Ver 'The Crown' + la entrevista a Meghan y Harry me ha abierto los ojos

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Meghan y Harry han revolucionado a la casa real británica con su reveladora entrevista a Oprah, dividiendo opiniones a nivel mundial entre aquellos que creen su versión como víctimas de una familia que protege su imagen más que a ellos mismos, y los que opinan lo contrario. Sea como fuere, no han dejado a nadie indiferente. Sin embargo, existe una serie que decanta la balanza a favor de la pareja.

La cuarta temporada de The Crown fue muy criticada por el retrato frío y distante que recrea sobre la familia alrededor de la figura de Diana de Gales, llegando a pintar a la reina y al príncipe Carlos como verdaderos villanos del cuento de la princesa. No obstante, escuchando las declaraciones de Meghan y Harry, The Crown no estaría tan desacertada como hubiéramos creído.

Es más, tras haberla visto completa me creo más a la pareja.

The Crown (Des Willie, Netflix); la entrevista en un hogar de Inglaterra (zz/KGC-254/STAR MAX/IPx)
The Crown (Des Willie, Netflix); la entrevista en un hogar de Inglaterra (zz/KGC-254/STAR MAX/IPx)

Cuando finalmente me dispuse a ver la entrevista al completo me pasó algo inesperado. Mientras oía las declaraciones de la pareja sentía una especie de déjà vu inexplicable. Algo me decía que muchas de esas confesiones las había escuchado antes… las había visto en algún lado. Si, en The Crown.

La serie de Netflix que repasa el reinado de Isabel II de Inglaterra siempre tuvo detractores que no veían con buenos ojos las dosis de ficción que novelizaban la historia de la familia, pero nunca tuvo tantos como los que cosechó con la cuarta temporada. Añadir la figura de un personaje tan adorado por el público como Diana de Gales aumentó el éxito de la serie, pero también las críticas, debido al retrato exageradamente villanesco que daban al príncipe Carlos o la frialdad desinteresada de la reina ante el sufrimiento de la joven princesa.

Es cierto que la cuarta temporada de la serie se pasa de lista en el cambio de rol que otorga a cada figura ante la llegada de Diana a la historia. Yo misma critiqué esos rincones dramáticos que exageraron la faceta malvada de la institución solo por complacer la imagen frágil de Diana en sus primeras etapas en la familia real. Sin embargo, y de repente, las cosas cuadran.

Y es que hay mucho en The Crown que confirma las revelaciones de Meghan y Harry. Y me resulta imposible que todas las coincidencias sean pura casualidad.

En la primera parte de la entrevista con Oprah, Meghan habló sin tapujos sobre su llegada a la familia real, su desconocimiento total del protocolo, el buen recibimiento inicial y cómo tras la boda tuvo que entregar su pasaporte, licencia de conducir e independencia absoluta. Habló del escrutinio mediático de los tabloides y cómo creía que la familia la estaba protegiendo a su manera, para luego darse cuenta de que nadie salía en su defensa. Que el mundo la cuestionaba, criticaba, acusaba incluso de haber hecho llorar a Kate Middleton, para que la institución no desmintiera nada.

Pues eso mismo vemos en los primeros episodios de The Crown cuando Diana pasa a formar parte de la familia. La vemos como una jovencita apenas sin experiencia romántica, lidiando absolutamente sola con los paparazis y el escrutinio público sin que nadie en la familia se pronunciara o saliera en su rescate con empatía alguna.

Meghan también habló de la soledad que sufrió en su palacio ante la petición oficial de que mantuviera un perfil bajo debido al escrutinio mediático que la acosaba. Pero ese aislamiento y falta de contacto la llevó a pasar mucho tiempo sola, sin tener permiso para dejar la vivienda y desarrollando un estado débil en su salud mental que la llevó a tener pensamientos suicidas. “Simplemente no quería seguir viva” sentenció.

Meghan cuenta que pidió ayuda a la institución, que fue valiente en admitir que tenía un problema y necesitaba marcharse a donde pudieran ayudarla, solo para toparse con una negativa. Tuvo que pedir ayuda a su marido quien, después de oír su terrible confesión, se pasó toda la noche sin soltarla de la mano durante un evento público.

Eso mismo también lo vimos en la figura de Diana en The Crown. Recuerdo que me llamó mucho la atención ver cómo encerraban a la futura princesa en un apartamento lejos del ojo público tras darse a conocer la relación, que la presión mediática y familiar la estaba llevando a desarrollar bulimia hasta el punto de que todos a su alrededor lo sabían sin hacer nada por ayudarla. En un episodio en particular cerca del final de temporada, la propia reina admite conocer que Diana “come o deja de comer o lo que sea que hace o deja de hacer”, dando a entender la noción generalizada que existía sobre el estado de salud mental de la princesa sin que nadie hiciera nada por ayudarla. Lo mismo que a Meghan.

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Además, la presión por ser peones que cumplen un mero rol monárquico más allá de ser personas que sienten y padecen, también está presente a lo largo de la serie. Incluso desde el principio. Son varias las ocasiones que muestran a la reina anteponiendo sus deberes reales sobre su esposo, hijos y familia. Sobre todo recuerdo la escena de un joven príncipe Carlos soñador, queriendo dedicarse a sus placeres más personales -como la interpretación- solo para sentir la furia de su madre y la presión por el deber que tiene por delante como heredero de la corona. Sin un momento de compasión. Solo presión. Así como la negativa constante a que sea feliz viviendo su amor con Camila Parker-Bowles. El qué dirán y su rol sentenciado al nacer estaban primero.

También recuerdo el episodio siete de la cuarta temporada donde descubrimos a las sobrinas incapacitadas de la reina madre que la propia familia había dado por muertas, para en realidad internarlas en un hospicio. Una táctica de aislamiento que demostraba la frialdad con la que la familia se podría despojar de un familiar con tal de proteger su imagen pública. En una escena, la propia reina madre desvela en la ficción que el mundo cuestionaría la validez de la línea de sangre del trono de conocer su existencia. “¿Imaginas los titulares?” le pregunta a la princesa Margarita (Helena Bonham Carter). “Añade enfermedad mental y todo se termina” sentencia en una frase que ahora podemos asociar directamente con Meghan y su soledad. Un detalle que se refleja en la falta de ayuda hacia Meghan y Harry, tanto en el estado mental de la duquesa a despojarlos de toda protección cuando la ausencia de defensa por parte de la familia tendría mucho que ver en el incremento del rechazo, críticas y amenazas contra ambos.

El Parlamento británico habrá pedido a Netflix que incluya una frase que especifique que la serie es un trabajo de "ficción"; la familia habrá querido distanciarse de la supuesta ficción sin darle importancia al no pronunciarse. Y sí, podremos haber sido muchos los que criticamos la táctica dramática de maldad exagerada que usó la serie para victimizar aun más a Diana en el arco dramático, pero no podemos negar que hay detalles paralelos que llaman la atención. Y como dice el refrán, cuando el río suena…

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