha tenido que hacer para seguir disfrutando de una vida profesional plena. También cuenta como en estos últimos años se ha visto obligada a abandonar el consumo de alcohol, puesto que sentía que a medida que iba envejeciendo le iba afectando de manera muy diferente a como lo recordaba. “Incluso con un trago, como si bebiera un Martini esta noche, mañana estaría a medio asta”, contaba. “Eso no era cierto cuando era más joven, pero a medida que envejeces creo que el alcohol te afecta de manera diferente”.

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Dejando a un lado los tratamientos estéticos que podemos descifrar en su rostro, no cabe duda que Jane Fonda nos deja una lección de vida en toda regla: la de conocer el cuerpo de cada uno, cuidarlo y protegerlo, llegando a la vejez con vitalidad y energía para disfrutar mejor el tiempo que nos queda de vida. No bebe alcohol, hace algo que le apasiona y se mantiene activa, siendo consciente de las limitaciones de su físico.

Y es que ella sabe de lo que habla cuando se trata del cuidado personal. Y no solo por haber protagonizado más de 20 vídeos de entrenamientos caseros que lanzó al mercado del VHS entre los 80s y 90s. Fonda confesó varias veces haber sufrido con su apariciencia durante su juventud, reconociendo haber padecido bulimia durante varios años de su vida, incluso después de cumplir los 40 hasta que decidió buscar ayuda. "A medida que te haces mayor es peor. Lleva más tiempo recuperarse de una recaída. Tenía una carrera, estaba ganando premios, apoyando a obras de caridad, tenía una familia y tenía que tomar una decisión: vivir o morir" dijo hace unos años.

Incluso es superviviente de cáncer de pecho y padece osteoporosis, pero nada la detiene. A esta altura de su vida, además de trabajar, hace una caminata larga a diario, practica yoga y entrenamiento de resistencia. "Nunca voy a parar" dijo al Daily Mail en 2016. "Lo más importante es seguir moviéndose, mantenerse activo. Es lo que hago y así es como te mantienes fuerte".

Curiosamente, lo mejor de todo según la propia Fonda, es que su ejemplo está sirviendo para dar ánimos a muchas personas que se enfrentan al lado más aciago de la vejez. Al final de su intervención, matizó que, a raíz de su trabajo en la serie de Netflix Grace and Frankie junto con Lily Tomlin, le están llegando mensajes de “muchas mujeres que se han enfrentado a cosas terribles” que al verlas en la serie han conseguido “mantener la cabeza a flote” y generar “esperanza”, lo que sin duda es un perfecto ejemplo del buen referente que supone que una actriz continúe actuando en una edad avanzada.

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