'Todo es verdad' tendrá que dejar de marear la perdiz o le puede salir caro

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Por Lucas Ferreira.- Risto Mejide estrenó Todo es verdad en el prime nocturno de Cuatro el 29 de junio obteniendo la atención de 1.107.000 espectadores y un share del 12,1%. Nada mal en una jornada de Eurocopa y con el concurso de Masterchef eligiendo a sus semifinalistas. La audiencia parecía apoyar su propuesta de profundizar y analizar en un asunto que comenzaba a copar portadas, tertulias y muchos minutos de televisión, radio y prensa en general: el supuesto liderazgo de José Luis Moreno de una trama criminal que podría haber estafado muchos millones de euros.

Una semana después el programa siguió desgranando las claves del caso, pero contando esta vez con las declaraciones del famoso empresario, productor y presentador. No arrojó luz sobre lo que aún era secreto de sumario, pero hay que reconocer que su intervención tenía valor desde un punto de vista periodístico. Aunque con unas cifras ligeramente inferiores, 984.000 y 10,6%, el respaldo de la audiencia volvió a ser evidente. Pero tal y como ya destacamos entonces, Todo es verdad parecía más centrado en crear un estilo propio que en darnos a conocer unos hechos que anunciaba como de especial interés.

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Cierto es que estamos en verano, época que no suele ser muy profusa en generar temas de actualidad y que esto obliga a las redacciones y equipos de producción a buscar asuntos diferentes, o a dar nuevos enfoques a los que ya tienen encima de la mesa. Disyuntiva ante la que el equipo liderado por Risto Mejide habría optado el martes siguiente por volver a dedicar sus más de dos horas de emisión a José Luis Moreno. Ya no entrevistó a un familiar directo (a su hermana) como en el primer programa, ni a personas claves en la investigación (un confidente o el acusado de ser su mano derecha), sino que optó por centrarse en las relaciones empresariales de las que podría haberse valido para sus fines el padre de Macario y Monchito, lo que presuntamente salpicaba tanto a RTVE como a la productora de Santiago Segura.

El rechazo del público fue evidente cuando más de un tercio optaron por otras cadenas. Un dato que no era una coincidencia sin más al quedar demostrado cuando parte de los televidentes volvieron a su directo las noches del 20 y el 27 de julio cuando trató las polémicas en torno a las terapias alternativas como la biodescodificación.

Pero la semana pasada surgió lo imprevisto y ahí Todo es Verdad estuvo rápido y ágil. Tuvo acceso exclusivo al sumario de la operación Titella -denominación de la investigación policial-, lo que le permitió conocer de primera mano detalles hasta ahora no públicos, como que la cantidad que José Luis Moreno podría tener oculta en otros países estaría entre los 400 y los 900 millones de euros. Un logro reseñable que le hizo cambiar la escaleta de contenidos prevista y actuar como corresponde a un programa que se dice de investigación.

Pero lo que no tiene sentido es que volviera ayer a ello tras varias jornadas en que esa información ha sido tratada y divulgada por muchos más medios. Un hándicap que intentó superar con fórmulas conocidas. La primera de ella acudir a dos protagonistas que no habían hablado hasta ahora y a los que se acercó con dos métodos muy diferentes del reporterismo. Una entrevista pactada -aunque dejando solo registro de voz al no dar la cara- a Antonio Aguilera, acusado de ser el cerebro financiero de la trama. Y una mediante cámara oculta a Martin Czehmester, con quien el programa jugó a la ambigüedad, refiriéndose a él indistintamente como expareja de José Luis Moreno o exactor. Tanto uno como otro rechazaron haber cometido delito alguno y defendieron la presunción de inocencia de su conocido. Es decir, no aportaron nada nuevo a la información actual.

Y en segundo lugar, Risto Mejide intentó nuevos enfoques. El político, conectando con la concejal de cultura de Cuéllar, localidad segoviana que acogió varias jornadas de rodaje de Resplandor y tinieblas, el último proyecto de serie de José Luis Moreno, para preguntarle cómo fueron aquellos días. Interrogantes con entonación seria y supuesto ánimo elucubrador, pero en las que la representante pública no entró a especular. El otro fue el judicial, dando la palabra a un magistrado que señaló una obviedad, “La investigación no ha finalizado. Es posible que en las próximas semanas personas que no hayan sido investigadas se citen”. Esto, unido al análisis que hicieron de las palabras de Antonio Aguilera, sobre que uno de los estafados podría estar “preparándose para dar explicaciones a través de un reportaje o una entrevista, bien preparada”, nos indican que Todo es Verdad parece estar dispuesto a continuar haciendo de este caso su contenido estrella.

Sin embargo, las cifras de ayer dejaron claro que probablemente deban plantearse otra línea a seguir. El programa obtuvo la audiencia más baja de toda la temporada con 570.000 espectadores y 6% de share, la mitad que en su primera emisión.

Todo es verdad ha pasado de debutar con un sólido 12,1% el 29 de junio, a ir bajando cada martes a 10,6% (6 de julio), 6,9% (13 de julio), 7,6% (20 y 27 de julio) y 6,9% (3 de agosto), para desembocar en el 6% de la última entrega. Y de todos estos seis programas, cuatro estuvieron centrados en el caso de José Luis Moreno (a excepción del 27 de julio y 3 de agosto). Es probable que quisieran recuperar el tema tras la buena audiencia inicial, pero las cifras responden por sí solas.

Es decir, muchos menos espectadores interesados en seguir el caso de José Luis Moreno cuando no se aporta información relevante y nueva. Y encima enfadados, tal y como se podía leer en la noche del martes en la red del pajarito, los usuarios estaban hartos y saturados de extensos cortes publicitarios.

Con todo esto creo que es evidente que Todo es Verdad necesitaría reflexionar sobre qué tipo de programa quiere ser, o hasta dónde sería inteligente estirar la cobertura de un caso en particular. Mi impresión es la de estar asistiendo a la repetición de una información ya ofrecida por otros medios, que refrendan las reacciones en redes sociales mientras los datos de share desvelan un declive abismal. O Risto Mejide intenta ofrecer algo novedoso o probablemente corra el riesgo de perder el poco interés que aún atrae.

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