'Supervivientes', el reality que se ha convertido en la versión caribeña de Sálvame

Teresa Aranguez
·5 min de lectura

Parecía que no iba a terminar nunca pero por fin Supervivientes 2020 cerró el chiringuito. Le falta un debate más y c’est fini o, en castellano, se acabó. Ha sido la edición más larga, aburrida y guerrera de la historia del reality. Tanto, que uno ya no sabía si estaba viendo un programa de supervivencia o un Sálvame en pleno Caribe. El ansia de batir récords de audiencia y ser lo más visto del planeta se ha cargado muchos aspectos del programa que si no hubiera sido porque teníamos que estar en casa por narices quizás no hubiéramos visto.

El exceso de griterío, de peleas y adjetivos descalificativos entre sus concursantes le han hecho perder la gracia al formato que con tanto entusiasmo arrancó allá por el 2000.

(Cortesía de Mediaset)
(Cortesía de Mediaset)

Casi dos décadas después sigue dando de qué hablar, pero más por los trapos sucios y broncas monumentales que otra cosa. Quizás, más que Supervivientes debería llamarse algo así como Sálvame Mango. Bromas aparte y visto el poco tirón que ha tenido esta edición, ¿debería recuperar su esencia para coger un poco de impulso y renovarse? Pues no es mala idea.

El hecho de que Jorge se haya proclamado como el ganador de esta edición nos da indicios de que la fama cansa y los personajes de pacotilla también. El guardia civil es todo lo opuesto a lo que estamos acostumbrados a ver en un programa de telerealidad. Es como si la gente se hubiera hartado de premiar los gritos y las discusiones barriobajeras y hubiese apostado por la cordura y los valores, que no todo es ponerse a parir. Para eso ya hay otros programas. Lo poco agrada y lo mucho cansa y al final uno termina agotado mentalmente con tanto circo. Se echan de menos las tramas nuevas, originales y frescas que den un aire distinto al formato que nos ha acompañado durante dos décadas.

Ahora todo es VIP, la palabra de moda en televisión. Los famosos se han apoderado de los programas estrella de la cadena y los anónimos, si te he visto no me acuerdo. Craso error, no nos olvidemos que fue precisamente de ese grupo de desconocidos en su día que nacieron figuras televisivas como Adara Molinero, Susana Molina o la mismísima Sofía Suescun y su madre, Maite Galdeano. Todos ellos empezaron de la nada y hoy son los grandes ganchos de Mediaset, además de concursantes de otros realities en los que se han alzado como ganadores.

La estrategia iba bien hasta ahora pues parece que la gente empieza a estar un poquito hasta las narices. La tarta está riquísima pero si te la dan todos los días terminas empachándote. Pues nada, que no aprendemos la lección. En su intento por convertirse en los reyes del verano y arrasar en los ránking de los más visto, Telecinco va más allá y acaba de crear La casa fuerte, un nuevo espacio que arranca el próximo jueves 11 de junio, y que se alimenta de los mismos famosos.

Fani, Cristian Suescun y Ferre, tres concursantes de SV 2020 ya se han conformado como algunos de sus participantes. ¿Otra vez? Pues sí, otra vez. Menudo atracón con Fani, hasta en la sopa la vamos a tener. Lo peor de todo es que todavía faltan unos cuantos nombres por desvelar, y no nos extrañaría que el de Adara, la musa del año, sonara como fichaje sorpresa. Su telenovela vende pero también huele.

El batacazo de El tiempo del descuento no les ha hecho aprender la lección. El inesperado reality después de GH VIP pretendía petarlo con la historia de amor de Giandara pero se quedó en el intento. El chicle no se pudo estirar más y el programa quedó reducido a una gala por semana y el resto, bajo previo pago, por MiTele Plus, donde los fans más devotos pudimos seguir el 24 horas, hasta ese momento gratuito y sin coste adicional de ningún tipo. Pero claro, la cosa había que rentabilizarla.

Conclusión, lo de estar siempre en ese círculo vicioso y no ser innovador puede tener consecuencias, ahí lo dejamos. Y a esa humilde advertencia que nace de una espectadora y fanática de estos formatos, añadiría una propuesta, por si alguien por ahí lo lee y quiere tomar nota. ¡Queremos más personajes anónimos! El éxito de Gran Hermano fue precisamente ese, apostar por gente desconocida, cada uno de su padre y de su madre, que nos fueron sorprendiendo y decepcionando con sus salidas de tono. Cómo olvidar a Fresita y la vaca, o a Inma, incluso al pollito volador. Pues sí, nos gustaría más de eso y menos personajes populares.

El batacazo del Gran Hermano 17, edición que ganó Bea Retamal, la primera expulsada de Supervivientes este año, supuso el principio del fin de los anónimos. Un ilusionado Jorge Javier Vázquez tomaba el relevo de la veterana Mercedes Milá. Presentador nuevo, plató diferente y cambios inesperados no fueron muy bien acogidos de primeras por el espectador que castigó al formato con las peores cifras de la historia del programa. Teniendo en cuenta que su contenido nutre al resto de espacios de la cadena como Ana Rosa o Sálvame, había que hacer algo. Y así fue como poquito a poco y viendo el tirón de los famosos lo anónimo pasó a un segundo plano.

Tras la victoria de Jorge quizás sea el momento de replantearse las cosas y volver a esos inicios mágicos que hicieron las delicias de los espectadores y dieron muchas satisfacciones a la cadena. Lo de ‘más vale lo malo conocido’ ya es un dicho muy manido, nos gusta más el de ‘quien no arriesga no gana’, así que ahí queda. A ver si tenemos suerte y nos hacen un poquito de caso.

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