Terelu está consiguiendo el verdadero objetivo por el que está en 'Masterchef'

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Por Mike Medianoche.- En MasterChef da igual si hablamos de su versión de anónimos, famosos o niños, el protagonismo no lo consigue quien mejor cocina, o al menos, no de forma exclusiva. Hay platos que han pasado a la historia del programa por su mal ejecución, como el famoso ‘león come gamba’, el ‘pájaro muerto en lo alto de un plato’ o las ‘gafas flambeadas’. Este último, visto anoche en MasterChef Celebrity, no fue un menú al uso: más bien una degustación del buen hacer catódico de Terelu Campos

Un ejemplo de que Terelu es una comunicadora que está hecha de una pasta especial, que sabe hacer televisión en cualquier género, y que de un desliz como dejar caer las gafas en el horno puede sacar un buen momento televisivo. Un momento que reafirma que está en el concurso de La 1 para lograr su objetivo principal: sacudirse la sombra mediática de ser personaje de prensa rosa en Telecinco.

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Hay que decir que, ni de lejos, Terelu Campos es la mejor cocinera del programa; resulta ilusorio pensar que ella se lleve el honor de ganar la competición tomando el relevo de Raquel Meroño. Ella va a su ritmo, intentando esquivar presiones y conflictos, callando bocas cuando alguien la cuestiona. Sabe mucho de televisión, lleva 30 años en programas de todo tipo, con muchas horas de directo a sus espaldas. En MasterChef Celebrity nos demuestra que tiene un gran abanico de recursos y que puede brillar incluso cuando todo sale mal.

En la primera prueba, los aspirantes tenían que elaborar todos los platos que pudiesen con la condición de que siempre hubiese algo flambeado. Teresa Lourdes Borrego Campos (a la que Antonia Dell’Atte, como invitada, rebautizó como ‘Terelo’) no fue de las más eficaces, pero sí la que dejó el mayor momento para la posteridad. Y es que en un descuido sus gafas terminaron en el horno y se fundieron al momento, dejando un amasijo de plástico y cristales bastante vistoso.

La malagueña no se achantó, llegó a bromear con el destrozo, e incluso dio un paso más. Su compañero Miki Nadal entregó un estropicio de plato con una pegatina que rezaba Terelu, atribuyendo de broma el desaguisado a la concursante. Ella, sin embargo, dijo que tal honor no le pertenecía, pero acercó a la mesa de los jueves sus propias gafas derretidas sobre la rejilla del horno. Eso sí era su creación, su desastre particular y no otro.

Esa pequeña secuencia define perfectamente cuál es la esencia de MasterChef Celebrity. Divertir al espectador en casa con detalles pequeños y espontáneos, cotidianos incluso, que nos puedan suceder a cualquiera. Sin forzar la máquina, ni buscando el protagonismo de forma constante, como por ejemplo le sucedía a Florentino Fernández en la temporada anterior.

Ojo, que de vez en cuando Terelu da en la tecla y elabora buenos platos. Sin ir más lejos, su equipo ganó en la prueba de exteriores. El capitán Eduardo Navarrete (con el que ha tenido una gran conexión, tanta como para invitarle a su casa a tomar vinos) eligió a Terelu junto con Carmina Barrios, Victoria Abril, Verónica Forqué y Yotuel Romero, e hicieron un gran trabajo.

Al saberse ganadora, Terelu se emocionó mucho. El cocinado se llevó a cabo en Cantabria, y le hizo recordar a su tío, fallecido hace dos años; incluso lloró. “Para mí la familia es el pilar de mi vida. Y poder dedicarle el triunfo a mi familia ha sido muy emocionante, muy emotivo. Estoy muy contenta. Esto me ha hecho muy feliz”, narraba una vez acabado el desafío.

Como espectadores, esa frase la hemos visto en el mejor momento posible. Y es que en Telecinco parecen empeñados en hacer que el clan Campos se pelee, intentando enfrentar a Terelu y Alejandra Rubio con Carmen Borrego, e incluso, a Alejandra con su abuela. Pero no van a poder con Terelu ni con ninguna, por más que profesionalmente se vean envueltas entre dimes y diretes.

Con momentos como el de las gafas, la madre de Alejandra está intentando que apreciemos en ella algo más que a una periodista del corazón que se convirtió en personaje, primero al entrar en Sálvame y después al protagonizar el reality Las Campos. Nos está demostrando que sus 56 años tiene mucho que hacer en televisión, que cuando se despoja de etiquetas mediáticas es un personaje televisivo de los pies a la cabeza, que no necesita exprimir los dimes y diretes familiares para ser protagonista.

En definitiva, Terelu Campos se está esforzando para que el público (y los productores) veamos esa magia personal e intransferible que posee fuera de los platós de corazón. La que hizo, por ejemplo, que Los Javis la fichasen para la tercera temporada de Paquita Salas por delante de otras actrices con más trayectoria.

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