El 'buen viaje' que promete la Ayahuasca puede acabar siendo un infierno

Cada vez más personas consumen este té del Amazonas que se dice que trata todo, desde la depresión hasta el cáncer o el Parkinson. No está claro que sea una ‘infusión’ saludable y la ciencia duda de su potencial terapéutico, pero sigue ganando popularidad en los círculos de bienestar del mundo occidental

Huasca, yagé, purga o daime son algunos de los nombres utilizados para referirse a esta planta. El brebaje se obtiene mezclando dos o más sustancias farmacológicamente activas: la liana de la Ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y la Chacruna (Psychotria viridis), que son machacadas y cocidas en agua hirviendo hasta 16 horas. (Foto: vía cinconoticias.com)

El consumo de Ayahuasca en España se ha visto aumentado en los últimos años debido al limbo legal que existe en nuestro país y a las falsas propiedades medicinales que se le atribuyen a esta sustancia potencialmente adictiva.

Ayahuasca, ¿droga dura o hierba medicinal?

Se trata de una mezcla alucinógena de plantas amazónicas con supuestas virtudes terapéuticas. Una práctica cultural llevada a cabo por los líderes amazónicos o chamanes con la que se busca el inicio de una "nueva conciencia”, que ahora se ha exportado a Occidente como una solución rápida para resolver cualquier tipo de problema.

Hace décadas se vendían paquetes turísticos que publicitan experiencias extraordinarias con esta droga visionaria, incluso en algunos lugares de la selva amazónica prosperaron clínicas de desintoxicación mediante tratamientos con ayahuasca. La auténtica ceremonia se celebra en plena selva, de noche y mientras los chamanes cantan y oran. Beber la ayahuasca y cantar juntos les conduce a una especie de trance inspirador curativo.

Hoy en día todo está más normalizado. Los guías organizan ‘retiros espirituales’ en Madrid, Barcelona, Andalucía, Canarias, Baleares… Una moda que se extiende a marchas forzadas, de la que no hay registros oficiales ya que se realiza con discreción ante la ambigüedad legal en que se mueve.

La ayahuasca es una liana o enredadera que habita en las selvas de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. (Foto: Getty)

“En España hay unas cien personas dirigiendo sesiones de ayahuasca, pero muchas lo hacen sin un diagnóstico previo ni una concepción terapéutica. Fácilmente, pueden haber unas 800 personas que toman ayahuasca cada semana en España”, explicaba a ABC el psicólogo y antropólogo Josep María Fericgla, autor de ‘Ayahuasca: La realidad detrás de la realidad’ y gran conocedor de este fenómeno.

Entre ellas hay administrativos, terapeutas, profesores, economistas, músicos, periodistas, empresarios, trabajadores sociales… No lo suelen contar en su entorno laboral ni alardear de los resultados.

Pero este viaje espiritual puede llevarte de la psicosis a la esquizofrenia, y podría no tener regreso. Lo destapaba esta semana El Programa de Ana Rosa, en Telecinco, en un reportaje de investigación que daba la voz de alarma sobre los peligrosos efectos de este fenómeno emergente que, según explica Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), puede producir intoxicaciones, ataques de pánico, ansiedad o brotes psicóticos”.

Efectos secundarios

Los más comunes son náuseas, vómitos, diarrea, estado alterado de conciencia, malestar físico, psicológico y emocional, muerte, trastornos psiquiátricos y reducción de movimientos voluntarios. Y todavía se desconoce el impacto que puede tener esta droga en el sistema nervioso y que parece alterarlo funcional y estructuralmente.

A pesar de esto, curanderos y falsos chamanes se anuncian sin ningún control en redes sociales donde ofrecen retiros espirituales que incluyen el consumo de ayahuasca en las inmediaciones de las grandes ciudades españolas. Su popularidad ha aumentado y los que la consumen comentan sus experiencias en hilos de Twitter.

El precio de estas sesiones, que duran entre dos y cuatro días, ronda los cuatrocientos euros. No obstante, algunos terapeutas de ‘alto standing’ ofrecen terapias mucho más costosas a un público selecto. También captan adeptos en conferencias en las que los dirigentes presumen de tener presencia en más de 25 países y de haber tenido más de 70.000 participantes a sus eventos.

¿Cómo actúa la ayahuasca?

Los efectos derivados del consumo de ayahuasca com­prenden tres fases.

  1. En la primera fase aparecen síntomas como mareos, salivación, temblor, náuseas, aumenta la pre­sión arterial y la frecuencia cardiaca y se entra en un estado alterado de la conciencia, con los primeros efectos psicodéli­cos. Las personas que le dan un sentido espiritual a la ayahuasca, declaran que la fase de vómitos y diarrea se relacionan con una liberación de energía y emociones negativas acumuladas en la persona. Piensan que es como “una limpieza del alma”.

  2. Estado alterado de conciencia. A continuación, es habitual sentir zumbidos en los oídos, aparecen patrones brillantes y vibrantes como caleidoscopios de colores. Entonces llegan las alucinaciones, una fuerte introspección, las emociones positivas intensas junto a una aceptación elevada de sí mismo y el universo, sentimientos de agradecimiento, y evocación de recuerdos personales.

  3.  Despersonalización, ansiedad, miedo y paranoia. Al acceder a recuerdos olvidados pueden aparecen dolores, miedos, tensiones... Por la noche se suelen sufrir pesadillas o insomnio. Es decir que su consumo también puede provocar un importante malestar psicológico y emocional de carácter temporal.

Un 'tratamiento' peligroso fuera de su contexto

A la hora de valorar un retiro de ayahuasca hay que valorar las posibles consecuencias. Su consumo está asociado a cambios en el cerebro, así que no es ninguna broma ni algo lúdico. Tomar DMT (uno de los principios activos de la ayahuasca) afecta la conciencia humana al alterar significativamente la actividad eléctrica del órgano.

“Hay que tener en cuenta que es un fármaco muy potente que puede tener efectos adversos para personas con problemas psiquiátricos, como la psicosis o paranoia", explica José Carlos Bouso, psicólogo, doctor en Farmacología y director de Proyectos Científicos de la Fundación ICEERS, donde dirige estudios sobre el potencial beneficio del uso adecuado de sustancias psicoactivas de origen vegetal, principalmente cannabis, ayahuasca e ibogaína.

Un estudio publicado en Scientific Reports mostró los cambios en las ondas cerebrales producidos por el potente psicodélico durante la vigilia, y esto podría ayudar a explicar el por qué de las intensas imágenes y experiencias inmersivas de “soñar despierto”.

La psicosis es uno de los mayores riesgo que entraña esta bebida, pero no es el único. Además de ansiedad, pánico, euforia y distorsión de la realidad, la planta puede provocar algunos cuadros de esquizofrenia.

La ayahuasca se ha utilizado en las ceremonias chamánicas de América del Sur durante siglos. (Foto: Getty)

El increíble poder de la ‘molécula de Dios’

Otros síntomas que pueden ser negativos consisten en sudoración intensa, temblores, aumento de la presión arterial e incremento de la frecuencia cardiaca. Estos efectos se asocian con la intoxicación por DMT (la llamada ‘molécula de Dios’), que además puede provocar hipertensión, dilatación de las pupilas, agitación, falta de coordinación muscular y mareos.

Por el momento los estudios sobre el DMT son escasos, pero una elevada producción de esta sustancia (generada también de forma natural en el cuerpo al nacer, durante el orgasmo o en experiencias cercanas a la muerte), se ha relacionado con trastornos tales como el autismo o la esquizofrenia, aunque es necesario seguir investigando al respecto.

También se pueden producir reacciones idiosincráticas -asociadas a cualquier droga o medicación- o accidentes por intoxicación. Por eso nunca se debe tomar solo ni tampoco es aconsejable para las personas diabéticas o que estén tomando medicamentos (como antidepresivos) o anticonceptivos.

Los científicos también alertan del peligro de combinarla con fármacos antidepresivos o de las contraindicaciones para las personas con trastornos psiquiátricos graves.

La ausencia de control agrava este peligro

Además, en ocasiones, ante la ausencia de auténtica ayahuasca se introducen otros alucinógenos. Una experiencia que, lejos de ser ‘iluminadora’, puede resultar traumática, y hasta mortal. De hecho, se conocen casos de algunos turistas fallecidos debido a los efectos provocados por la pócima psicodélica.

Algunos acólitos han contado su experiencia que conlleva una serie de cambios previos como hacer dieta de un mes o una semana según el chamán. No pueden carnes rojas, y los últimos dos días se sugiere evitar la ingesta de cualquier animal, alimentos procesados, lácteos o irritantes como comida picante o café (por supuesto nada de alcohol, ni drogas recreativas o farmacéuticas). Tampoco se puede practicar sexo, exigen descanso los tres días previos al ‘ritual’ y mantener la dieta los tres días posteriores para mejores resultados.

Estas pequeñas porciones de tronco de Caa­pi se van cociendo a fuego lento junto con un buen puñado de hojas del arbusto conocido como chacruna (Psychotria viridis) para elaborar la bebida chamánica. (Foto: Getty)

Sin estudios científicos sólidos

Un informe de 2017 y varios ensayos clínicos en roedores han analizado los efectos de la ingestión de Banisteriopsis caapi y Psychotria viridis, esta última contiene el alcaloide psicoactivo DMT o dimetiltriptamina, causante de las visiones

Aunque se han encontrado algunas ventajas de su ingesta, como que la ayahuasca es capaz de reducir rápidamente los síntomas de la depresión resistente al tratamiento, y la revista Psychological Medicine, editada por la Universidad de Cambridge, publicó los resultados de un estudio de la Universidade Federal de Rio Grande do Norte (Brasil) que sugiere que los pacientes con depresión severa y sin antecedentes psicóticos mejoraron su autoestima y redujeron la intensidad de su tristeza tras ingerir DMT, sigue habiendo dudas y bastante escepticismo.

También se dice que sirve para superar casos graves de adicción a la cocaína y la heroína; la escritora Giovanna Valls, hermana del ex primer ministro francés Manuel Valls, lo contó al Huffpost: “Era 2005, tenía 41 años, sida, hepatitis C y no había superado mi adicción a las drogas. Tras unos meses en Brasil, el virus del VIH era “casi indetectable” y había recuperado las defensas...”.

Para el farmacólogo Jordi Riba, responsable del grupo de Neuropsicofarmacología del Instituto de la Investigación Hospital de Sant Pau de Barcelona, “la ayahuasca lejos de ser una droga lúdica ha ayudado a algunas personas a superar situaciones conflictivas y traumas que habían vivido a lo largo de su vida”, explicó a La Vanguardia.“Por ejemplo, gente que padece estrés postraumático, como excombatientes de los EE.UU. en Afganistán o Irak, a quienes hasta ahora no les ha funcionada nada. Siguen teniendo recuerdos intrusivos y toda una serie de síntomas incapacitantes”,

“Bajo los efectos de la ayahuasca, añade Riba, lo que sucede es una activación de las zonas del cerebro que están implicadas con el procesamiento de las emociones, de la memoria y de áreas que están en la frontera entre los aspectos cognitivos y emocionales. También hay una cierta activación de las áreas visuales, aunque no es algo muy llamativo, por lo que no estamos seguros que este fenómeno sea el responsable de la visiones. En cualquier caso hay que ser precavidos y saber qué te estás tomando porque puedes toparte con alguien que dice ser un chamán y en realidad te ofrece sustancias que ponen en peligro tu vida como escopolamina (conocida popularmente como burundanga)”. 

Es importante que señalemos como conclusión que aún no se conocen hasta dónde llegan los efectos de esta sustancia y aún se tienen que desarrollar más investigaciones.

¿Has oído hablar de los grupos de Ayahuasca? ¿Crees en la medicina ancestral? ¿Probarías estas terapias?

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