Telecinco terminará dando las gracias a Adara

·6 min de lectura

Igual que no se entiende un verano sin playa, tampoco se concibe un reality sin Adara. Da igual las veces que se la invite a concursar, siempre da la talla. Su fichaje en Secret Story produjo inicialmente cierto hastío, incluso cabreo de algunos asiduos a este formato, pero en menos de tres semanas la ganadora de Gran Hermano Vip ha conseguido dar un giro radical al programa y salvarlo de la catástrofe

Lo que ha hecho en los últimos días en esa casa hará que Telecinco le esté eternamente agradecido.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Por mucho que le cambien el nombre y hablen de secretos, este nuevo experimento de Mediaset es una réplica casi perfecta de Gran Hermano. La misma casa, el mismo concepto y concursantes VIP, algunos repetidores. Este es el caso de Adara, cuyo fichaje en el último momento y casi, casi por accidente tras la salida disciplinaria de Sofía Cristo, ha sido lo mejor que ha podido hacer el equipo de casting de este programa.

Los últimos acontecimientos en la casa llevan grabado su nombre y no se habla de otra cosa. Que el resto de sus compañeros, exceptuando Luca y Cristina, sean unos muebles en toda regla la realzan aún más si cabe. Aunque ella no necesita ayuda de nadie para brillar por sí sola. Vamos, que se podría incluso hacer un especial de Adara. De nuevo se ha convertido en la más odiada de la casa, sin casi aliados y todo reproches y, aún así, es una de las piezas fundamentales de este engranaje.

Llegó dando caña a todos desde su podium de diosa y no ha cesado de estar nominada. Todas las semanas se salva y tiene todos los visos de seguir haciéndolo hasta la final. Sobrevive gracias a su alianza con la carpeta de la edición con quienes se desahoga y pasa la mayor parte del tiempo. Precisamente esa unión respetuosa y sincera con Luca, el hermano de su exnovio Gianmarco, es lo que le ha hecho ganar muchos puntos. Entró llamándole "estratega" y acusándole de llevar el mismo juego de su hermano y ha acabado cogiéndole muchísimo cariño. Se le nota en las bromas, las miradas y en cada conversación honesta que mantienen.

Pero ese no es el asunto que la mantiene en primera línea. Adara no requiere de terceros para ser la pieza clave de cualquier reality, ni siquiera los amores que ha vivido bajo el techo de Guadalix. Ella destaca aun estando en la cuerda floja y siendo el grano incómodo de la gran mayoría, sin aditivos ni aliados. Pero, sobre todo, sin estrategias. Es lo que ves, te guste o no. Y ese es el ingrediente que despierta ternura o rechazo tanto dentro como fuera de la casa. Lo describía muy bien Jorge Javier Vázquez en su último artículo en Lecturas. "Pocas concursantes hay tan entregadas como ella. Le apasiona jugar y no duda en compartir una amplia gama de emociones con un espectador que no puede dejar de conectar con su alegría, su euforia, su melancolía, sus anhelos, sus deseos frustrados", escribía.

De hecho, si no llega a ser por ella, es muy probable que Secret Story gozara de peor salud. Este jueves el programa ha vuelto a liderar con un 17.7%, uno de sus mejores datos desde su estreno, aunque no sea una cifra para tirar cohetes. Y por segunda semana consecutiva Adara vuelve a ser la protagonista indiscutible del programa. El martes protagonizó un enfrentamiento con los Gemelieres que la elevó a los cielos y a ellos los llevó a los infiernos. Eran dos contra uno, con insultos incluidos, pero supo sacar sus garras y dejarlos fuera de juego. Y lo que es más curioso, sin perder los nervios. Porque ese es el otro aditivo que está aportando Adara en esta edición. Grita y se defiende como una leona, pero, a menos de momento, no ha perdido los papeles como en otras ocasiones. Ha aprendido la lección, se puede decir lo mismo sin enloquecer, faltar el respeto ni disparar los decibelios. Se nota que se ha propuesto no desquiciarse como ha hecho en el pasado y por ahora lo está consiguiendo.

Con la partida de Miguel Frigenti ha sabido ocupar ese vacío que dejó y elevarlo al punto más álgido. En la gala de este jueves era imposible dejar de mirarla durante su nuevo enfrentamiento con sus grandes enemigos, Lucía y los gemelos. La acusaron de vaga una vez más y ella se defendió con uñas y dientes, un terreno pantanoso en el que siempre gana. Sabe manejarse como nadie en el conflicto, lo que no significa que no le afecte. Estos días se ha sentido dolida y le ha pasado factura la gran decepción que ha tenido de sus supuestos amigos en la casa, pero rápidamente remonta y vuelve a renacer con sus carcajadas y momentos cómicos. Esa es su carta ganadora, hundirse para después levantarse con más fuerza. 

Adara ríe escandalosamente, juega como una niña, llora sin consuelo por un desamor, en este caso Rodri, y se enfrenta como una auténtica samurái a sus enemigos. Pero hay algo en lo que resalta especialmente, y esa es su fidelidad a sus compañeros. A diferencia de otros que prefieren callar y pasar desapercibidos sin meterse en demasiados charcos, Adara defiende a los suyos a capa y espada, sin pensar en las consecuencias que eso pueda tener. Se moja y punto. Es amiga de sus amigos, incluso de quienes no la tratan tan bien. Si ella considera que alguien tiene razón o vive algo injusto, alza la mano y da la vida por sus ideales. Es lo que ha pasado con Emmy. La reina de los realities en Alemania la atacó desde el principio, pero cuando Adara vio que se cometían ciertas injusticias con ella sacó la cara por su compañera sin tener en cuenta sus enfrentamientos iniciales. Así es Adara y por eso se mantiene en primera línea semana tras semana.

Los aplausos y gritos de la gala de este jueves en plató cada vez que ella hablaba dejaron claro en la casa que sigue siendo la favorita. Su vulnerabilidad y el estar sola casi siempre ante el peligro atrapa. Algo que Telecinco lo sabe de sobra y por eso ha vuelto a recurrir a ella sin pensarlo. Pero quizás no había sido consciente que con este fichaje de emergencia ha salvado el reality. En estos momentos es la generadora de mayor cantidad de conflictos en la casa, pero también de momentos divertidos. Sigue siendo la reina de las bromas pesadas y la que toca las narices con sus ocurrencias, si no fuera por esas idas de cabeza que sacan de quicio al resto, esto sería un auténtico aburrimiento. A sus locuras se suman Luca y Cristina, los otros dos grandes protagonistas de esta edición y eternos nominados. El resto, a excepción de Luis y sus gracias, ni siquiera pueden compararse con una planta. Hasta estas tienen más vida en el reality.

Conclusión: Adara es la indiscutible reina de los realities en España. Tenerla en uno es como tener un tesoro. Es un imán que atrae, para bien o para mal, y despierta interés por todo lo que conlleva. Peleas, risas, lágrimas, tragedias, perdón... un popurrí de sentimientos que representan la vida misma, con sus luces y sus sombras, sin falsas apariencias ni montajes. Realidad pura y dura. Ser auténtica es su mayor seña de identidad y viendo cómo ha remontado al reality desde su llegada, Telecinco debería estarle eternamiento agradecido.

Más historias que te puedan interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente