'The Batman' se adentra en un terreno que jamás imaginé para una película de superhéroes

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De entre todos los superhéroes que conforman el Universo DC no hay duda de que Batman se erige como la gallina de los huevos de oro de la franquicia. No hay más que ver el no parar de adaptaciones cinematográficas del personaje, que desde que viéramos a Adam West encarnarlo en la película y serie de 1966 lo hemos visto interpretado por actores de la talla de Michael Keaton, Val Kilmer, George Clooney, Christian Bale o Ben Affleck bajo la visión de cineastas tan variados como Tim Burton, Joel Schumacher, Christopher Nolan o Zack Snyder.

El éxito y legado de cintas como las de Burton o Nolan es innegable, aunque no puede decirse lo mismo de criticados títulos como Batman y Robin. Esto ha derivado a que con el devenir de los años hayamos sido testigos de continuos reinicios del hombre murciélago bajo nuevas caras y enfoques, y, tras el fallido Universo Extendido DC que Snyder trató de tejer a partir de su Batman v. Superman, desde Warner tratan ahora de seguir la estela de su exitosa Joker para intentar volver a hacer relucir al hombre murciélago.

Robert Pattinson como Batman en el póster de 'The Batman' de Matt Reeves (Foto: Warner Bros)
Robert Pattinson como Batman en el póster de 'The Batman' de Matt Reeves (Foto: Warner Bros)

Nace así The Batman, nuevo reinicio del superhéroe que, bajo la interpretación de Robert Pattinson y la dirección de Matt Reeves, busca ofrecer una visión más oscura, violenta y realista del universo de Gotham City. En un principio, tenía muchas dudas sobre esta propuesta. Tras tantas adaptaciones de Batman me era difícil imaginarme cómo la franquicia podría reinventarse sin caer en más de lo mismo. Para oscura ya teníamos el Batman Vuelve de Tim Burton, para realista ya estaba la trilogía de El caballero oscuro de Christopher Nolan y como adaptación adulta del mundo del superhéroe ya estaba Joker, no hacía falta volver a otro reinicio para repetir lo mismo. Pero estaba bastante equivocado, porque The Batman sabe perfectamente cómo reinventar al personaje y llevarlo a nuevos terrenos. Incluso a algunos que jamás me hubiera imaginado ver en una película de superhéroes.

En primer lugar, con The Batman estamos hablando de un thriller policiaco. Aunque las películas de Nolan ya exploraron esta vertiente desde la acción, aquí se hace mediante una estructura de investigación criminal. Enigma, que se erige como el villano principal de la cinta, está creando el caos en Gotham City a través de macabros asesinatos y pistas, lo que lleva a Bruce Wayne a descubrir una trama de corrupción del poder que involucra a su propia familia. En este sentido, la cinta de Matt Reeves pone todos sus esfuerzos en el misterio, la investigación y las luces y sombras tras sus retorcidos personajes, siendo inevitable que The Batman nos remita a cineastas como David Fincher y a películas como Zodiac o Seven. Pero no solo se limita a beber de estos referentes, donde bien podríamos incluir otros títulos del cine negro como L.A. Confidential o thrillers psicológicos como El silencio de los corderos, sino que se atreve a ir más allá e incluso alcanzar las barreras de otros géneros como el terror.

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No solo por la oscuridad intensa que rodea a la atmósfera o la espiral de violencia que asola a esta nueva Gotham, sino porque Enigma, brillantemente interpretado por un inmenso Paul Dano, bebe de los métodos más retorcidos y macabros de los asesinos en serie del género de horror. En concreto, me fue inevitable pensar en sus paralelismos con Jigsaw, el sanguinario villano de la saga Saw. Para los que no lo recuerden, este personaje trataba de hacer el bien a la sociedad tomándose la justicia por su cuenta, lo que le llevaba a secuestrar a todo aquel que considerara incorrecto para someterlo a horribles trampas y puzles mortales a lo largo de temibles yincanas. Y The Batman funciona exactamente así, con un villano que decide tomar cartas en el asunto ante la corrupción en Gotham City, someter a los altos cargos a juegos mortales y macabros y guiar a Bruce Wayne por una serie de acertijos de cara a mostrar sus planes.

Básicamente, durante todo su primer tramo sentí estar viendo un Saw convertido en un blockbuster de alto presupuesto, un Batman que se abrazaba al terror más retorcido y atmosférico y que conseguía romper con adaptaciones previas del personaje. Y, sinceramente, jamás imaginé que llegaría ver una película de superhéroes adentrarse en estos terrenos, sobre todo valorando que se tratan de producciones enfocadas al gran público que evitan este tipo de enfoques extremos y que el género siempre mira hacia la acción blockbustera.

Zöe Kravitz y Robert Pattinson como Catwoman y Bruce Wayne en 'The Batman' (Foto: Jonathan Olley / DC Cómics / Warner Bros)
Zöe Kravitz y Robert Pattinson como Catwoman y Bruce Wayne en 'The Batman' (Foto: Jonathan Olley / DC Cómics / Warner Bros)

Eso sí, aquí hablamos de una película con calificación “No recomendada para menores de 12 años” que en ningún momento cae en lo explícito ni muestra ni una sola gota de sangre, aunque el ambiente violento y retorcido está continuamente reflejado en la atmósfera. Además, esta sensación se ve incrementada por el gran trabajo de fotografía de Greig Fraser, cuyo juego con las sombras y los tonos rojizos es impecable; por las intensas melodías de Michael Giacchino, que en mi opinión compone la mejor partitura de Batman desde la de Danny Elfman para las películas de Tim Burton; o por la inmensa labor interpretativa de Robert Pattinson, que construye uno de los Batman más sombríos de todos los que he visto en el cine.

Y cuando mezclas esta atmosfera lúgubre y terrorífica con secuencias de acción de infarto, con el gran trabajo tras las cámaras de Matt Reeves, con lo bien que funde el universo de cómic en el realismo más intenso, con otros grandes personajes como la Catwoman de Zöe Kravitz o el Pingüino de Colin Farrell o con las múltiples intrigas y capas que rodean su trama de investigación policiaca, queda una película de Batman casi redonda. Y digo el “casi” porque Reeves a veces peca de grandilocuente, a ratos siento que la película se cree más trascendente de lo que realmente es y su duración extrema de tres horas se traduce en que tenga problemas serios de ritmo. Pero exceptuando estos detalles, es de agradecer que hayan encontrado un rumbo tan interesante para el murciélago de DC, que se hayan arriesgado a traspasar la barrera del thriller hasta alcanzar el terror y que hayan demostrado que el universo de Batman sigue teniendo mucho que contar.

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