Courtois y el campeón de Liga: cómo hundir una reputación con un titular manipulado

Thibaut Courtois (derecha) en un partido contra el Barcelona. Foto: Claudio Chaves/Eurasia Sport Images/Getty Images.

Son tiempos difíciles para toda la sociedad, en general, pero quizás para el periodismo deportivo un poco más. El parón radical de todas las competiciones (o casi) debido a la pandemia del coronavirus ha reducido enormemente la oferta que historias que contar a unos lectores que siguen ávidos de información. Por eso, tal y como queda apuntado frecuentemente en La Libreta de Van Gaal, hay veces que caemos (todos, que aquí nadie está libre de pecado) en prácticas un tanto cuestionables con tal de llamar la atención.

La víctima del último ejemplo es Thibaut Courtois, el portero belga del Real Madrid. Revisando las portadas de hoy se deduce que ha hecho unas declaraciones muy polémicas para un medio de su país en las que asegura que su equipo ha sido superior al Barcelona esta temporada, y que, por tanto, no sería correcto adjudicarle el título a los culés pese a que, al término de la última jornada disputada, Messi y compañía estaban en el primer puesto de la clasificación. Se basa en que en los enfrentamientos directos entre ambas plantillas los blancos ganaron en el Bernabéu y lograron rascar un empate en el Camp Nou.

“Sería injusto que el Barça fuera campeón, fuimos mejores”, dice el As a toda plana. “Hemos sido superiores”, resume el Marca, no en toda la cubierta de su edición de este miércoles pero sí en un rincón muy destacado. La prensa catalana lleva también el tema, pero claro, arrimando el ascua a su sardina: “Courtois, ¿por qué no te callas?”, proclama el Sport en enormes letras amarillas, añadiendo que el guardameta “reclama el título”. Las ediciones digitales de estos y otros diarios también han tratado el tema usando términos similares.

Vendido de esta manera, es normal que la audiencia reaccione con indignación, risas o incluso dudando de la inteligencia del protagonista de los hechos. Anoche, sin ir más lejos, su nombre se convirtió en el tema del momento en la red social Twitter, y los mensajes que se publicaban no decían mucho a su favor.

Pero claro, luego resulta que la realidad, tan tozuda ella, se empeña en llevarnos la contraria. Porque la cosa tiene muchos matices. Las declaraciones completas del cancerbero añaden un detalle importantísimo que se está pasando por alto: “Creo que debes ser campeón basándote en todos los partidos. No puedes parar 11 partidos antes de que acabe la temporada. O lo terminamos todo o no lo terminamos, pero sin declarar campeón”.

Y además comparó la situación española con la de otras ligas: “En Inglaterra todavía podría comprender que declaren campeón al Liverpool, porque tienen una ventaja de 25 puntos. ¿Pero qué haces con los ascensos y con los descensos? ¿Y con el dinero de la televisión? Todo tiene un papel importante ahora. Es difícil”.

Son, también, palabras bastante jugosas que pueden dar lugar a una reflexión interesante y a un debate profundo. El lector es libre de decidir si el punto de vista de Thibaut es el acertado, o valorar si diría lo mismo en caso de que la situación se diera al revés y fuera el Real Madrid el que le sacara dos puntos al Barcelona. Lo que, en vista de los hechos y no de las interpretaciones personales de cada uno, no tiene mucha justificación es el linchamiento que ha de sufrir Courtois porque alguien saque de contexto unas declaraciones con ánimo de exaltar al público y llevarse un par de clics.

Ahora bien, como en todo, las culpas no deben ir en un solo sentido. No es únicamente que el periodista de turno sea malo malísimo por elegir concretamente esa parte de la comparecencia del futbolista para generar opinión de manera tendenciosa. Habría que ver cuántos lectores indignados han pasado del titular y han bajado un par de párrafos para encontrar el discurso completo, que hasta el Sport reproduce, y a partir de ahí sacar sus propias conclusiones. Hoy ha pasado con el belga, otros días el villano tiene identidad distinta, pero el mismo truco se repite mil veces y no solo parece que a los lectores no nos molesta, sino que hasta lo aplaudimos.

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