'Tierra amarga', avance del capítulo 103 (parte 2) de hoy en Antena 3: Entre la vida y la muerte

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Photo credit: Productora
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La semana pasada en Tierra amarga la policía empezó a considerar sospechoso a Demir de la desaparición de Sevda, mientras que Fikret comenzó a acercarse a él y Fekeli entró en prisión. En la segunda parte del capítulo 103 de hoy en Tierra amarga, Saniye y Gaffur, desesperados al ver a su hija herida de bala, se llevan a la pequeña al hospital, donde es operada a vida o muerte. Por fortuna, los doctores logran salvarle la vida a la pequeña y con el paso de las horas, la niña termina recuperando la consciencia. “Pronto podremos darle el alta, no tienen de qué preocuparse”, comentan los médicos.

Por su parte, Cümali finge preocupación por el estado de su hija, aunque, en verdad, poco le importa. Es más, horas después, se marcha a comer, tranquilamente, a uno de los restaurantes de la zona. Saniye, que había salido a comprar medicinas para Üzüm, le pilla desgastando fabulosos platos con total tranquilidad y monta en cólera: “Eres el ser más despreciable que he visto en mi vida”.

Züleyha, preocupada por Demir

Mientras, Züleyha se asusta al descubrir que su esposo ha desaparecido tras el tiroteo. «¿Y si se lo han llevado los bandidos?», le pregunta a Fikret, que también está intranquilo al no tener noticias de su hermano. Este promete hacer lo necesario para dar con el paradero de Demir. Mientras, Betül comienza a mostrar interés por Fikret o ¿más bien por su dinero?

Fekeli, por su parte, le pide al fiscal un permiso para salir de prisión y averiguar qué está pasando: «Soy un hombre de palabra y, cuando esto se aclare, le juro que regresaré a la cárcel para cumplir con mi condena». Ninguno lo sabe, pero los atacantes son los secuaces de Erkan Gümüsoglü, el hombre que fue arrollado por Fekeli en el accidente y enemigo declarado de Demir.

Antes de su muerte, Eran le dejo dicho a sus fieles empleados, que atacasen la hacienda en cuanto pudieran y estos, en memoria de su fallecido jefe, cumplieron con su última voluntad sin rechistar.