El thriller psicológico indefendible que es mejor dejar en el pasado

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A veces una buena idea solo es eso. Una genialidad teórica que en la práctica no funciona como lo habíamos imaginado. Y eso es justamente lo que sucedió con uno de los thrillers psicológicos más esperados de la cartelera hace unos años. Que en 2008 el director de El sexto sentido volviera al género que le hizo triunfar después de la decepción generalizada de sus últimas producciones, era un soplo de aire fresco que los amantes del género esperábamos con ansias. Pero solo para llevarnos uno de los grandes chascos de la década.

Y a casi quince años del estreno de El incidente (2008) hay quien todavía la defiende. Una de sus protagonistas que incluso sugiere que la culpa de su fracaso es que “quizás no la captamos".

Póster promocional de El incidente (Disney)
Póster promocional de El incidente (Disney)

Esa defensora es Zooey Deschanel, la coprotagonista que interpretaba a la esposa del personaje de Mark Wahlberg en su huida de las plantas y el viento. Por si no lo recuerdan o no la vieron (y no los culpo), en esta historia los ciudadanos de ciertas ciudades estadounidenses huían de una toxina liberada por las plantas como mecanismo de defensa contra el humano, que provocaba desorientación y suicidio en masa. La película intentaba ofrecer una metáfora sobre el cambio climático, recurriendo a esa idea como el primer indicio de un desastre global. Y aunque la trama central ahora nos recuerde a éxitos recientes como A ciegas de Netflix, la ejecución fue muy diferente.

Lo que en teoría podía parecer interesante, con secuencias de suspense creadas a la luz del día y con algo tan cotidiano como el césped y el viento sirviendo como enemigo letal, derivó en una producción incoherente y fallida. La película comenzaba de manera trepidante, haciéndonos creer que veríamos algo realmente prometedor, pero pronto se desinflaba con diálogos superficiales, un humor forzado y un segundo acto que sentenciaba la decepción más absoluta.

La crítica no fue nada benevolente, aunque nunca lo es cuando se trata del cine de M. Night Shyamalan. Sobre todo en EE.UU. El hecho de que haya creado un clásico imponente en la historia del género como El sexto sentido puso el listón tan alto que nadie le perdona el más mínimo fracaso. Pero en este caso el mundo entero respondió al unísono. La crítica la destrozó y el público también. Incluso a día de hoy mantiene un desaprobado del 17% en RottenTomatoes, mientras el público ha sido un pelín más generoso con un 24%. Y si bien tuvo un buen arranque en taquilla, enseguida se corrió la voz y terminó recaudando $162 millones sobre un presupuesto de $60 millones. No fue una cifra menor al desastre previo que supuso La joven del agua (2006) -$72 millones- pero sí el más bajo de sus thrillers psicológicos desde el éxito de El sexto sentido (1999) en aquella década.

El incidente pasó a la historia como un desastre en toda regla. Incluso el director y Mark Wahlberg lo reconocieron a su manera con el paso del tiempo. Pero parece que su protagonista femenina se niega a ver la realidad.

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Zooey Deschanel es una actriz que siempre me contagió simpatía instantánea. No solo por su trabajo en la exitosa sitcom New Girl (2011-2018), sino incluso cuando dio vida a la exnovia egoísta de 500 días juntos (2009). Con la excepción evidente de El incidente, donde ella y su compañero Mark Wahlberg dejaron las interpretaciones más ridículas de sus carreras a raíz de un guion ligero, de diálogos superficiales, y una dirección enfocada en el suspense humorístico (aunque no funcionara) en lugar de crear algo realmente trascendente.

Durante una sesión de preguntas y respuestas con lectores de The Guardian, la actriz recordó el fracaso de la película, asegurando que el director “tenía una fuerte visión y todos intentamos hacer lo que él quería”. Añade que confió en él porque es “un gran cineasta” pero que no sabía la intención del proyecto hasta que lo vio terminado. Creo que intentaba ir a por algo de horror estilizado, como Los Pájaros, y quizás la gente no lo captó”.

No obstante ahí se equivoca. La comparación con Los Pájaros fue de las referencias más evidentes que destilaban del filme y muchos espectadores, sobre todo críticos en sus artículos, la mencionaron. Sí que se captó y sí que se entendió, solo que Shyamalan lo hizo de forma tan forzada y con una ejecución que destilaba tal arrogancia que no convenció. Y digo arrogancia porque Shyamalan se puso manos a al obra con una buena idea pero sin aparentemente medir hasta qué punto era ejecutable.

Mark Wahlberg llegó a bromear con que Amy Adams “esquivó la bala” cuando rechazó formar parte del proyecto antes que Zooey Deschanel. En una rueda de prensa ante el estreno de The fighter celebrada en 2013 comentó que había hablado de “otra película mala que hice” con Adams antes de hacer el drama nominado al Óscar. Y aunque al principio intentó evitar decir el título al que se estaba refiriendo, terminó confesándolo. “El incidente, que se j*da. Era esa. Malditos árboles, tío. Las plantas. No pueden culparme por querer intentar interpretar a un profesor de ciencias. Al menos no estaba interpretando a un policía o corrupto” (vía Indiewere).

Pero incluso el director se pronunció al respecto durante la promoción de Glass en 2019. Si bien aceptó el criticismo de Mark Wahlberg, reconoció a Vulture que su intención era hacer una película que se sintiera como de serie B, poniendo como ejemplo un clásico como La masa devoradora (The Blob, 1958). Y al preguntarle si el público no entendió el humor que pretendía transmitir, admitió que sí pero que no era nuestra culpa. “Creo que yo fui inconsistente. Por eso no pudieron verlo”. Efectivamente.

Precisamente volví a ver la película con la intención de descubrir si el paso del tiempo cambiaba mi opinión de alguna manera. Pero no. Lo cierto es que no ha envejecido tan bien como otras obras de Shyamalan como El protegido, Señales o El sexto sentido. Y Shyamalan está en lo cierto, el problema es el humor, dado que la cinta denota un esfuerzo extra por incluir el tono bromista del cine-B pero dentro de una trama que comienza apostando por el suspense más intenso mientras desarrolla una narrativa que trata la seriedad de una crisis de pareja o la pérdida de un ser querido desde el ángulo dramático. Y esto se traduce en un humor que se antoja forzado, que nos aleja del contexto de la historia y confunde sin una intención clara. Y esa confusión es justamente la que transmiten las propias actuaciones.

Si les interesa analizarla con ojos modernos o verla por primera vez, El incidente está disponible en Disney+.

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