'Tierra Amarga': Müjgan pierde el control

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Viendo que la vida de Fikret corre peligro por un rumor que no es verdad, a Müjgan no le queda más remedios que confesar la verdad: no está embarazada de Yilmaz, ni de nadie. La doctora se inventó que estaba esperando un bebé para tratar de retener a su esposo. Este, harto de las mentiras de su todavía mujer, la echa de su casa junto con su tía y le prohíbe volver a ver a Kerem Ali: “Eres una muy mala influencia para nuestro hijo y no te quiero cerca de él”.

Fekeli se compadece de las mujeres y les alquila una casa en Çukurova para que no tengan que dejar el pueblo. Además, trata de interceder por la médico ante su sobrino para que le permita ver al hijo que tienen en común, pero ese se niega: “La decisión está tomada y nadie me hará cambiar de opinión”.Además, se enfada con su padrino por ayudar económicamente a su todavía esposa.

Fekeli hace un pequeño homenaje a Hünkar

Viendo que su misión ha fracasado, Ali Rahmet tira la toalla con su ahijado. Unas horas más tarde, llega hasta el local de un pintor a quien le encargó un cuadro muy especial. Al llegar a la mansión, se ve que en el lienzo aparece el rostro de Hünkar. “Bienvenida a casa, vida mía. Ahora sí, ocuparás el lugar que te mereces”, comenta Fekeli visiblemente emocionado. “Ojalá tu entrada en este hogar hubiera sido diferente”, añade con gran pesar.

Por otro lado, Züleyha se cita con Yilmaz y le pide algo de tiempo para dejar a Demir y marcharse lejos con él. “Si le abandono ahora, se hundirá. Acaba de perder a su madre, ten un poco de piedad”. Akkaya le dice a su amada que Yaman la está manipulando para que se quede a su lado. No obstante, cede a la petición de la mujer y le asegura que esperará lo que necesite.

Cuando regresa a la mansión, Züleyha se encuentra con Müjgan, que vino a pedirle su ayuda: “Necesito ver a mi hijo, por favor. Solo tú entiendes lo que estoy pasando”. Züleyha va entonces a casa de Fekeli y con una excusa se lleva a Kerem Ali para que su madre pueda abrazarle a escondidas. Llega la hora de despedirse y Müjgan se niega a entregarle al niño. Desesperada, comete la imprudencia de cruzar el río con el bebé en brazos y Züleyha tiene que lanzarse al agua para rescatarles.

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