'The Crown' ha encontrado la fórmula para dar a la familia real donde más le duele

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La quinta temporada de The Crown promete remover el avispero más que nunca. Y es que si bien la serie de Netflix inspirada en la familia real británica no llegará a la plataforma hasta noviembre de 2022, las tramas que tejerá en sus próximos capítulos desempolvarán una de las etapas más oscuras en su imagen pública a raíz del divorcio de Diana de Gales y el príncipe Carlos, las entrevistas concedidas por la princesa y su muerte en 1997.

A lo largo de sus cuatro temporadas, la serie de Netflix ha jugado con rumores y presunciones hasta el punto de recrear momentos con fines dramáticos que, por momentos, no dejaban bien parada a su familia protagonista. Como al final del último episodio cuando Felipe de Edimburgo parece amenazar a Lady Di ante la sugerencia de divorcio, o el retrato egoísta y caprichoso del propio príncipe Carlos, entre otros. Es por eso que amigos de la reina Isabel II y su familia habrían abierto el paraguas buscando consejo legal para tantear la posibilidad de que tanto ellos como la monarquía demanden a Netflix. Una noticia que suena a amenaza encubierta pero que probablemente no tenga ni pies ni cabeza.

Imelda Staunton en la reina Isabel II en la quinta temporada de 'The Crown' ( Photo Credit: Alex Bailey, cortesía de Netflix)
Imelda Staunton en la reina Isabel II en la quinta temporada de 'The Crown' ( Photo Credit: Alex Bailey, cortesía de Netflix)

Según publica The Sun, amigos de la corona consultaron a los abogados habituales de la reina sobre qué posibilidades tendrían de demandar a Netflix si la serie entra en terreno pantanoso. Tanto con la familia real como si la trama los utiliza directamente como personajes secundarios. Los expertos, de las firmas Farrer & Co y Harbottle & Lewis, les habrían aconsejado que existen papeletas para llevar a la plataforma y su serie a juicio. Y, al parecer, esos amigos habrían compartido el consejo con la propia familia real, sembrando el camino para una demanda que podría ser histórica.

Amigos de la familia real buscaron consejo legal” declara una fuente al tabloide. “El consejo que recibieron también se aplicaría a la familia real. Aunque no se trata de un consejo legal directo dado a la reina y su familia, se los ha hecho conscientes de este consejo”. Aparentemente conscientes de que la quinta temporada podría ser la más polémica de todas, otra fuente asegura que los abogados de la reina estarían atentos a todo lo que transmitirá la serie, sobre todo después del contrato millonario que el príncipe Harry y Meghan Markle firmaron con la plataforma para desarrollar sus propios contenidos (se estima que está cerca de los $100 millones). Una alianza que podría sonar preocupante para la familia real y sus amigos.

La misma fuente asegura que la nueva temporada podría “hacer mucho daño”, sobre todo cuando tenemos en cuenta que los espectadores pueden pensar que la serie es una biografía fiel, en lugar de la adaptación con licencias creativas que es. Personajes cercanos a la familia real, biógrafos y expertos en la materia han pedido públicamente a Netflix que incluya un rótulo que deje claro que la serie no está basada en hechos reales. Hasta el Secretario de Cultura del país, Oliver Dowden, se metió en el asunto asegurando a Daily Mail que "Netflix debería ser más claro al comienzo de que es precisamente eso (ficción)", básicamente porque hay quienes creen que los espectadores, sobre todo los más jóvenes y de otros territorios, pueden pensar que lo que cuenta la serie es completamente real y, por ende, arruinar la imagen pública de una reina con un legado histórico. Y en cierto sentido tienen algo de razón. Prueba de ello es que el perfil de Twitter del príncipe Carlos de Gales y la duquesa Camila de Cornualles deshabilitó los comentarios tras el estreno de la cuarta temporada -que centraba parte de su trama en el affaire y sus efectos emocionales en Diana- ante los mensajes críticos que recibían en sus publicaciones.

Miembros de la familia real (Photo by Daniel LEAL-OLIVAS / AFP) (Photo by DANIEL LEAL-OLIVAS/AFP via Getty Images)
Miembros de la familia real (Photo by Daniel LEAL-OLIVAS / AFP) (Photo by DANIEL LEAL-OLIVAS/AFP via Getty Images)

Resulta comprensible que amigos cercanos a la familia, que puedan aparecer retratados en la serie, busquen consejo legal cuando la quinta temporada tratará temas crudos y presentes en la memoria del mundo. Como el divorcio de la pareja, la polémica (y todavía cuestionada) entrevista que Lady Di concedió a Martin Bashir en 1995 -que incluso tendrá un episodio dedicado exclusivamente a ello (según The Sun)- y, por supuesto, la trágica muerte de la princesa. Por ello no fue de extrañar cuando supimos hace unos días que una amiga de Lady Di que trabajaba en la serie como consejera, Jemima Khan, había renunciado supuestamente por cómo estaban tratando la historia de la princesa.

Hasta el momento, y a pesar de las peticiones, Netflix no ha colocado ningun rótulo que especifique que la serie es una dramatización con toques de ficción. Puestos a opinar se entendería que, de hacerlo, restaría impacto a una de las series de mayor éxito de la plataforma. Después de todo, esa duda entre qué es real y qué es ficción alimenta la curiosidad a su alrededor, y aún más cuando la historia ha entrado en una etapa moderna con personajes presentes en la memoria colectiva.

Según The Sun, los abogados de la reina mantendrán sus ojos atentos a cualquier cosa que pueda dañar su reputación. Por ejemplo, si The Crown “sugiere algo serio, como que la reina falló en sus deberes como soberana y dañó al país”.

“Podría decirse que ese es un hecho que un acusado tendría que demostrar que es cierto y el umbral de defensa para eso es mucho más alto” dice la abogada Helena Shipman al tabloide. "También hay otros elementos con el potencial de un reclamo por difamación, como si los espectadores creen que lo que están viendo es cierto o no. Si entienden que el programa es ficción, que es un drama, su opinión sobre la reina no bajaría. Pero el hecho de que se le esté dando un consejo inicial [a la reina] sobre la acción por difamación dice que ella estaría considerando que su interpretación es falsa".

Elizabeth Debicki como Diana de Gales en la quinta temporada de 'The Crown' (cortesía de Netflix)
Elizabeth Debicki como Diana de Gales en la quinta temporada de 'The Crown' (cortesía de Netflix)

Sin embargo, por mucho que existan consejos legales en el camino, esta noticia suena más a un intento de advertencia pero sin mucha credibilidad. Es decir, cualquiera que haya seguido la serie y las noticias a su alrededor en los últimos años, así como la historia de la familia real, puede deducir fácilmente que es muy probable que Netflix se salga con la suya hasta el final de la serie.

Solo tenemos que prestar atención a lo mucho que la familia real siempre se mantuvo alejada de las declaraciones públicas en cuanto a escándalos se refiere. A esto debemos sumarle las declaraciones que hicieron Harry y Meghan este año a Oprah, contando al mundo que pidieron ayuda a la familia ante el acoso mediático y las consecuencias psicológicas que estaba sufriendo la nueva esposa, sin respuesta alguna. Así como también el escándalo del príncipe Andrés y la acusación de supuestos abusos sexuales que lo relaciona con Jeffrey Epstein, y que la monarquía mantiene en un segundo plano como si la cosa no fuera con ellos.

Demandar a Netflix por difamación o falsa representación pondría a la familia real en la palestra pública, viéndose obligados a demostrar la verdad que quisieran desmentir. Tanto ellos como si sus amigos son los que toman la iniciativa. Cualquier demanda por difamación podría derivar en la ventilación de trapos sucios y pronunciación de temas privados que contradigan el relato que pueda hacer la serie. Algo que jamás ha formado parte del perfil público de la reina Isabel II, sino todo lo contrario. 

Según la abogada consultada por el tabloide, Helena Shipman de Carter-Ruck, una de las motivaciones para demandar podría ser si Netflix muestra a la reina “actuando fríamente ante la muerte de Diana”. Sin embargo, el creador de la serie, Peter Morgan, simplemente podría escudarse en que se trata de su opinión creativa. O la plataforma solo tendría que incluir el bendito rótulo aclarando que se trata de una representación con libertades creativas y la familia, o sus amigos, podrían terminar expuestos en el ridículo legal provocando más curiosidad en torno a la verdad o versión mediática. Es decir, alimentando ellos mismos las habladurías y rumores.

En resumen, si tenemos en cuenta los escándalos que han pasado a lo largo de los cerca de 70 años del reinado de Isabel II y las pocas veces que 'La firma' se ha pronunciado, Netflix tendría el as ganador para tomar el riesgo de plasmar la historia como mejor le convenga.

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