'The Flight Attendant': el final de la temporada 2, explicado

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Photo credit: HBO Max
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¡CUIDADO! SPOILERS DE LA TEMPORADA 2 DE 'THE FLIGHT ATTENDANT' A CONTINUACIÓN

El final de la segunda temporada de 'The Flight Attendant' ha estado lleno de giros de guion sorprendentes y ha cerrado un círculo personal y emocional muy importante para Cassandra Bowden. Y ojo, que también nos ha dejado pistas para una posible tercera temporada. Desde luego, el octavo episodio no ha dado un solo respiro: hay viajes internacionales, revelaciones inesperadas, secuencias divertidísimas, resolución de crisis existenciales, persecuciones propias de una película de terror, reconciliaciones familiares, una boda en Las Vegas... Vamos a analizarlo todo bien.

En el final del episodio 2x07 dejamos a la protagonista interpretada por Kaley Cuoco en un momento de lo más peliagudo: tras descubrir por fin quién es la doble de Cassie en 'The Flight Attendant', Grace St James (Mae Martin), Cassie se queda en shock cuando su excompañera azafata se suicida de un disparo junto a ella mientras están subidas en una noria. Antes de hacerlo le deja una pista importante diciendo que todo este asunto es mucho más grande de lo que se piensa y no la incumbe solo a ella. Pronto descubriremos qué quería decir.

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La CIA llega al lugar de los hechos, donde los agentes Benjamin Barry (Mo McRae) y Shane Evans (Griffin Matthews) están heridos tras ser apuñalados por Grace, y los Díaz son arrestados después de que Annie (Zosia Mamet) los haya electrocutado. Entre la confusión, la jefa Dot Karlson se lleva a Cassie y sugiere que pasen por su domicilio para que pueda ducharse y quitarse la sangre del pelo. Y allí es donde Cassie une todas las piezas del puzle: encuentra una botella de Santal 33 (el mismo perfume que Annie captó en las ropas ensangrentadas de su maleta) y se fija en una foto del ejército que está rota por la mitad (igual que la que vio en la casa de Grace), dos elementos que confirma la conexión entre ambas mujeres.

Lo cierto es que a Dot no le cuesta nada confesar sus crímenes e informar a su invitada de que solo es una de las tantas almas perturbadas que ha utilizado en su beneficio para salirse con la suya. Cassie consigue salvarse gracias a la alarma personal que Miranda (Michelle Gómez) le dio en el cuarto episodio de esta temporada, pero al final son los mismos agentes de la CIA quienes detienen a su jefa a las órdenes de Barry, que ha descubierto todos sus trapos sucios. Cassie está a salvo. Por ahora.

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Durante el episodio hemos visto que Davey (T.R. Knight), el hermano de Cassie, le ha estado enviando mensajes muy preocupantes, y es que resulta que ha sido secuestrado por Jenny (Jessie Ennis), la joven de Alcohólicos Anónimos que tiene un podcast. Pues bien, el podcast en realidad no existe, y todo este tiempo se ha estado obsesionando con todos los aspectos de la vida de Cassie. ¿Por qué? Aquí viene algo que no nos esperábamos: está locamente enamorada de Feliks (Colin Woodell). ¡Sí, el mismo Feliks que pasó de novio a asesino sociópata en el final de la primera temporada! ¡El mismo Feliks que asesinó a Alex Sokolov y empezó toda esta serie!

No esperábamos volver a encontrarnos con este personaje en la segunda temporada. Al parecer, Jenny se obsesionó con el asesino, al que visitó en la cárcel, y Feliks vio una oportunidad para manipularla y conseguir su venganza contra Cassie. Básicamente, la convenció de que Cassie tenía que morir para que ellos pudiesen estar juntos. Por suerte, no lo consigue: Jenny persigue a Cassie con un martillo hasta que Davey recupera la consciencia y la golpea en la cabeza hasta dejarla inconsciente.

Este momento no es solo importante porque han conseguido sobrevivir a una asesina psicópata, sino también porque Cassie Bowden ha tenido una gran revelación: todas esas versiones de sí misma que viven dentro de su cabeza son parte de quién es como persona, son su pasado y no las puede rechazar sino que debe aprender de ellas y aceptarlas y perdonarlas. Solo así podrá seguir adelante, y esta vez de verdad.

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Tras este día verdaderamente pesadillesco, 'The Flight Attendant' afronta la recta final de su temporada con un salto al futuro. Han pasado 30 días desde estos sucesos y Cassie cumple un mes sobria, continúa con su trabajo como azafata y colaborando con la CIA, y hasta es capaz de llamar a su madre (Sharon Stone) para empezar a tender puentes sólidos. Tras todo el viaje emocional que hemos vivido esta temporada, da la sensación de que esta vez sí que va por el buen camino.

En la última escena la vemos atendiendo la boda de Annie y Max (Deniz Akdeniz), que se han casado en Las Vegas y se proponen ahora crear una agencia de investigación privada. No podemos esperar para ver cómo trabajan juntos (ahora, profesionalmente) en la próxima temporada. Por otra parte está Megan (Rosie Pérez), que por fin ha dejado de huir por culpa de sus relaciones con los norcoreanos y ha conseguido hacer un trato con la CIA: les ha proporcionado información muy valiosa sobre Corea del Norte y, a cambio, la han reunido con su familia en una casa de protección de testigos. Parece que este es un nuevo comienzo para ella también.

¿Y Cassie? Bueno, quedan muchas preguntas por responder. ¿Podría volver a recuperar la bonita relación que tuvo con Marco (Santiago Cabrera) ahora que vuelve a estar sobria y nadie amenaza su vida? ¿Podrá perdonarla algún día su madre? ¿Seguirá viviendo en Los Ángeles? ¿Qué nuevas aventuras le esperan con la CIA ahora que se ha probado más que válida? Habrá que esperar para conocer todas las respuestas.

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