Las broncas en plató son el único gancho que nos mantiene viendo 'Supervivientes 2020'

Por primera vez en la historia de Supervivientes, los grandes protagonistas no son sus concursantes, sino sus defensores en plató. Aunque desde Honduras llegan broncas monumentales, confesiones y hasta edredonings, sentimos comunicar que no logran superar el nivel de entretenimiento que algunos colaboradores nos regalan en cada gala. Es lo que pasa cuando metes en un mismo espacio a Gloria Camila con Sofía Suescun y su madre Maite Galdeano, pues eso, que arde Troya. Todo esto sumado a que las tramas de este año en la isla son bastante flojas y previsibles, hacen que las polémicas y batallas campales producidas en las instalaciones en Mediaset superen con creces lo que sucede allende los mares.

Gloria Camila y Sofía Suescun en Supervivientes (Twitter/@supervivientes)

Y a Dios gracias, porque si no esto sería bastante más aburrido de lo que ya es. La reincorporación de Belén Rodríguez como colaboradora le ha dado vidilla a la cosa. La experta en realities, los cuales lleva comentando veinte años, ha regresado guerrera. Y si encima tiene delante a Antonio David Flores, cuya enemistad viene de lejos, pues el entretenimiento y las peloteras están más que aseguradas. A Belén no le gusta la actuación de la niña Rocío Flores en la isla y claro, eso a su padre le saca de quicio. La tensión llega a ser tal que en la última gala de Conexión en Honduras a Jordi González casi le da un patatús. Aquello parecía un ring de boxeo, cada uno por un lado despotricando sin control e ignorando al presentador.

“Yo entiendo que el padre lleva viviendo 20 años de la madre. Él lo intentó en GH Vip 7 y la hija en SV 2020”, dijo Belén Ro dando a entender que padre e hija son unos chupópteros de la madre. A la colaboradora no le gustó nada que Rocío echara en cara a su progenitora no haberle mandado un mensaje de tranquilidad por el tema del coronavirus en España. Le resulta sospechoso que en casi una década pasando de Rocío Carrasco venga ahora la niña y se preocupe por ella. “Es una incoherente porque lo que ha hecho es tirar a su madre por el suelo”, añadió. Antonio David no hacía más que removerse en el asiento hasta que no pudo más. “Se nota que no eres madre y no tienes ningún tipo de sentimiento”, le soltó tan campante. Ahora resulta que si no eres madre no eres sensible, en fin.

Comentarios bajunos, interrupciones constantes y faltas de respeto son el pan nuestro de cada día en las galas de SV. Hasta tal punto llega la cosa que AD decidió abandonar el plató el pasado domingo harto de la situación, como si no estuviera él acostumbrado a lidiar con situaciones más fuertes. Un teatro que tiene a su audiencia enganchada porque, seamos sinceros, estos episodios, nada agradables por cierto, es lo que están levantando el ánimo de los telespectadores. Ojo, no echamos la culpa a nadie, pero el casting este año no tiene ni la mitad de garra y swing que el del año pasado. Hay concursantes fantasmas que aparecen de vez en cuando pero poco después si te he visto no me acuerdo.

¿Quiénes? Pues Nyno, Barranco y Jorge, por ejemplo. En ocasiones dan videos pero casi siempre tostones y sin chicha. Van y vienen pero no entretienen. Elena, a diferencia de su hija Adara que es carne de reality, tampoco está dando para mucho. Eso no quita que la mujer le echa todas las ganas y se esfuerza en las pruebas y la supervivencia, pero poco más. La telenovela de su hija con su ex Hugo Sierra y su relación con Gianmarco Onestini está distrayendo más en el exterior que lo que pasa en la isla. Si no fuera por la palabrería de Avilés, el carácter aguerrido de Fani y las últimas revelaciones familiares de Rocío Flores, que por fin empieza a despertar, esto sería somnífero. Y algunos dirán que se nos ha olvidado mencionar a Hugo e Ivana Icardi. Es cierto, ellos también han dado contenido, pero aburrido. Sinceramente, falta romanticismo, fuego, química, besos de película, todo es muy sota, caballo y rey, predecible, sin sobresaltos ni pasión. La cámara no miente y la parejita no transmite.

Por eso nos quedamos en plató. Allí sí que hierve la sangre. Especialmente cuando en el mismo espacio conviven Gloria Camila y Sofia Suescun, que últimamente es siempre porque no se pierden ni una cita. Menos este martes en Límite 24 horas, en el que no han coincidido y se les ha echado en falta. Se nota que cuando ellas están suben las dosis de polémica convirtiéndose en imprescindibles de la edición y sin concursar. Nosotros lo agradecemos porque cuando se enzarzan no hay quienes les gane en la guerra de zascas. Que si Sofea, que si despechada, que si tu padre bebe, que si el tuyo también, que si Kiko es mío, que si quédatelo... vamos, una fantasía televisiva con tintes almodovarianos.

La más gorda se produjo el pasado domingo en Conexión Honduras y fue a cuatro. Antonio David y Gloria Camila por un lado y Sofía y su madre Maite, por otro, estas últimas apoyadas por Belén, por supuesto. Eso era como estar viendo un partido de tenis de los buenos, con golpes secos y rápidos. La ganadora de SV llamaba “sinvergüenza” a AD por meter mierda sobres su ex, Rocío Carrasco y, Gloria, que es muy buena en esto de dar cortes, vio que esa era la suya para arremeter contra la novia de su ex, Kiko Jiménez. “¿Y tú a tu padre? Hablan los más indicados. No tiene relación con su padre y habla de la relación de la madre y de Rocío. ¡Anda ya!.... la del padre de alcohólicos no sé cuántos”. Pues ya estaría. A Sofía que no necesita mucho para encenderse le hirvió la sangre y de su boca salieron sapos y serpientes. “¿Qué dices de mi padre, lo dices tú? No deberías usar la palabra padre y alcohólico en la misma frase”, expresó atacada de los nervios.

En fin, una tragicomedia en toda regla. Pero que tengan cautela y no sobrepasen los límites que mira lo que les sucedió a Oriana y Carmen Gahona, sus broncas cansaron y no han vuelto a plató. Lo poco agrada pero el exceso agota, así que cuidadín. Aunque en este caso, siendo defensoras y familiares de los concursantes no tiene pinta que sigan el mismo camino. Es bochornoso sí, pero gracias a ellas es que nos mantenemos despiertos tres horas de programa, antes cuatro. Es cierto que a sus presentadores, Jorge Javier Vázquez, Jordi González y Carlos Sobera, se las hacen pasar canutas pero ellos las saben torear bien. Ah, por cierto, es también gracias a ellos, los capitanes del barco, sus bromas y sus salidas agradables de tono que todo se hace más llevadero porque eso de presentar sin público, sin aplausos y con historias soporíferas no ha de ser una misión fácil.

Pues nada que más vale que se pongan las pilas los supervivientes y nos den más tela marinera o esto se nos hace interminable. A algunos siempre les quedará París, a nosotros siempre nos quedará el plató y los líos de sus colaboradores para poder ‘sobrevivir’ a esta edición tan poco agraciada.

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Imagen:Twitter.com/Supervivientes