El trabajo desconocido detrás de los gritos más aterradores del cine

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Aunque un grito en una película de terror nos parezca un sonido de lo más habitual y natural, lo cierto es que tras ese sonido de horror o euforia hay un proceso creativo complejo en el que profesionales especializados se dejan la piel para lograr la mayor veracidad posible. Y no solo en los gritos que escuchamos de los actores y actrices principales a los que vemos su expresión en pantalla, sino también en todos los chillidos que usan como sonido extra en las grandes producciones de Hollywood.

Así lo deja claro Ashley Peldon, una actriz especializada en crear gritos para películas que lleva media vida grabando estos sonidos para películas de terror como Paranormal Activity, Scream o grandes producciones como Free Guy o Jurassic World. Se trata de una labor muy desconocida para el gran público, dado que siempre asumimos que surgen de forma natural como parte de la actuación... pero no. Existen verdaderos "profesionales del grito" que se dedican a pegar los aullidos más extremos y sonoros del cine de terror.

Ghostface en Scream (2022) (Foto: Paramount Pictures/Spyglass Media Group)
Ghostface en Scream (2022) (Foto: Paramount Pictures/Spyglass Media Group)

Según cuenta Peldon en The Guardian, su curiosa profesión creando gritos terroríficos para el cine comenzó en la infancia, cuando empezó a actuar en películas de terror para televisión como Los hijos del mal. Se trataba de una cinta estrenada en 1991 sobre una matrimonio que adopta a dos niños que muestran comportamientos extraños, siendo Peldon una de las pequeñas protagonistas que tuvo que gritar abruptamente para mostrar la agonía que experimentaba su personaje. Tan bien se le dio que, cuando cumplió 20 años, viviendo con su familia en Los Ángeles y después de aparecer en más de 40 películas y series, prefirió dejar de lado la exposición y el trabajo arduo de actuar ante la cámara para centrarse en el doblaje de escenas de gritos.

“Grabo gritos adicionales y actuaciones de voz para los actores en cámara. A veces no tienen tiempo para lograr el sonido que quiere el director, o puedo ofrecer una calidad vocal diferente a la interpretación”, explica sobre las dimensiones que implica su trabajo.

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Peldon también detalla que no es una tarea tan aparentemente sencilla como podríamos pensar los espectadores, ya que dependiendo de la situación se debe jugar con diversos registros vocales de cara a transmitir la sensación que requiere cada escena. “Como artista de gritos debes conocer las diferencias sutiles entre los gritos y determinar si deben alcanzar su punto máximo en ciertos puntos o permanecer estables durante mucho tiempo”, continúa la actriz.

“Tengo que pensar: 'OK, el personaje tiene miedo aquí, pero ¿tienen miedo porque su vida está en peligro o simplemente están sobresaltados?' Esos gritos sonarán muy diferentes". Según detalla, las historias de fantasmas requieren de un grito agudo y áspero porque necesitan provocar el mismo miedo en la audiencia.

Siguiendo el hilo, Ashley Peldon compara a los profesionales de este sector con los dobles de acción de las películas, puesto que no dejan de hacer “cosas difíciles que podrían dañar la voz de un actor o estar fuera de su alcance”. Lo ejemplifica con secuencias como el ataque de los dinosaurios en Jurassic World, cuando la gente sale despavorida del parque. Y es que, según cuenta la actriz, para lograr que ese momento funcione a plena potencia se debe igualar “toda la energía y movimiento de sonido” de acciones tan extremos como continuas caídas, gente corriendo sin poder siquiera respirar e incluso gente tirándose del pelo para lograr huir.

Por otro lado, también cuenta que los gritos en el cine están en continua evolución. Menciona el caso de Fay Wray en King Kong o de Janet Leigh en Psicosis, chillidos de mujeres en apuros que hoy en día, con la evolución de la perspectiva de género en el industria, se han ido dejando de lado a favor de gritos femeninos de luchadoras incansables que quieren mostrar sus emociones. “Hay menos trabajos de mujer aterrorizada y más para personajes de tipo provocador. He sido testigo de un cambio de este tipo en la industria, ya que las mujeres adquieren roles más fuertes en los que luchan y muestran sus emociones, como las superheroínas que toman la delantera en películas de acción y programas de televisión”, explica.

Por último, Ashley Pelton admite que hay determinados gritos que se la atraviesan, sobre todo los de “alguien que tiene que expresar dolor o trauma”. Cuenta que a la hora de grabar estas voces adicionales trata de ser “empática” y sumergirse por completo en las situaciones de los personajes, lo que “conlleva un peso” que trata de mitigar con su formación en psicología, ya que dispone de un doctorado en esta disciplina que es de gran ayuda a la hora de realizar este trabajo.

Y es que según cada escena, los gritos pueden estar asociados a emociones como el miedo, la ira, rabia, alegría, pena o gritos de esfuerzo y lucha. Evidentemente, por muy trivial que cada grito o chillido nos pueda parecer, queda claro que no es un trabajo para el que todo el mundo está preparado.

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