'Tierra Amarga': Más cerca de la verdad

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Fekeli confrontó a Fikret por sus mentiras y este no tuvo más remedio que decirle la verdad, en Tierra Amarga: “No soy tu sobrino de sangre, porque mi padre no era tu hermano Musa, sino Adnan Yaman”. Además, le contó como este último les abandonó a su suerte, a él y a su madre: “Antes de que ella muriera, le prometí que acabaría con el apellido Yaman y empezaré por Demir”, sentencia el joven con una mirada llena de furia. Fekeli trató de hacerle entender a Fikret que la venganza no solucionaba nada, pero sus palabras no surtieron el efecto esperado. “Aunque no esté de acuerdo con tu plan, guardaré el secreto de tu origen”, dice Fekeli. En el capítulo 81 de Tierra Amarga, Fekeli le recomendó a Fikret que dejara a un lado su venganza contra los Yaman, pero él no atendió a razones y podría provocar una catástrofe.

Mientras tanto, Demir tuvo otro apasionado encuentro con Ümit. La doctora le pidió que se quedase con ella hasta el amanecer, pero él le dejó claro que debía regresar a casa. Cuando ella se quedó sola, cogió una foto en la que aparecían Demir y Sevda. “Ahora soy como tú”, dijo a la par que observaba el rostro de la mujer en la imagen. Después la tiró al suelo con rabia.

Por otro lado, Müjgan volvió a vivir con Fekeli después del suicidio de su tía. Behice, cuyos crímenes fueron descubiertos, incluido el asesinato de Hünkar, prefirió arrojarse desde una colina a pasar lo que le quedaba de vida en prisión. La doctora miró hacia el futuro centrada en su hijo Kerem Ali y en su reciente romance con Fikret ¿Logrará ser feliz? Por cierto, Hande Soral, Ümit en 'Tierra amarga', ha sido madre.

Una nueva carta llegó a la mansión de los Yaman

A su vez, en la mansión de los Yaman, Sevda encontró una carta dirigida a Demir en la que se revelaba que Adnan tuvo otro hijo además de él. Cuando este la leyó, reaccionó de una forma que la mujer no se esperaba. “Otro mensaje más. Todo eso son habladurías para hacerme daño”, comentó Demir, haciendo alusión a la misiva que Züleyha también encontró en el despacho de su empresa.

Su esposa, que llegó minutos más tarde, le aconsejó que denunciase a la policía el acoso que estaba recibiendo: “No sabemos quien está escribiendo estas mentiras y los agentes lo averiguarán”. Sevda también estaba de acuerdo, pero Demir prefirió esperar. No quería manchar el nombre de su padre por una “ridiculez”, como él lo denominaba: “Eso es lo que quiere quien me está mandando estos textos”.

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