Supervivientes 2020: las mentiras de José Antonio Avilés al descubierto

El cazador cazado. Así ha sido la salida de José Antonio Avilés de Supervivientes 2020. Después de sacar los trapos sucios de casi todos sus compañeros le ha tocado el turno a él. Ha sido el propio programa quien ha puesto entre las cuerdas al colaborador de Viva la Vida este domingo en Conexión Honduras. Jordi González le cuestionaba sobre asuntos tan personales como su posible romance con su archienemigo José Antonio Pavón y su tan comentada inexistente titulación en Periodismo. Las respuestas de Avilés, su nerviosismo y la falta de coherencia pusieron al descubierto un lado del concursante que no tiene nada que ver con el que nos ha vendido.

La alegría de volver a casa con los suyos y a su vida laboral se ha visto empañada con este incómodo capítulo que le dejó sin palabras en directo, y mira que eso es difícil.

José Antonio Avilés y Jordi González en Conexión Honduras (Twitter/@Supervivientes).

Se ha pasado todo el concurso cantándole las cuarenta a sus compañeros. Además de restregarles todo lo malo que han hecho, ha desvelado conversaciones secretas que ha tenido con la mayoría detrás de cámaras. Para muchos, un traicionero de quien no te puedes fiar ni un pelo. Ni siquiera Barranco y Rocío Flores, sus grandes amigos y aliados en la isla, se han salvado de sus puñaladas. Tal y como él mismo ha dicho, como periodista su trabajo es informar, entretener y dar voz a la verdad. Sin embargo, el que va de abanderado de esa verdad podría ser un auténtico fiasco, al menos así lo interpretamos ante sus incoherentes respuestas a Jordi en la gala de este domingo.

La cosa comenzaba con un poquito de cachondeo. Entre risas, Avilés nos mostraba el cuerpito serrano que se le había quedado. Ha bajado nada menos que 23 kilos, justo lo que necesitaba. Como él habla poco, le contó su vida en verso al presentador explicándole que una de las razones por las que aceptó el reto de SV fue, precisamente, conseguir este figurín. Desveló que llevaba años luchando contra el sobrepeso y sabía que esta era la única menara de ganarle la batalla. Prueba superada.

Y así, entre confesión y confesión, llegó el primer momento de la verdad. Ha sido el personaje más polémico y bocazas de la isla, así que había que sacarle partido a esta entrevista. A diferencia del resto de los concursantes que llegan a la cabaña residencial, a Avilés le esperaba una no muy grata sorpresa, un cuestionario sobre su vida personal que le arrebató todo el moreno de su cara que acabó más pálida que cuando empezó el concurso. La primera gracia del presentador fue decirle que iba a ponerle al habla con uno de sus ex novios. Al joven casi le da un yuyu. Frunció el ceño, encogió los hombros y aseveró que, fuese quien fuese, no quería hablar con esa persona.

Lo que no se le pasaba por la cabeza era que se trataba de Pavón. Con una vocecita de lo más sensual, el torero le saludaba desde plató. “Vengo del hotel”, le dijo juguetón e irónico. Avilés casi se cae de espaldas cuando Jordi le contó la información que había visto la luz sobre una supuesta noche de pasión entre ambos. Una información, según dicen, contada por él mismo a terceras personas. “No he tenido nada con Pavón”, negó rotundamente. “Que alguien demuestre que yo he dicho, un vídeo o algo”, decía casi desesperado. La fuente, tampoco muy creíble todo hay que decirlo, son Las Mellis. Las hermanas cantaoras aseguraron que Avilés le había soltado esa bomba durante un viaje en el AVE antes de que supiera que participaría en este reality.

Primer disgusto de Avilés que no salía de su asombro. Ya no podía mediar palabra. Ni siquiera con su pobre madre a la que llamaron en directo para que saludara a su hijo. La mujer ya no sabía ni qué decirle para que cambiase la cara de póker, pero él no daba pie con bola, no reaccionaba. Bienvenido a la realidad, querido. Es muy fácil comentar la vida de los otros pero cuando le toca a uno la cosa cambia. Ahora es él y su vida más íntima la que está en boca de todos, y esto parece que va para largo porque hubo más y no precisamente muy favorecedor para con su persona.

Llegaba otro de los minutos de oro de la gala. La verdad sobre su título universitario de periodista. El programa Sálvame hizo un reportaje para investigar si realmente había estudiado la carrera en la universidad de Gales. La respuesta del director del centro fue clara: no. El comunicador había expresado que este fue el lugar donde lo cursó pero su figura máxima le negó por completo. El que no se calla ni debajo del agua, por primera vez se quedó mudo. Después de unos segundos sin saber qué decir, finalmente se defendió pero sus argumentos no convencieron mucho.

Cuando llegue a España te lo voy a demostrar, yo he trabajado y hecho periodismo”, dijo nervioso. Pero eso no significa nada. Tal y como apuntó Jordi, grandes de la información como Jorge Javier Vázquez o Julia Otero estudiaron otras carreras y hoy en día son admirados profesionales del medio. Pues no, él insistía en que sí tiene el título, lo que pasa es que no está “homologado”. Pero entonces, ¿en qué universidad cursó la carrera? Le preguntó directamente el presentador para salir de todas las dudas. Una oportunidad estupenda para limpiar su imagen y contar toda la verdad y nada más que la verdad. Pero se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y ahí Avilés quedó retratado. “No voy a dar más datos hasta que llegue a España”.

¿En serio? Este chico se cree que nos hemos caído de un guindo. Si realmente has estudiado la carrera es tan sencillo como decir dónde y punto. Esa reacción sembró aún más la duda sobre su titulación y mostró a un Avilés hasta ahora desconocido. Serio, preocupado y cabizbajo, el último expulsado ya no era la alegría de la huerta. Su imagen no había quedado precisamente bien y se le notaba inquieto. “Yo no tengo que decir nada porque cuando llegue me defenderé de lo que creo que me tengo que defender”, sentenció. Menuda le espera.

Por mucho que intentó recuperar la compostura su actitud dubitativa y nerviosa denotaban que no había contado las cosas como eran. Ahora era él el señalado, el cuestionado y en la palestra. Algo que él odia a muerte. Así mismo lo dijo, jamás ha hablado de su vida privada ni lo hará. Es su parcela íntima y no permitirá que nadie irrumpa en ella. Qué gracioso es Avilés, ¿pero no eras tú quien decías que cuando alguien va a un reality o programa de televisión se expone a que todos opinen de su vida? Pues a aplicarse el cuento porque esto va para todos, incluyéndote a ti.

Su regreso a España no va a ser precisamente un camino de rosas, más bien de espinas nos atreveríamos a decir. Le esperan muchas cuestiones a las que tendrá que dar explicaciones, además de aportar las pruebas necesarias para recuperar la credibilidad perdida. A pesar de los pesares, hay que ser justos en algo, más allá de sus contradicciones y todo lo que nos ha sacado de quicio, hay que reconocer que también nos ha dado grandes momentos. Sus peleas con Rocío sacaban a la chica susceptible que lleva dentro que defendió a su madre por primera vez en televisión ante los ataques de Avilés. Momentazo de la televisión, sin lugar a dudas.

Su, al menos, vena de periodista nos ha brindado charlas y preguntas de todos los tipos y temáticas que sin su lengua viperina no habríamos escuchado. Menos mal porque si no llega a ser por él esta edición tan aburrida de SV hubiera sido más tostón aún si cabe. Así que, aunque solo sea por eso, muchas gracias, José Antonio. El programa acabó para él pero estamos convencidos de que el colaborador seguirá dando mucho que hablar fuera. Continuará...

Más historias que te puedan interesar:



Imagen: Supervivientes/Twitter