He visto 'La isla de las tentaciones' al revés y es aún más entretenido

Cine 54
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Tras ser testigos del final de La isla de las tentaciones en donde la gran mayoría de parejas sentenciaron su ruptura -cuatro de las seis se marcharon por separado- se nos ocurrió ver el principio del reality de nuevo, pero con la diferencia de que partimos con la ventaja de conocer quiénes fueron infieles, cómo y por qué; quiénes lloraron y quiénes resistieron a cualquier tentación. Más o menos como cuando ves Titanic otra vez y terminas emocionándote antes de la cuenta porque ya conoces el destino de Jack (por poner un ejemplo general, pero a mí me pasa con Los puentes de Madison).

Y qué sorpresa me llevé… Mientras muchos espectadores fuimos llegando a nuestras propias conclusiones a medida que avanzaba el programa y habíamos olvidado cómo comenzó cada historia, les aseguro que todo era muy diferente hace unas semanas atrás.

Imagen cortesía de Mediaset
Imagen cortesía de Mediaset

Después de haber visto las promesas rotas de Tom, la escapada desesperada de Melyssa, la infidelidad de Mayka, el dramatismo de Marta o la compostura de Pablo ante el desfile de imágenes apasionadas que tuvo que ver de su novia con otro, decidí rebobinar y remontarme al principio, a ese capítulo inicial en donde se bañaban de “te quieros” y diciéndose mutuamente “confía en mí”. Pero nunca las palabras se las llevó tanto el viento como aquí.

Al ver el primer episodio de nuevo entramos en un juego de predicciones a lo Nostradamus en donde somos nosotros los sabiondos del futuro. Porque es gracias a que contamos con toda la información de lo vivido por cada protagonista que podemos descubrir pequeños detalles que, de haber prestado más atención, muchas parejas se habrían librado del sufrimiento.

Básicamente las cuatro rupturas se veían venir desde el principio. En el vídeo de presentación de Marta y Lester podíamos ver a una pareja en donde ella dictaba sentencia y Lester acataba sin chistar. “El mayor problema que tenemos es la falta de comunicación” decían al inicio y viéndolos discutir era evidente. Marta no lo escucha, se enfada cuando su novio escoge a una soltera solo porque había discutido la noche anterior con la chica sin escuchar la explicación sensata que dio su novio. Recuerdo que cuando vimos el primer episodio el culebrón montado por Marta tomó tal protagonismo que muchos no prestamos atención suficiente a las palabras de Lester. Vimos a una exgran hermana fuera de sí, gritando “¡vete con la otra por favor” a través de una playa de República Dominicana mientras Lester la seguía e intentaba explicarse sin que Marta escuchara ni una palabra. Pero si vemos aquella primera elección de citas de nuevo podemos escuchar que Lester explica que escogía a la chica solo para que Marta pudiera ver cómo se comportaba en la cita y se diera cuenta de que no tenía nada por lo que estar enojada, nada por lo que ponerse tan histérica. Fue de lo más sensato y no el acto de venganza que ella quiso ver y que se cobró más adelante. En aquel momento Marta ya anunciaba que “podía darle donde más le duele”, y así hizo días después cayendo en la tentación en los brazos de Dani.

Y lo de Mayka… un sinsentido absoluto. Si en la hoguera final consiguió transmitirnos el agobio que habrá sentido Pablo al ver que su chica buscaba culparlo de su propia infidelidad con excusas de lo más absurdas -si hasta le llamó sinvergüenza cuando el pobre no hizo nada- su sinsentido ya venía desde el principio. Podemos ver a un Pablo agotado que intenta calmar las aguas continuamente y a una Mayka nublada. O estaba buscando motivos para romper la relación desde el principio y no se daba cuenta, o le gustaba buscar la quinta pata al gato por puro gusto. Mayka se enojaba en la elección de las primeras citas solo porque Pablo elegía cita. Sin más. Lo mismo que había hecho ella, lo mismo que hicieron todos. Lo llamó “falso” porque había escogido a Dorothy y su excusa para insultarlo fue que ella “sabía que iba a elegirla porque es su prototipo”. ¿Perdona? Les prometo que es de locos y la cara de desconcierto de Pablo es un poema. Si es que el cabreo de Mayka era tal que no quería ni besarlo en la despedida. “Ha sido verla y si te ha cambiado la cara” le recriminaba Mayka al despedirse delante de Dorothy cuando Pablo ni la había mirado. Un sinsentido descomunal que probablemente demuestre las inseguridades con las que Mayka ya entraba al concurso. La infidelidad que llegó después podrían ser solo una consecuencia de un problema que ya estaba cocido desde hacía tiempo.

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Mientras Melodie era la más sincera de todas. Desde un principio era clara admitiendo que estaban allí para poner solución a sus problemas tras nueve años de relación en donde había sufrido mentiras e infidelidades. Melodie estaba allí por un motivo: “sentir que era su prioridad”. Pero Cristian siguió continuamente erre con erre con que el problema eran los celos del pasado. Si es que ya en aquel arranque Cristian demostraba que vivía en sus mundos de Yupi. No importaba lo clara que estaba siendo su novia, él no parecía entender nada. Si es que llegó a decir que Beltrán no tenía opciones con su chica cuando ella lo eligió para la primera cita porque no era su tipo, y zasca, fue el hombre con quien Melodie terminó saliendo de la mano del reality mientras Cristian se marchaba con un anillo de pedida.

Y lo de Tom y Melyssa tiene tela. En ese primer episodio se puede ver de nuevo cómo Tom mentía a Melyssa y a toda España sobre su beso con Liseth. Lo vemos manteniendo la compostura sin dejar que en ningún momento se le caiga la mentira, haciéndonos ver una habilidad en él que no lo deja en buen lugar. Cuando Liseth cuenta que se besaron en una discoteca cuando él ya estaba pretendiendo a Melyssa en MyHyV, él se apresura más que nunca a hablar antes que nadie y armar su propia explicación de lo sucedido. Acusa a Melyssa de creerle a otros y no a él, rechaza a Liseth cuando la chica intenta ponerle el collar para hablar del asunto (le dice que tienen una conversación pendiente) y, para rematar, se excusa en que toda la culpa era de los celos de Melyssa. Si ella no fuera celosa entonces él podría explicarse mejor. Vaya tela.

Pero eso no es nada. En ese primer episodio vemos dos facetas de Tom, la del novio y la del soltero. Por un lado estaba el chico que halagaba a su novia todo el tiempo con arrumacos y palabras de amor. El que hablaba del dolor que sentía cuando la veía mal y su deseo de protegerla en esos momentos, pero yo me pregunto ¿y dónde estaba todo eso cuando la veía llorando en las hogueras? En fin. Y por otro lado, veíamos al otro Tom. El que hablaba más de la cuenta cuando estaba sin su pareja. Ya en la primera noche demostró que sus sentimientos eran contradictorios. Ya sea para ganarse la confianza o el favoritismo del público o las solteras en el principio lanzó unas cuantas perlas que demostraban una falta de respeto curiosa hacia su pareja.

En ese primer capítulo se puede ver que es el único que habla mal de su novia delante de las chicas. Lanza frases como que “Melyssa tiene un carácter de mierda”, “desde el primer día [que estaban juntos] ya nos queríamos separar” o “me quedo y aguanto porque la quiero”. ¿Aguanto? Pues si tener novia es un peso, celosa o no, pues haz dieta y quítatela de encima.

Sin embargo, en la elección de las primeras citas vimos cómo Tom se derrumbó. Quizás por la presión interna ante la mentira de los besos con Liseth que estaba ocultando o quizás porque realmente había algo en él que ya no daba para más. Es cierto que Melyssa demandaba atención a través de discusiones en donde a la primera de cambio lo amenazaba con dejarlo, y si tenemos en cuenta que ese nivel de discusiones y demandas pudieron ser una constante a lo largo de ocho meses, entonces podríamos comprender la liberación de Tom cuando se quedó solo. Pero no la frialdad con que lidió con la situación y las emociones de su chica.

Ya desde el inicio se veía que no estaban bien como pareja. Ni ellos ni ninguna de las otras tres que terminaron en la hoguera. En ese primer episodio hay indicios que dejan entrever que la cosa no iba a terminar de rositas. Se ven emociones a flor de piel, celos, dudas y muchas peleas que no son más que excusas para desatar el malestar con el que convivían a diario. Y reconozco que resulta de lo más curioso ver a cada relación desde la perspectiva del conocimiento, viendo las promesas que se hacían y lo poco que muchos las cumplieron. Como esa versión celosa de Mayka que demostraba una actitud posesiva con su novio que desapareció por arte de magia el día que llegó Óscar a la casa. O a ese Tom callado que bañaba de amor a Melyssa con tal de apaciguar las aguas que se hizo invisible en el momento que se quedó solo.

Ver de nuevo el primer capítulo no solo entretiene, que para eso es un reality, sino que permite que hagamos una especie de análisis de pareja terapéutico. Quizás puede ayudar a más de uno a detectar problemas o detalles similares que vivan en sus propias relaciones y encontrarles solución antes de llegar al mismo desenlace.

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