El telescopio James Webb ya orbita el sol a 1,5 millones de kilómetros de la tierra

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Con éxito, James Webb, el telescopio espacial más grande y poderoso del mundo, llegó este lunes 24 de enero a su puesto de observación a 1,5 millones de kilómetros de distancia del planeta Tierra, un mes después de haber despegado en una misión para contemplar los secretos del universo.

Después de su lanzamiento el pasado 25 de diciembre, el telescopio espacial James Webb ha alcanzado su órbita final, desde donde podrá observar las primeras galaxias del universo. Así lo ha confirmado la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA en inglés) este lunes 24 de enero.

El telescopio, diseñado para dar al mundo una visión sin precedentes del universo, llegó con éxito a su lugar de estacionamiento gravitacional en órbita alrededor del Sol, después de recorrer 1,5 millones de kilómetros.

La NASA informó que el James Webb está ubicado en una posición de estabilidad orbital entre la Tierra y el Sol conocida como Lagrange Point Two, o L2. El equipo a cargo de la misión espacial utilizó señales de radio para confirmar que Webb se “insertó” en un bucle orbital alrededor de L2.

Uno de los equipos científicos más caros jamás construidos

Cerca de las 19:00 GMT de este lunes 24 de enero, el telescopio espacial activó sus propulsores para alcanzar el Lagrange Point Two. “¡Bienvenido a casa, Webb!”, dijo el jefe de la NASA, Bill Nelson, en un comunicado de prensa.

“Hemos llegado un paso más cerca de descifrar los misterios del universo. ¡Y no puedo esperar para ver las primeras imágenes nuevas del universo del telescopio Webb este verano!”, agregó el director de la agencia espacial estadounidense.

En entrevista con la agencia de noticias Reuters, Eric Smith, científico del programa Webb de la NASA, explicó que la atracción combinada del Sol y la Tierra en L2 mantendrá al telescopio en su lugar, por lo que se necesita poco empuje adicional del cohete para evitar que Webb se desvíe.

Sin embargo, el James Webb no estará exactamente en el punto L2 sino que oscilará a su alrededor como una especie de “halo” a una distancia similar a la de la Tierra y la Luna, en un periodo de seis meses.

Desde el centro de operaciones en Estados Unidos se ha empezado a ajustar el espejo principal del telescopio, de 6,5 metros de ancho, y compuesto por una matriz de 18 segmentos hexagonales de metal de berilio y recubierta de oro.

A principios de este mes, la misión Webb en la Tierra logró desplegar el espejo del telescopio que le permitirá recibir la radiación emitida por las primeras estrellas y galaxias, formadas hace más de 13.400 millones de años, menos de 400 millones de años después del Big Bang.

Los espejos del James Webb, cuyo coste asciende a unos 10.000 millones de dólares, aún deben alinearse y los detectores infrarrojos deben enfriarse lo suficiente antes de que las observaciones científicas puedan comenzar y se revelen las primeras imágenes entre junio y julio de este año.

Los detectores infrarrojos del aparato permitirán ver objetos espaciales antiguos y también las nubes de polvo interestelar que absorben la luz de las estrellas. Además, servirán para explorar los exoplanetas que orbitan alrededor de estrellas distintas al Sol y examinarán su atmósfera, en la búsqueda de condiciones propicias para la aparición de vida.

Con Reuters y AFP

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