'The Witcher' es el hijo mutante de 'Juego de tronos' y 'The Mandalorian'

Por David Opie
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From Esquire

Desde el principio queremos avisar que tengáis paciencia con nosotros con este tema, pero imaginad que Juego de tronos y The Mandalorian hubieran hecho guarreridas españolas, como diría en gran Chiquito de la Calzada, y de todo ello hubiera nacido un bebé. Pensad en un cazarrecompensas mágico con una peluca de Daenerys. Ahora imaginad que esta monstruosidad mutante no estuvo a la altura del encantador atractivo de ninguna de las dos series progenitoras. Agregad a la mezcla muchas décadas de espera y una base de fans tremendamente entusiasta, y tendréis una idea de las presiones a las que se enfrenta The Witcher en su primera temporada.

Sinceramente, eso es mucho peso para The Witcher, incluso para Henry Cavill y sus poderosos y anchos hombros, pero calma, porque no todo es malo. Cualquiera que haya tenido dudas sobre Superman con una peluca de Legolas no debe preocuparse. Cavill encarna el corazón y el alma de Geralt de Rivia, canalizando perfectamente su inexpresivo ingenio y su impresionante presencia física durante los cinco episodios que vimos antes del estreno de la serie.

El amor personal del actor por el personaje brilla todo el tiempo durante las brutales e íntimas escenas de lucha. Cavill realizó en primera persona y sin necesidad de dobles todas las acrobacias en el set de rodaje, y esto aumenta las apuestas de una manera que pocas series de este tipo pueden igualar.

Photo credit: Katalin Vermes - Netflix

Por supuesto, Juego de tronos es lo primero que se puede venir a la mente al ver esta serie de fantasía, espadas, pelucas, y magia. Pero, en realidad, los paralelismos mandalorianos son más evidentes.

Al igual que sucede con el "héroe" de Star Wars, Geralt disfruta estando solo la mayoría del tiempo, cazando criaturas creadas por ordenador mientras lucha contra su propio sentido de lo correcto y lo incorrecto durante todo el proceso. Desafortunadamente, estas dos series divergen cuando se trata de cuánto tiempo aparecen sus protagonistas en pantalla.

Mientras que en The Mandalorian, para disgusto de los entusiastas de Baby Yoda por toda toda la galaxia, el mandaloriano protagonista es el centro de todas las aventuras, Geralt está sorprendentemente ausente durante largos períodos de tiempo en la primera temporada de The Witcher.

Realmente, y en teoría, esto tiene mucho sentido. La princesa Ciri (Freya Allan) y Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra) son importantes en los libros en los que se basa la serie, pero aparecen cronológicamente más tarde durante el viaje de Geralt.

Al alternar entre las tres historias antes de lo esperado, The Witcher da mucha más importancia a las mujeres de lo que suele ser común en el género de fantasía. Si bien es algo encomiable, la serie tarda demasiado en reunirlos a todos, y mientras tanto, la historia de Ciri se resiente demasiado.

Yennefer es, de lejos, un personaje mucho más interesante, con un arco narrativo que parece inspirado en los X-Men. Pero aún así, durante mucho tiempo es extraño ver tan poco de The Witcher en una serie llamada The Witcher.

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Tu tolerancia hacia la serie, además, puede depender de tu tolerancia hacia Jaskier (Joey Batey), el inseparable compañero bardo de Geralt. Con cada melodía pegadiza que canta, Jaskier pone a prueba también tu paciencia, ya que en determinados momentos le da un toque cómico a la cosa, y en otros lo asesinarías lentamente con una cuerda de su laúd al cuello.

En el lado positivo, es bueno saber que no somos los únicos obsesionados con el físico de Geralt. A veces, la fascinación de Jaskier con el brujo protagonista raya en lo homoerótico, así que no te sorprendas si el bardo termina inspirando miles de historias eróticas gay, especialmente cuando aparece en una de las muchas escenas de bañera con las que los guionistas nos han deleitado durante esta primera temporada.

Sin embargo, Jaskier no aparece en esa escena de la bañera de la que todo el mundo (NO SOLO NOSOTROS) hablaba después de ver el primer tráiler de la serie. La escena en sí llega más tarde, durante una extraña orgía con gente enmascarada que sí nos recuerda mucho más a Juego de tronos que otras muchas cosas en la serie.

Momentos como este demuestran que The Witcher también tiene en mente a su audiencia procedente de los videojuegos, así como a los fans del libro. Pero al final, sin embargo, es imposible complacer a todos, e imaginamos que el enfoque adicional en los personajes femeninos podría llevar a algunos trolls por el camino equivocado, que suponemos que además se verán ofendidos por el elenco racialmente diverso del programa.

El material original de Andrzej Sapkowski es intrínsecamente polaco y, por consiguiente, se supone que es blanco, pero en un mundo donde los demonios y la brujería son la norma, supone una excelente noticia ver que los directores de casting fueron más abiertos en su enfoque, expandiendo el mundo de The Witcher a ideas mucho más inclusivas.

Photo credit: Katalin Vermes - Netflix

Desafortunadamente, algunos espectadores no se quedarán en este mágico mundo el tiempo suficiente para apreciar su diversidad. La política en el Continente no es particularmente accesible para los recién llegados, y los largos discursos sobre el destino incluyen palabras que son incluso más densas que los brazos de Cavill.

Al igual que la joven Yennefer, The Witcher tiene mucho potencial. El mundo fantástico de la serie está muy conseguido, e incluso podría igualar las alturas alcanzadas por Juego de tronos algún día, pero lamentablemente, hoy no es ese día.


De hecho, esta primera temporada parece algo así como un prólogo extendido, y una vez que todos los personajes principales estén en su sitio, la segunda temporada podría terminar siendo el éxito que The Witcher quiere desesperadamente ser.

Los guionistas solo tienen que superar los evidentes problemas de ritmo y la ausencia de un Baby Yoda en la serie para llegar al destino deseado.