La imagen de Alfonso Merlos como defensor de la moralidad y los valores tradicionales se tambalea

Menuda bomba de relojería. Cuando todos estábamos ocupados y preocupados con la crisis del coronavirus llega Alfonso Merlos y forma la de San Quintín. Resulta que el hombre serio de valores tradicionales y apariencia impoluta no predica precisamente con el ejemplo. O eso parece según las pruebas emitidas por los diferentes programas de Mediaset. Su supuesto trío amoroso con Marta López y Alexia Rivas y presunta infidelidad a la gran hermana con la reportera del programa Socialité ha dejado al periodista murciano al pie de los caballos. La historia de cuernos y deslealtades ha ocupado un buen puñado de horas en televisión y destapado la posible otra cara del colaborador del programa de Ana Rosa. Sus líos de faldas empiezan a salir a pares y la credibilidad de Alfonso, ese hombre de ceño fruncido y crítico atroz de las injusticias, se está resquebrajando.

Aunque hace unas horas apareció en su espacio de Telecinco, El programa de Ana Rosa, pidiendo disculpas públicamente si Marta las cree oportunas, pero sin dar detalles sobre la intimidad de la situación, le va a costar un tiempo borrar este capítulo rosa de su currículum profesional.

(Twitter.com/elprogramadear)

Quizás si no fuese tan tajante y a veces hasta intolerante en sus opiniones sobre otros, la gente no se le habría echado tanto encima. Errores los cometemos todos pero lo de la autocrítica parece que no va con Merlos, así que ahora que le habrían pillado con las manos en la masa el chaparrón que le ha caído es bueno. No es para menos. No nos olvidemos de las críticas tan demoledoras que ha hecho en sus intervenciones televisivas al actual gobierno de España por sus tardías medidas de confinamiento, concretamente a Pablo Iglesias. ¿En serio? ¿Y lo dices tú? Le preguntan ahora muchos. El que aseguraba que había que quedarse en casa, respetar la distancia y no acercarse a nadie para evitar el contagio resulta que tenía en su hogar a Alexia Rivas.

La joven explicó a María Patiño este fin de semana que cuando lo suyo empezó a ir en serio se mudó a la casa de él. El pequeño detalle que se le olvida es que ocurría en plena crisis del COVID-19.

Hasta la presentadora de Socialité reprendió a su compañera por la falta de responsabilidad. Pero, ¿y qué tiene que decir Merlos al respecto? Pues lo de la humildad parece que no entra en sus planes. Cuando la periodista y tertuliana de AR Esther Palomera le ha echado en cara este lunes la doble moral de criticar a los políticos por saltarse las normas de confinamiento, él lo ha negado. “ Me parece improcedente lo que acabas de decir; voy de mi casa al trabajo y del trabajo a casa, punto. No me saltado ningún confinamiento porque tenía permiso para ir a trabajar y convivo con una persona que tiene ese mismo permiso porque también es periodista”, ha sentenciado. Pero ese no es el asunto que las redes le reprochan, sino que dejara entrar en su casa a una persona en plena crisis de esta pandemia sin saber si estaban contagiados.

Su perfil en redes se ha convertido en objeto de un sinfín de críticas. No le perdonan que por delante dé clases de moral y por detrás haga todo lo contrario. La trayectoria profesional de Alfonso Merlos no se destaca precisamente por sus aires libertinos. Al contrario, es una persona de ideas convencionales que siempre ha defendido la ética, el sentido común, los valores y el respeto. Ha participado en un montón de conferencias para promover esos principios que ha defendido con pasión en cada una de sus intervenciones. Unas opiniones que se contradicen un poco con la realidad al destaparse su supuesta doble infidelidad a Marta López. Y es que el pasado sábado el programa Sálvame Deluxe mostró que habrían habido más deslealtades con otras mujeres después de comenzar su romance con la colaboradora de Telecinco.

No son rumores, hay imágenes. Las fechas no encajan, si empezó con Marta en octubre, ¿qué hacía en enero dándose besos con otra mujer? Tal es el nivel de la pillada que, aunque con orgullo y poco corazón, Alfonso ha tenido que pedir perdón públicamente a su ya ex por el posible daño causado. “Si cree que mi actitud no ha sido correcta o que hay cosas que no he hecho bien, no tengo problemas en pedir perdón, aunque mi objetivo era no hacer daño a otra persona”, ha dicho.

Él asegura estar “sereno y fuerte” pero los memes y las burlas hacia su persona en redes no cesan. No le perdonan esa doble cara y así se lo han hecho saber sin piedad. Para él es un linchamiento en toda regla y absolutamente injustificado. Pero quizás se le haya olvidado que durante años mostró una imagen de chico bueno, responsable y casi perfecto que no concuerda con lo sucedido. Durante sus años como colaborador en la COPE, posteriormente en 13 TV, un canal que se caracteriza por su ideología religiosa, y ahora en los diferentes brazos informativos de Mediaset, se ha mostrado implacable con las irresponsabilidades, no ha pasado ni una a quienes han cometido un error. Eso por no citar sus redes sociales donde no se corta un pelo en escribir lo que piensa. ¿Qué hay que hacer ahora con su comportamiento indisciplinado?

Lo de la polémica siempre ha perseguido a este periodista de raza. Ya hace algún tiempo fue protagonista de otro escándalo sexual que como buen abogado que también es supo torear a la perfección. Todo vino con un supuesto like del periodista a un pene gigante en Twitter en septiembre del 2014. Ante tal descubrimiento Merlos salió del embarazoso momento asegurando que le habían “hackeado” la cuenta y que el asunto ya estaba en manos de los informáticos. A través de un mensaje informó de que la travesura había sido obra de unos “delincuentes por identificar” y caso cerrado (vía El confidential).

De nuevo sus detractrores no le creyeron y se atrevieron a decir que todo había sido una excusa del periodista para ocultar la realidad. Alfonso se convirtió en trending topic y estuvo en boca de todos por algún tiempo. La cosa quedó en el olvido y, aunque fue un capítulo poco agradable, lo cierto es que le puso en la palestra y le dio más visibilidad. Como se suele decir, da igual que hablen mal de mi, la cosa es que hablen. Este tipo de polémicas siempre funcionan y dan vidilla así que el comunicador no salió del todo mal parado. Hoy es uno de los tertulianos más destacados de Mediaset, en parte por no callarse ni debajo del agua y decir lo que piensa sin pelos en la lengua.

Lo que pasa es que a veces lo de hablar más de la cuenta tiene consecuencias y este es el claro ejemplo de ellos. Nadie es perfecto, ni siquiera él. Para ir de defensor de la moralidad hay que tener la casa muy limpia y, visto lo visto, no es el caso. Si se ha enamorado de Alexia Rivas, bienvenido sea, qué viva el amor y los sentimientos, pero que no nos vendan la moto de que nada es lo que parece porque la audiencia es soberana y de tonta no tiene un pelo. En fin, que solo nos queda darle las gracias a Youtube por este episodio tan surrealista que ha hecho que nuestro confinamiento sea un poquito más entretenido.

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