Thomas Snégaroff recupera a Putzi, el hombre que susurró al oído de Hitler

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Madrid, 11 may (EFE).- Posiblemente Ernst "Putzi" Hanfstaengl sea uno de los personajes más desconocidos del siglo XX, pero el periodista francés Thomas Snégaroff se ha encargado de sacarlo del baúl de la Historia en "Putzi. El confidente de Hitler" para recuperar al que fue también pianista de Hitler e informante de Roosvelt.

Snégaroff, historiador francés especializado en Estados Unidos, es consciente, según ha explicado hoy en una rueda de prensa virtual, de que "no debería exagerar" sobre este personaje histórico, pero la realidad es que se "ha quedado muy mermado en la Historia" sobre todo en las biografías de Hitler, en las que solo hay "una o dos referencias" del personaje de esta novela (Seix Barral).

Pero Putzi, apodo que significa "hombrecito" en bávaro, era un americano de madre alemana de dos metros de altura que fue una figura clave en el ascenso al poder del dictador alemán. Un comerciante americano que conoce a Hitler en 1921 porque su familia tenía un negocio de arte.

"Aporta a Hitler muchas cosas que no tenía, como las redes financieras importantes, el dinero o la revista del partido nazi, que gracias a Putzi se convierte en una máquina de guerra", ha explicado al tiempo que ha destacado cómo desempeñó un papel muy importante cuando Hitler fue encarcelado en 1933 por intentar derrocar al gobierno alemán y posteriormente cuando fue liberado y se alojó en la casa familiar de Putzi en Alemania.

Pero si hubo una faceta clave para que este americano embelesara al dictador alemán fue su faceta de pianista, según se relata en el libro. En concreto esta relación de fortaleció cuando en una boda Putzi tocó una pieza de Wagner y Hitler "entró en shock".

"Putzi hizo crear a Hitler desde un punto de vista político, artístico y cultural (...) Wagner transmite una energía a Hitler y eso hace sensible el vínculo de Hitler con Wagner, que es un vínculo visceral, y eso es lo que Putzi me ha hecho explicar en el libro", ha matizado Snégaroff.

A través de informaciones obtenidas de documentos de la época en el archivo de Múnich, el periodista francés aborda también otro de los pasajes fundamentales de la historia del nazismo, cuando Hitler es derrocado y Putzi, al igual que otros muchos nazis, se exiliaron a los Estados Unidos y acabaron cerca del presidente Roosvelt, de quien fue confidente el protagonista de la novela.

Unos años en los que este personaje de madre alemana criado en Estados Unidos (Múnich, 1887- 1975) siempre "esperó" que su amigo lo trajera de vuelta a Alemania y le "pidiera disculpas".

"Se convierte en el informador de Roosvelt -ha añadido- porque es el único ser humano que trabajó personalmente y susurró al oído de Hitler y eso le acaba salvando la vida".

Así, el francés ha afirmado que en este libro el lector puede encontrar "tres lecturas": la propia historia de Putzi y que es "muy emblemática" porque aborda el Nazismo "contado de otra manera"; abordar la internacional fascista en Europa, "que va desde Estados Unidos hasta España"; y contar la memoria alemana a través de Putzi para así explicar "cómo se transmite la memoria, cómo el tiempo trabaja o no trabaja".

"Y Putzi es muy interesante en ese sentido porque nos dice cómo el tiempo hace su trabajo, bien o mal", ha matizado al tiempo que ha puesto de relieve cómo en el caso de este personaje se demuestra cómo la ideología puede empezar también "en el corazón".

Autor de ensayos, con "Putzi. El confidente de Hitler" Snégaroff ha debutado en el género de la novela guiado por una cita de Walter Benjamin: "él decía que la diferencia entre la novela y el ensayo es que en la novela vemos la mano del artesano, y yo necesitaba esto".

"Está claro que lo que distingue la novela del ensayo no es la inventiva, durante mucho tiempo ésto ha marcado la diferencia, pero ahora esta diferencia la marca el estilo, la existencia o no del autor en el texto. Me parece muy importante poder contar la historia de la A a la Z, pero también jugar con la narración. Por eso he escogido jugar con la novela", ha afirmado.

Por eso ha reconocido que en esta novela tira de "hilos" que un historiador no tiraría: "podemos tejer un hilo entre Trump y Alemania, sí, pero también hay que tejer un hilo entre la historia de EEUU y Alemania en 1920".

Como muestra de lo que supuso Hitler para Putzi, en esta novela también se aborda la "asexualidad" del dictador, a quien su confidente presentó a las conocidas hermanas británicas Mitford.

"No es que fuera homosexual, le gustaba atraer a las mujeres, pero la teoría de Putzi y otros historiadores es que le asqueaba el cuerpo humano, el cuerpo de la mujer, el cuerpo físico y eso explicaría un poco esta relación un tanto conflictiva con las mujeres", ha concluido.

Pilar Martín

(c) Agencia EFE

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