'The Shrink Next Door': otra serie de Apple TV+ que no deberías ignorar, y ya van unas cuántas

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Apple TV+ sigue siendo una de las grandes rezagadas en la competitiva guerra del streaming. Salvo el éxito de Ted Lasso, comedia triunfadora en la edición más reciente de los premios Emmy y su serie más popular, la oferta de ficción original del gigante tecnológico está pasando bastante desapercibida. Y no será por los prestigiosos nombres que maneja, y lo más importante, por la calidad que suele caracterizar a sus títulos.

La plataforma no tiene muchas series, pero las que tiene son bastante buenas. Servant, Dickinson, ¡Shmigadoon!, Mythic Quest, la recientemente estrenada Dr. Brain que ya recomendamos también en otro artículo e incluso su buque insignia The Morning Show son bien recibidas, pero no consiguen destacar en la conversación seriéfila y acaban siendo ignoradas en el océano de contenido de streaming que nos inunda cada año. A ellas se suma ahora la nueva comedia dramática The Shrink Next Door, otra serie de Apple de la que nadie está hablando, a pesar de contar con un reparto de favoritos de Internet y tener potencial para ser una de las series más intrigantes e interesantes de la temporada.

Estas son las razones para no ignorar The Shrink Next Door y darle una oportunidad.

Cartel de 'The Shrink Next Door' (Apple TV+)
Cartel de 'The Shrink Next Door' (Apple TV+)

Los primeros motivos para ver The Shrink Next Door tienen nombre propio. La serie cuenta con un trío de ases en su reparto que deberían por sí solos ser suficiente reclamo. El rey de la comedia americana, Will Ferrell, uno de los actores más queridos a nivel mundial, Paul Rudd, y la sensación de Internet Kathryn Hahn. Los tres forman las tres aristas principales de esta oscura comedia psicológica que produce y dirige Michael Showalter, el realizador responsable de la comedia de culto Wet Hot American Summer, la aclamada La gran enfermedad del amor y el nuevo vehículo de lucimiento para Jessica Chastain, Los ojos de Tammy Faye.

Con estas credenciales, The Shrink Next Door debería estar en la lista de reproducción de todos los amantes de las series, pero tristemente, no he encontrado a nadie que la esté viendo. Pero, ¿de qué va exactamente? Desarrollada por Georgia Pritchett e inspirada en una historia real, la serie se basa en el podcast de 2019 del mismo nombre creado por Joe Nocera y narra cómo, a través de los años, un psiquiatra manipulador, el Dr. Isaac ‘Ike’ Herschkopf (Rudd), se involucra en la vida de uno de sus pacientes, Marty Markowitz (Ferrell), un hombre crónicamente inseguro que ha heredado la compañía textil de su padre, para aprovecharse de él y timarlo.

La trama abarca tres décadas y arranca en los 80. En la vida real, el doctor Herschkopf destacó por sus métodos directos y su forma de motivar a sus pacientes. Markowitz empezó a asistir a la terapia de Herschkopf en 1981, cuando el duelo por la muerte de sus padres y sus responsabilidades en la empresa empezaron a desbordarlo. Herschkopf se aprovechó de esta situación para controlar todos los aspectos de su vida, rompiendo todos los límites entre doctor y paciente. A lo largo de 30 años, Herschkopf tomó el control económico de la familia Markowitz, fue el responsable de romper sus lazos e incluso se fue a vivir a su casa de los Hamptons, donde fingió ser su propietario. La relación terminó en 2010, cuando Markowitz por fin despertó y empezó a luchar para recuperar las riendas de su vida.

En la serie vemos desarrollarse esa extraña relación en la que el Dr. Herschkopf actúa como titiritero en la vida de Marty, que necesita un empujón para salir de su cascarón y enfrentarse a los problemas que suele ignorar por miedo al conflicto. Cuando Marty ve que sus métodos funcionan, le abre la puerta de su vida personal de par en par. La tercera en discordia es la hermana de Marty, Phyllis (Hahn), quien no tarda en calar al psiquiatra y advierte Marty de que no es normal que un doctor se inmiscuya en la vida de su paciente a niveles tan extremos. Sin embargo, el pico de oro de Herschkopf y su gran talento para manipular psicológicamente a los demás también la hace caer a ella víctima de sus redes, provocando un fuerte cisma entre los hermanos. De esta manera, tal y como ocurrió en la vida real, el doctor se introduce poco a poco en la familia Markowitz con intenciones oscuras, descubriendo que son más ricos de lo que él creía, y trazando un elaborado plan para desplumarlos.

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The Shrink Next Door es de esas series cuya sola premisa ya está llena de potencial. La dinámica de poder que se establece entre los personajes es fascinante de observar y convierte a la serie en un visionado muy entretenido. Además, de manera paralela, también nos ofrece un curioso retrato de la comunidad judía en Nueva York que nos depara momentos tan incómodos como hilarantes. Pero lo que de verdad la eleva, más allá de su premisa, es el excelente trabajo actoral del elenco.

Paul Rudd vuelve a desplegar todo ese carisma y encanto por el que tiene enamorado a medio mundo, pero aquí lo pone al servicio de un personaje retorcido y engañosamente villanesco, mostrándonos una perversa variante de los personajes que suele interpretar. Su Dr. Herschkopf es deliciosamente enervante, verlo manipular a Marty es frustrante a la par que divertido, y la relación entre ambos es la columna vertebral de la serie. Ferrell, por su parte, también vuelve a hacer lo que se le da tan bien, construir un personaje inocente y bondadoso por el que es fácil sentir empatía. La “amistad” entre estos personajes opuestos, hechos a medida para los actores que los encarnan, es la mayor baza de The Shrink Next Door, una serie que maneja perfectamente el equilibrio entre comedia y drama.

Eso sí, aunque los protagonistas son Rudd y Ferrell, la robaescenas oficial de la serie vuelve a ser Kathryn Hahn. No importa lo pequeño que sea su papel, Hahn tiene un talento innato para destacar y construir personajes memorables. Tras años siendo una actriz de culto para los amantes de la comedia, su papel como la bruja Agatha Harnkness en la serie de Marvel WandaVision la catapultó a la popularidad mainstream y, desde entonces, está que no para (pronto la veremos en la secuela de Puñales por la espalda y ya está confirmado el spin-off del Universo Marvel centrado en Agatha). Su trabajo en la serie de Apple TV+, aunque secundario, vuelve a brillar enormemente gracias a su capacidad para dar vida a personajes atrayentes y carismáticos. Internet está obsesionado con ella por una razón, y es que todo lo que toca lo convierte en oro.

Will Ferrell y Paul Rudd en 'The Shrink Next Door' (Apple TV+)
Will Ferrell y Paul Rudd en 'The Shrink Next Door' (Apple TV+)

Ahora bien, la serie acaba de empezar, así todavía no podemos sacar conclusiones definitivas. De momento, The Shrink Next Door se desarrolla favorablemente. No es ninguna obra maestra, eso desde luego, pero es una serie elegante (y muy neoyorquina) y tiene los elementos necesarios para atrapar al espectador. Buenos personajes, buena historia y buen manejo de la comedia y el drama, a lo que se suma el aliciente de saber que lo que nos están contando ocurrió de verdad, por muy disparatado que suene. 

Ahora solo falta que la gente se entere de que existe, y esa es la tarea más difícil. Estando en Apple TV+, que muchos siguen viendo como un mero complemento a los dispositivos Apple y no como una verdadera fuerza a tener en cuenta en el mercado del streaming, lo tiene difícil para despuntar. Por eso estamos aquí, para mover el foco hacia ella y que no acabe siendo completamente eclipsada.

Por ahora, la oferta original de Apple TV+ se ha caracterizado por dos elementos principales: el reclamo de grandes nombres de Hollywood y una calidad por encima de la media. Sí, es cierto que ya lleva unos cuantos manchones en su historial (la ignorada Little Voice, la fallida Mr. Corman o la vapuleada La historia de Lisey), pero por lo general, sus series suelen gustar… aunque sea a los cuatro gatos que las vemos. No tiene pinta de que The Shrink Next Door vaya a romper la barrera seriéfila como lo hizo Ted Lasso, pero aun así merece la pena echarle un vistazo y sumergirse en un maquiavélico universo psicológico que nos recuerda una vez más que la realidad supera a la ficción.

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