El telescopio James Webb y su impresionante primera imagen

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Photo credit: NASA - Twitter
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La NASA ya no suele contar con el relumbrón que tenía en la carrera espacial con la URSS. Es raro que repita un evento de esos en los que se anuncia el horario de emisión mundial, de los que marcan la agenda también del Presidente de Estados Unidos. Estos momentos ya no son nada habituales y por eso quizás deberíamos prestarles más atención cada vez que suceden. Ayer ocurrió y todo fue por una imagen. Nada que ver con el aterrizaje en un planeta extraño o la conquista de una nueva frontera, una instantánea.

Se trataba nada más y nada menos que de la primera imagen del telescopio James Webb, el mayor y más potente jamás lanzado al espacio. Tras sufrir en mayo el impacto de un micrometeorito, este ambicioso proyecto que tiene como objetivo acercarnos más a los misterios del origen del universo desveló, de la mano del Presidente Joe Biden, su primera imagen.

La fotografía muestra, según el director de la NASA, Bill Nelson, "una minúscula porción el universo, del tamaño de un grano de arena sostenido en el dedo en un brazo extendido por alguien en el suelo". Tras esta extraña analogía, que suena más peliculera en inglés, la citada agencia espacial definió con más exactitud el logro: "la imagen infrarroja más profunda y nítida del universo hasta la fecha".

Lo que aparece en la imagen es un área del espacio llamada SMACS 0723, el bonito nombre con el que se conoce a este conjunto de cúmulos de estrellas que hacen a la vez de lupa debido a su enorme fuerza gravitacional, amplificando la luz de galaxias pasadas. Y es que este es el objetivo del James Webb. Según dijo Nelson en el momento de su lanzamiento, este telescopio miraría 13.000 millones de años atrás en el tiempo. Es decir, esa luz fue emitida hace 13.000 millones de años por lo que lo que vemos ocurrió todo ese tiempo atrás, solo que la luz que nos proporciona esa imagen tarda todo ese tiempo en trasmitirse debido a las enormes distancias.

Este telescopio que incluso puede determinar la habitabilidad de los planetas gracias a especificar la composición química de las atmósferas tiene como objetivo dejarnos ver galaxias tal y como eran unos cientos de millones de años (poco en términos universales) tras el Big Bang, acercándonos más que nunca al origen de todo.

El telescopio es operado en conjunto por la NASA, la ESA (Agencia Espacial Europea) y la CSA (Agencia Espacial Canadiense). Para los que siguen los avances espaciales, este telescopio viene a mejorar lo ofrecido por el Hubble, la referencia hasta ahora en cuanto a fotografías espaciales. La mejora es, por decirlo suave, notable.

Además, para aquellos que esto de los millones de años luz y las nebulosas les importe menos que el aforo de su piscina municipal en plena ola de calor, os diremos que es uno de los mejores fondos de pantalla que se nos ocurren.

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