The Crown: La vida de película de la suegra de Isabel II

Pasó de ser princesa a ser monja. Y entre una cosa y otra estuvo en un psiquiátrico donde le aplicaron rayos X en los ovarios para “curar” su esquizofrenia, fue aislada de su familia, creó una orden monástica y protegió a los judíos perseguidos por los nazis. Alicia de Battenberg, la madre del príncipe Felipe de Edimburgo, tuvo una biografía realmente diferente al común de los royals. La suegra de Isabel II, cuya vida parece literalmente sacada de una película, ha sido ahora representada en la tercera temporada de la serie televisivaThe Crown. La figura de la princesa Alicia ha despertado una gran expectación entre aquellos que no sabían de su fascinante historia.

circa 1910: Alicia, Princesa de Grecia, (1885 - 1969), esposa del Príncipe Andrés de Grecia, (1882 - 1944), y madre del Príncipe Philip, Duque de Edimburgo. Nacida como Princesa Alicia de Battenberg, la tataranieta de la Reina Victoria. (Foto: Hulton Archive/Getty Images)

Tan compleja y diferente es su biografía, que mejor empecemos por el principio: La princesa Alicia de Battenberg nació en el Castillo de Windsor un 25 de febrero de 1885. La niña vino al mundo con sordera congénita, pero los cuidados de su madre Victoria de Hesse-Darmstadt lograron que la pequeña pudiera desenvolverse sin problema en la alta sociedad. La princesa Alicia viajó mucho en sus primeros años de vida entre distintos países del Mediterráneo. Su padre, Luis de Battenberg, era enviado como oficial naval a diversos destinos y la familia se tenía que mudar con él. Con tan solo 18 años, Alicia se casa con el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y se traslada a vivir a Grecia. El matrimonio tuvo 4 hijas y un hijo. Su único hijo varón fue Felipe de Edimburgo, que años más tarde se convertiría en el marido de la Reina Isabel II de Inglaterra. Hasta aquí parece una biografía dentro de lo normal. Pero, empecemos con el gran ajetreo de su vida: La Familia Real griega fue derrocada en 1917 y todos sus miembros, incluida la princesa Alicia, tuvieron que exiliarse. En 1930 a la princesa se le diagnosticó esquizofrenia y fue ingresada en un sanatorio psiquiátrico en Suiza. Como terapia le aplicaron rayos X en los ovarios para provocar un adelanto de la menopausia, en la primitiva creencia de que resultaría una “cura” para su esquizofrenia. Lo único que lograron, con aquel método fue crearle problemas en sus ovarios, para el resto de su vida. Durante su ingreso nadie de su familia fue a visitarla, el “tratamiento” para su curación exigía su aislamiento.

La Princesa Alicia y el Príncipe Andrés de Grecia, casados en Darmstadt en 1903. (Foto: Photo12/Universal Images Group vía Getty Images)

Cuando la princesa Alicia consigue abandonar el sanatorio no regresa junto a su marido. La princesa se centra en crear una orden religiosa que ayude a los más pobres. Alicia de Battenberg funda la “Sociedad monástica de Marta y María” y se pone al frente como Madre Superiora. Alicia pasa de ser la princesa Alicia a la Madre Superiora Alicia-Isabel. Según los datos que han trascendido, Alicia de Battenberg no habría vuelto a ver a su familia hasta que tiene lugar una gran desgracia: su hija Cecilia, gran duquesa heredera de Hesse y el Rin, muere junto a su marido y sus dos hijos en una accidente de avión. La madre superiora Alicia-Isabel acude al funeral de su hija y allí se reencuentra, pasados los años, con su marido el príncipe Andrés y el resto de sus hijos. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, la madre Alicia regresa a Grecia y colabora con la Cruz Roja para ayudar a los heridos. En Atenas, la madre de Felipe de Edimburgo utiliza su propia casa para acoger a todas las personas judías que puede y así salvarlas de los nazis. El hogar ateniense de la que sería la suegra de Isabel II se convirtió en un auténtico refugio para los judíos que eran perseguidos.

El Duque de Edimburgo escoltando a su madre, la Princesa Alicia de Battenberg, en su llegada a la Abadía de Westminster el 3 de julio de 1960. (Foto: Keystone-France/Gamma-Keystone vía Getty Images)

Tras una larga vida dedicada a ayudar a los demás, en 1967 se trasladó al Palacio de Buckingham, en Londres, para vivir junto a su hijo el príncipe Felipe. En Buckingham, convivió con su nuera la Reina Isabel II, hasta que el 5 de diciembre de 1969 murió a los 84 años de edad. Antes de su muerte, había donado todos sus bienes y joyas a la orden religiosa y a los pobres. Sólo una de sus joyas quedó en la Familia Real británica y es el anillo de compromiso de la Reina Isabel II, que fue realizado a partir de una tiara de la princesa Alicia. La princesa Alicia, la monja Alicia, una mujer extraordinaria y una mujer distinta. Una mujer que nació en un castillo y murió en un palacio, pero cuya vida transcurrió entre las paredes de un sanatorio y las de un convento. Una vida muy singular la de Alicia de Battenberg que ahora es recuperada para nuestra memoria, gracias a la exitosa serie de Netflix.


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