Tercera temporada de 'Dark': por fin una serie que acaba con el aplauso unánime de los fans

Cine 54
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Cualquier seriéfilo honesto debería admitir que Dark no las tenía todas consigo –de hecho, tenía todas las de perder. Siendo la primera serie original de Netflix en lengua alemana, con una temática de ciencia ficción que no temía enredarse en conceptos de física cuántica, viajes en el tiempo y paradojas espaciotemporales mucho más avanzadas que las de Stranger Things… la apuesta del gigante de Netflix era ciertamente arriesgada.

A años luz de 'Perdidos': el complicado pero brillante final de Dark es uno de los más brillantes y satisfactorios que recordamos. (Imagen: Netflix)
A años luz de Perdidos: el complicado pero brillante final de Dark es uno de los más satisfactorios que recordamos. (Imagen: Netflix)

Pero tras amasar inesperadamente una legión de fans con sus primeras dos temporadas, la conclusión de la tercera tanda de episodios ha dejado boquiabiertos –y más que satisfechos– a quienes la han seguido desde el principio. No en vano está 1ª en el Top 10 de Netflix de la semana y es trending topic en Twitter

¿Cómo? ¿Que no la has visto ya? ¿A qué estas esperando? Y por cierto…

ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE LAS TRES TEMPORADAS DE DARK

Hecha la advertencia, intentemos desenredar ese embrollo conceptual que fueron las dos primeras temporadas. En ellas se nos contaba que los habitantes de Winden (un lugar remoto situada a la sombra de una central nuclear) han logrado viajar en el tiempo utilizando materiales radiactivos. Esto tiene un inconveniente: no importa cuánto viajen al pasado para alterar el presente, siempre terminan destruidos en una explosión atómica.

A lo largo de esas dos tandas de episodios se nos reveló que la pareja protagonista, Jonas (Louis Hofmann) y Martha (Lisa Vicari), técnicamente eran tía y sobrino debido a los viajes en el tiempo, otro personaje es abuela de sí misma, y al final de la 2ª temporada, resulta que existe otro universo paralelo. Cada escena tira de uno de los hilos del ovillo, y muy lentamente la trama empieza a cobrar sentido… aunque siga sin desenredarse del todo.

Pues bien, la temporada 3 arranca justo donde terminó la 2, con la versión alternativa de Martha y Jonas viajando al mundo paralelo, que la serie exploraba en profundidad: en él todo ha cambiado, aunque al mismo tiempo todo sigue siendo igual. Los más avispados ya se percataron de que los títulos de crédito simétricos de la serie ya aludían a este mundo espejo.

Pero la serie no se limita a mostrarnos este universo paralelo, por supuesto. El el mundo original de Jonas, el apocalipsis del 27 de junio de 2020 ha sacudido a los habitantes de Winden, y los personajes que conocimos en las dos primeras temporadas se han dispersado a lo largo de tres siglos. Durante la primera mitad de esta temporada, la serie salta de trama en trama como si fuera un episodio tardío de Juego de tronos (pero mucho, mucho mejor), aparentemente contándonos el drama de una comunidad plagada de secretos y mentiras, y de una desaparición infantil.

Eso sí, cada personaje ha sido alterado y tiene un perfil muy distinto (o bien extrañamente similar) al que tenía en su versión original. Y por supuesto, nadie reconoce a Jonas porque nunca ha existido ahí. Lo que no ha cambiado en absoluto es el destino desastroso de Winden. Pronto los habitantes alterativos se dividen entre los que consideran evitable el fin de los tiempos, y los que creen que desintegrar el vecindario una vez más es la única salida a este Purgatorio en forma de bucle temporal.

Algunos personajes resultan ser la misma persona con edades distintas, otros pueden comunicarse con (e incluso matar a) sus dobles de otra realidad. La línea temporal salta de década en década, abarcando desde 1880 hasta 2050, y acelerando los cambios. La cosa se acaba convirtiendo en una de las historias más difíciles de seguir de los últimos tiempos… pero también en una de las más satisfactorias.

Porque, lo supiéramos o no, esto era lo que queríamos ver al final de Dark. Su esencia, que no es otra que una curiosa mezcla de grandes argumentos filosóficos y tristes historias de perdida y traición, todo con un acabado audiovisual de primera categoría. Cuando hacia el final de la tercera temporada, las restricciones que la serie imponía a sus propias líneas temporales saltan por los aires, los fans no pueden hacer otra cosa que ponerse cómodos y disfrutar del espectáculo…

Y aunque muchos admitan no haberlo entendido todo, el consenso en Twitter es unánime: el final de Dark es de lo más brillante que hemos visto en televisión desde hace años.

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