Rocío Flores por fin despierta y ya tenemos protagonista estrella de 'Supervivientes 2020'

Eso de quien mal empieza mal acaba no aplica a Rocío Flores. Le costó arrancar en Supervivientes 2020, se esperaba mucho de ella tras ser la revelación de los debates de GH VIP 7 y no parecía cómoda en su nuevo lugar como concursante. La verdad, nos estaba aburriendo y mucho. Pero una vez ha calentado motores no hay quien la pare. El fichaje estrella de este año ha ido in crescendo en el reality hasta convertirse casi en un imprescindible en cada gala.

Sus cabreos, sus confesiones y su peculiar carácter le han valido amigos y enemigos por igual pero ella no se calla y empieza a soltar por esa boquita todo lo que piensa. Rocío ha despertado y está decidida a brillar con luz propia, no por ser ‘la hija o nieta de’. Y va camino de conseguirlo.

Rocío Flores en Supervivientes. (Twitter/@Supervivientes)

La saga familiar a la que pertenece le abrió puertas en la televisión pero como todo en la vida uno tiene que ganarse la permanencia. Aquella jovencita que nos sorprendió para bien defendiendo a su padre como una fiera en Gran Hermano Vip 7 está de vuelta. Ha tardado en acostumbrarse a Honduras y sus condiciones, pero parece que ya le ha cogido el gustillo y se encuentra en su salsa. Nunca es tarde si la dicha es buena y Rocío vuelve a ser la chica guerrera que dice lo que piensa sin cortarse un pelo. Ya era hora, la verdad sea dicha.

La nieta de Rocío Jurado sabe manejarse en el barro. Lo hizo con Sofía Suescun en el plató de GH y lo ha vuelto a hacer en SV. Esta vez con otra mujer de armas tomar, Fani. En la tercera entrega de Tierra de nadie de este martes protagonizaron una descomunal discusión, de las que la audiencia ya estaba pidiendo a gritos. Las que comenzaron siendo amiguitas del alma han acabado como el rosario de la aurora y en gran parte por la falta de transparencia de la participante de La Isla de las Tentaciones. Después de dorarle la píldora y ser su sombra, la novia de Cristopher ha comenzado a criticar a Rocío por la espalda.

Que si es muy vaga, que si no se mueve, que si qué materialista… Unos comentarios que han llegado a los oídos de la joven que no ha tardado en cantarle las cuarenta. Ahí ha sacado su vena a lo Patiño y le ha leído la cartilla. “La persona que me ha preguntado cuánto cobro eres tú y yo no te lo he contestado porque te importa cero cuánto cobro o dejo de cobrar. Lo que sé es que yo estoy en la isla con las mismas condiciones que todos vosotros, que a mí ni me dan de comer ni me secan la ropa, y estoy hasta las narices”, le ha dicho ante la atenta mirada de Fanny que tampoco se quedó callada.

Pues nada, que por fin ha empezado Supervivientes. Que aburridos nos tenía un buen rato. Tres semanas después los concursantes sacan la patita y se quitan la careta. Rocío es un peso pesado y eso hace que la quieran y critiquen a la par sin darle la oportunidad de darse a conocer por cómo es y no por quién es. No es la Pantoja pero al igual que la tonadillera, es un personaje fuerte que genera envidias y que tiene su séquito de pelotas pero también de detractores. Comenzó flojita físicamente y no estuvo a la altura en sus broncas monumentales con Yiya y Antonio Pavón: tampoco se ha atrevido a irse de la lengua en temas tan delicados como el de su madre, Rocío Carrasco. Pero esta semana se ha salido de la rotonda y ha dado un giro radical convirtiéndose en la protagonista indiscutible del programa.

Lo que ella no sabe es que lo es dentro y fuera de la isla porque en plató tiene a su padre Antonio David y a Belén Rodríguez alocaos y a Sofía y Gloria Camila tirándose de los pelos. Aunque este martes firmaron por unos minutos la tregua al coincidir en algunas cosas, la novia y la ex de Kiko Jiménez se han puesto finas, en parte, por los comportamientos de Rocío en la isla, ¡y eso que esto acaba de empezar! Pero cuidadín que la concursante se ha puesto las pilas y empieza a estar en mejor forma física que nunca. De hecho hasta ha ganado la prueba de recompensa superando a dos grandes supervivientes como Alejandro Reyes y Elena.

A la niña no le ha hecho falta la defensa de Ana María Aldón para brillar. Aunque inicialmente pensaba que contaba con una aliada importante, la mujer de Ortega Cano vive en sus mundos de yuppie y si te he visto no me acuerdo. Vamos, en otras, palabras, que pasa de la niña. Así lleva desde el día uno y de ahí no la va a mover nadie. “Yo no soy de meterme en estas cosas, yo hago mi concurso, no me gusta meterme en líos", ha expresado una vez más. Ella dice que a sus 42 años no se piensa enredar en lo que ella considera peleas de colegio, dicho y hecho.

Pero a Rocío parece que ya se la repampinfla. Al principio se lo criticó, ahora le importa un bledo. Ha demostrado que sabe defenderse solita y, sobre todo, ha entendido que allí no te puedes fiar ni de tu sombra. Ha hecho buenas migas con Albert Barranco con quien tiene alguna que otra charla profunda, pero poco más. Es pronto para decir quién es su bastón en la isla pues todavía se están tanteando los unos a los otros, de lo que Rocío parece no tener ninguna duda es de que quiere quedarse, que le fascina el concurso y que está decidida a llegar lo más lejos posible.

El mueble del que todos hablaban en Twitter ha pasado a tener vida. Rocío tiene mucha ropa que planchar y también muchas historias que contar en esta aventura. De ella esperamos que nos hable de los entresijos de su vida familiar, de la relación inexistente con su madre, de su infancia, de su famosa abuela y de todo eso que normalmente se cocina en Sálvame. Además de para sobrevivir, Rocío está en la isla para alimentarnos con ese contenido tan personal. Honduras hace milagros y si logró que la Pantoja y Omar Montes se hicieran amigos íntimos, seguro que consigue que la niña nos suelte lo más grande. Somos todo oídos.

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Imagen: Twitter/@Supervivientes