Ten cuidado con cuánto te aprietas el nudo de la corbata, porque te puedes llevar una sorpresa

Por Rafael Galán
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From Esquire

Va a haber un antes y un después de este artículo. Y no es por el gracejo con el que se toca un tema tan serio, a la par que polémico, sino porque, a partir de ahora, simple y llanamente, cada vez que te pongas una corbata te vas a comer la cabeza. Te lo garantizamos. Mucho. Sobre todo como seas de esos granujas nivel James Bond que os hacéis un nudo Windsor y luego lo apretáis hasta el punto del bondage. (Y lo de vincular el nudo Windsor a la condición de granuja, no lo hacemos nosotros, sino un señor que atendía al nombre de Ian Fleming. Y, sí, Windsor era con el que coronaba Bond sus corbatas.)

No hace falta ver la primera temporada de Luke Cage (Netflix) y el peculiar uso que le da el corruptísimo detective Rafael 'Rafe' Scarfe a su corbata -que se la quita y se la pone, la anuda y desanuda, como quien no quiere la cosa, dicho sea de paso- para allanarle el terreno a Cottonmouth, perdón, perdón, a Cornell Stokes, cada vez que un testigo molesto puede hacer peligrar el orden natural de las cosas en Harlem para saber que una corbata es peligrosa -escalofriantemente peligrosa- y que el nudo se te puede ir de las manos y provocar daños irreparables a tu dura sesera (bueno y a tu existencia, en general).

Pero vayamos al grano. ¿En qué vas a pensar a partir de ahora? En que cuando te pones una corbata se comprimen las venas yugular y carótida, lo que ya sospechabas por ese cosquilleo tan inquitante que siente todas las mañanas tu cuello-toro, y que si aprietas mucho el nudo tratando de emular a David Bowie, Paul Newman, Sean Connery y toda tu galería de héroes esto puede tener efectos cerebrovasculares negativos, entre ellos, que se reduzca un 7,5% el flujo sanguíneo cerebral. Y esto sí que no lo sabías (nosotros, tampoco). Y, ojo, no nos lo hemos inventado nosotros, lo dice el estudio científico ¿Deberías dejar de usar corbatas? Llevar una corbata apretada reduce el flujo sanguíneo cerebral, elaborado por un equipo de investigadores de la Universitätsklinikum Schleswig-HolsteinKiel. Se trata del suministro de sangre que llega a nuestro cerebro. Si se reduce este suministro de forma continuada, a largo plazo puede llevar a una peor concentración y fallos de memoria.

A ver, que como señala, no sin acierto, mi compañero Iván Iglesias, reverenciado editor de Moda y Grooming de Esquire.es, si te compras una camisa y el cuello te queda pequeño, si te abrochas el último botón, el efecto es el mismo que el de un nudo apretado, y por ende, no hace falta llevar corbata, ni que ésta tenga el nudo apretado, para que se corte la circulación, te pongas azul y te quedes tirado en la cuneta. El problema es que lo que han estudiado los científicos es la corbata, no el cuello de la camisa, que se lo merece tanto o tan poco. Además, esto ya lo añadimos nosotros, es menos polémico meterse con los amantes de las corbatas que con los modernillos hipsterianos que se abrochan el cuello de la camisa estampada. Y como los científicos -nos imaginamos- llevan pajarita, no han querido mirarse su propio ombligo y poner su lupa sobre esa prenda igualmente ajustable alrededor del cuello-toro.

Ya se demostró hace una década que un nudo de corbata muy apretado de forma continuada aumentaba la presión intraocular. Un estudio de 2003 publicado en el British Journal of Ophthalmology apuntaba que una corbata ajustada comprime la vena yugular, provocando una acumulación de sangre que derivaba en un aumento de la presión intraocular. Otra cosa es que esa presión intraocular tuviera luego algún efecto nocivo, que eso, aseguraba el estudio, no se podía afirmar.


Este nuevo estudio quería ir un paso más allá.

Pero para evitar críticas en redes, vamos a dar todos los datos del estudio, que estas cosas hay que tomarlas con pinzas: el estudio, diseñado para medir el efecto de llevar corbata sobre el flujo sanguíneo cerebral y el flujo de la vena yugular, se basa en un experimento realizado con quince voluntarios, todos ellos entre los 25 y los 35 años. Primero se les sometió a una resonancia magnética con el nudo de la corbata ajustado. Concretamente, se les solicitó a cada voluntario que apretara el nudo "hasta el punto de una ligera incomodidad". Después realizaron otra resonancia sin corbata. El examen dio como resultado una disminución estadísticamente significativa del flujo de sangre cerebral después del ajuste de la corbata (p <0,001) mientras que el flujo venoso no mostró cambios significativos. Más información: el estudio se realizó con un nudo Windsor, no con cualquier nudo de tres al cuarto, que desconocemos que resultados habría dado.

Es como si se hubiera hecho un estudio sobre los efectos de llevar unos zapatos una talla menor de la que calzamos habitualmente... ¿tendríamos entonces que prescindir de los zapatos como prenda de vestir e ir todos descalzos?

Conclusiones que extraemos nosotros:

1. No te hagas un nudo Windsor (que queda un poco bastorro), y si lo haces no lo aprietes hasta el punto de la asfixia.

2. Venga, vale, házte el nudo Windsor, pero cuidado con cuánto lo aprietas. Cuando veas que te mareas (básicamente cuando ves al mismísimo Thanos poniéndote morritos en el espejo), deja de apretar.

3. Si te haces un nudo Windsor y lo aprietas, quítatelo, al menos, para dormir.

4. Y, sí, puedes seguir llevando corbata siempre que quieras. Garantía Esquire.