'The Last of Us' consigue con una escena que solo podamos pensar en otra serie (y de Netflix)

Pedro Pascal y Anna Torv en 'The Last of Us' (cortesía de HBO)
Pedro Pascal y Anna Torv en 'The Last of Us' (cortesía de HBO)

ATENCIÓN: este artículo contiene SPOILERS del segundo episodio de The Last of Us

Taquicardia. Es lo que produce The Last of Us con el segundo episodio ya disponible en la plataforma de HBO. Los que jugaron el videojuego en que se basa la historia están aplaudiendo la emoción que les provoca la absoluta fidelidad visual y narrativa en redes sociales, mientras aquellos que no lo conocíamos estamos descubriendo una trama terroríficamente adictiva. Sin embargo, el segundo capítulo consigue algo que no sucede con frecuencia en el mundo de las adaptaciones: unificar a los experimentados que ya conocen la historia con los novatos, dejándonos boquiabiertos al unísono y con el corazón a cien. Porque, conozcas o no la trama, lo que pasa en este episodio nos toca a todos por igual. Y gracias a una persona en particular.

El primer episodio arrasó a mediados de enero, logrando el segundo mejor estreno de HBO desde 2010. Un dato increíble cuando tenemos en cuenta que se trata de una plataforma con series de éxito como La casa del dragón, Euphoria o Succession. Pero las expectativas eran altas y el resultado estuvo a la altura con un estreno que cautivó al público a golpe de fidelidad pero, también, originalidad narrativa para todos los espectadores en general. Ese primer capítulo nos dejaba claro que The Last of US no pretende solamente satisfacer a los fans del juego, sino también a todos los amantes de las buenas series por igual. Y así, después de sentar precedente con un capítulo arrollador de casi hora y media que introducía la trama y personajes, llegamos a un segundo que eleva nuestro enganche todavía más. Pero rompiéndonos el corazón en el camino.

En mi caso, al no ser jugadora de videojuegos no sabía nada de la historia y, por lo tanto, mi interés se asentó en aquello que sí conocía, o me interesaba conocer. Como la trama de terror distópica que proponía el tráiler y ver a su prometedor reparto en acción. Pero, sobre todo, tenía muchas ganas de ver a una actriz en particular. Y no hablo de Bella Ramsey en el papel de Ellie -la adolescente contestona y posible cura para salvar a la humanidad- cuyo fichaje generó mucha expectación tras meterse al público en el bolsillo como Lyanna Mormont en Juego de Tronos. Sino que hablo de Anna Torv, una actriz australiana que llevábamos cuatro años sin ver en pantalla y con una presencia enigmáticamente irresistible.

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Interpreta a Tess en The Last of Us, un personaje que entra en acción en el segundo arco del primer episodio, presentándose como una superviviente feroz. Una mujer endurecida bajo la lucha constante de la supervivencia a lo largo de dos décadas. Es contrabandista, compañera de Joel (Pedro Pascal) y una persona tan letal como él. Desde su introducción es evidente que tuvo que hacer de todo para seguir con vida. Incluso cosas que podrían definirla como una mala persona.

A lo largo de los dos primeros episodios, Anna Torv consigue que veamos a Tess como una más en el trío protagonista. Un personaje con mucho que contar y mucho por descubrir, y la única persona a la que Joel escucha. La única que puede servir de nexo entre él y Ellie a través de la misión que tienen por delante: llevar a la adolescente hasta la unidad científica que podría usar su inmunidad para encontrar una cura contra la infección que transforma a lo humanos en monstruos.

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Sin embargo, al final del segundo episodio, esas ganas de querer seguir viendo a Tess en acción se hacen añicos. Los que jugaron el juego ya saben lo que pasa, mientras el resto lo descubrimos en los últimos minutos. Tess y Ellie fueron mordidas en uno de los encuentros mas trepidantes con los infectados. La diferencia es que mientras Ellie está sanando, a Tess le queda poco tiempo antes de convertirse. Sabe que no tiene escapatoria y decide sacrificarse en una explosión que permite a sus compañeros salir ilesos y seguir con la misión. Una secuencia dramática, aterradora e intensa donde Anna Torv nos deja sin aliento. Literalmente.

Gracias a la poderosa actuación de la actriz, su despedida se siente demasiado temprana, pero solo porque es tan activa e intensamente dramática que queremos seguir viéndola en la historia. Evidentemente, su adiós forma parte de la narrativa y, con su partida, se abren nuevos caminos para la vulnerabilidad y confidencia entre los dos supervivientes. Joel ahora tiene que cumplir la misión en honor a Tess. Es ella quien le abre los ojos, aunque sea un poquito, a la esperanza. Su despedida se entiende pero la intensidad que provoca despierta el recuerdo de otro adiós que se sintió más injusto todavía.

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Porque muchos conocimos a Anna Torv como la protagonista de Fringe (2008-2013), para luego redescubrirla en las dos temporadas de Mindhunter (2017-2019). La serie que no me pude sacar de la cabeza tras ver el desenlace que vive en The Last of Us.

En Mindhunter, la serie de Netflix que contaba con David Fincher como mente creativa principal y estaba inspirada en una historia real, interpretaba a la Dra. Wendy Carr, una psicóloga que se sumaba a la Unidad de la Ciencia del Comportamiento del FBI. Su trabajo era asistir con sus análisis a los agentes Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tech (Holt McCallany) que entrevistaban a asesinos en serie con la intención de crear perfiles que ayudaran a detectar y apresar a otros en el futuro.

Mindhunter terminó de repente cuando Netflix anunció que habían liberado a sus actores de sus contratos en 2020, dejando en pausa el desarrollo de una tercera temporada. La decepción fue unánime al tratarse de una serie de éxito con una gran legión de fans a sus espaldas. Todavía ahora siguen apareciendo publicaciones en Twitter y foros pidiendo su regreso de vez en cuando. En principio no se sabe cuál es su futuro. Un vocero de Netflix dijo en 2020 que tal vez regrese en cinco años (Vulture), aunque David Fincher no parecía estar muy dispuesto, resignado ante el alto coste que supone realizar cada temporada.

Anna Torv en 'Mindhunter' (cortesía de Netflix)
Anna Torv en 'Mindhunter' (cortesía de Netflix)

Sin embargo, más allá de la tensión que creaba la serie en torno a las entrevistas, dejó una deuda pendiente con el personaje de Anna Torv. La Dra. Wendy Carr era un personaje clave que completaba el arco narrativo de los tres protagonistas, no obstante, los agentes masculinos y las historias policiales basadas en casos reales terminaban llevándose todo el protagonismo. Ella quedaba, injustamente, en un segundo plano. Y digo injustamente porque era un personaje interesantísimo, sobre todo por cómo lo interpretaba Anna Torv.

La actriz hizo de Wendy una mujer elegante, enigmática, secreta y elusiva, pero con un deseo ferviente en su interior por dejarse llevar por los sentimientos y emociones. Sabía muy bien diferenciar entre su vida personal y la profesional. Corrían los años 80s y subsistía en un terreno masculino, esquivando sugerencias sexuales de sus jefes y el menosprecio profesional por ser mujer. A lo largo de la segunda temporada la vimos abrirse a nuevas aventuras personales, dando lugar al amor con otra mujer y aferrando su amistad con Bill, sirviendo como confidente a sus problemas personales con su hijo. Todo esto mientras había comenzado a realizar entrevistas con asesinos ella misma, descubriendo la importancia de sus conocimientos y análisis de primera mano, solo para ser devaluada por sus jefes empoderados en el éxito de la unidad.

Al término de la segunda temporada la encontramos con el corazón roto, endurecida de nuevo tras hacerse vulnerable al amor, y con el ego dolido por culpa del machismo laboral. Había mucho que explorar y seguir contando en otra temporada, y bajo la elegancia de una actriz que se robaba toda nuestra atención cuando aparecía en pantalla. Pero desde 2019 nos quedamos con las ganas.

Por eso, al ver su desenlace en The Last of Us tan pronto y apenas en el segundo episodio, resulta inevitable que aquellos que nos enganchamos a Mindhunter no recordemos que es la segunda vez que vivimos este deseo de verla más tiempo. Es cierto que, según su perfil en Imdb, aparecerá en otras secuencias de la serie -imagino que a través de flashbacks- pero evidentemente ha dejado de ser una de las protagonistas. Y eso no hace más que encender otra vez ese fervor porque Netflix y David Fincher recuperen Mindhunter, devolviéndonos esa interesante historia, saldando la deuda pendiente que quedó con ella.

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