Hugo Sierra y sus sospechas sobre Ivana Icardi: ¿le usó para llegar hasta donde está?

Que Hugo Sierra no pasa por su mejor momento en Supervivientes 2020 es un hecho. Solo hay que verle para darse cuenta de que está en baja forma. Y no únicamente por la gran cantidad de peso que ha perdido, sino por su estado de ánimo, cada vez más débil y derrotista. Una de las razones de su tristeza tiene nombre y apellidos: Ivana Icardi. El romance que apuntaba maneras resulta que está en las últimas. Lágrimas, frialdad y sospechas de algo “feo” amenazan con poner punto y final a las noches de bohemia y pasión en la isla entre Hugana. El uruguayo ha abierto su corazón al respecto y esta repentina actitud de su hasta ahora novia no le huele nada bien.

La teoría de que su acercamiento hubiera podido ser una estrategia cobra cada vez más peso. Sin embargo, las lágrimas de Ivana, no sabemos si de cocodrilo, por la posible ruptura muestran que algo le quiere. Amor o premeditación, ¿con qué versión de los hechos nos quedamos?

Hugo Sierra en Supervivientes (Twitter/@Supervivientes)

La sombra del montaje sobre esta parejita planea desde su primer acercamiento. Casi nadie se creyó que entre ellos naciera el amor así espontáneamente de la nada. Teniendo en cuenta que él era la ex pareja de Adara Molinero y ella la despechada de Gianmarco Onestini todo encajaba para pensar que era un plan bien avenido diseñado por ambos. Pero una cosa llevó a la otra, de las palabras bonitas pasaron a las caricias y los besos y cuando menos lo esperamos estaban entregados a la pasión bajo la luz de las estrellas. Lo suyo empezó a cuajar y ganaron credibilidad. Recordemos que el amor siempre vende en un reality así que Hugana consiguió, despacio pero sin pausa, tener su espacio en el amplio universo de las carpetas.

Cuando justo se cumplen dos meses de su relación, la cosa peligra y mucho. Desde que tuvieran una discusión hace unos días y los dos demostraran que son de armas tomar nada ha sido lo mismo. Él le dijo que no iba a cambiar por nadie y a ella esa contestación tan borde le echó para atrás. Algo allí se rompió. ¿O en realidad le vino de perlas para dar el siguiente paso del guión? Pues para algunos se trata precisamente de eso, de una marcha atrás por parte de la argentina para retomar su concurso sola ahora que Hugo ya no le sirve y está de capa caída. Lo peor de todo es que el propio protagonista así lo ha dado a entender al ser preguntado. “La relación con ella es fría, ha dado un vuelco de 180 grados y tengo una intuición muy fea”, dijo muy decaído y con la mosca detrás de la oreja.

A buen entendedor, pocas palabras bastan. Aunque no lo ha dicho con todas las letras, el ganador de GH Revolution ha dejado caer, o al menos así lo hemos percibido, que esto no es trigo limpio. Con eso de tener una intuición muy fea interpretamos que ha visto o sentido algo extraño por parte de Ivana que le ha llevado a esa conclusión. Y quizás no se equivoca. Hugo no es precisamente el concursante más sociable y empático de Supervivientes. Su separación del grupo para ir a su bola y sus horas tumbado en la esterilla le están costando el rechazo de sus compañeros. Está en su peor forma física y anímica y eso se puede traducir en la expulsión este jueves. A él eso parece darle lo mismo. Incluso cuando Jordi González le daba la posibilidad de hacer su alegato este domingo en Conexión Honduras casi, casi dio a entender que le daba todo igual. Dejaba la decisión en manos de su ‘legión’ y poco más.

Esa actitud derrotista y fría que le tiene con un pie fuera de la isla podría haber sido el giro perfecto para que Ivana saliera huyendo de esa situación. El barco se hunde pero ella parece que no quiere hacerlo con él. Lo de contigo pan y cebolla no entra en los planes de la argentina que ha demostrado ser una auténtica guerrera en este concurso y estar dispuesta a ganar. Así lo muestran los hechos. Con motivo de la prueba de recompensa de este domingo Ivana y Hugo se enfrentaban. Lejos de haber solidaridad y compañerismo, hubo una fuerte competitividad y piques constantes. Hugo se quejaba constantemente a la organización de que se había equivocado y su comportamiento de niño malcriado sacó de quicio a todos. Al final el pepito de ternera se lo llevó su todavía chica, lo que no le hizo ninguna gracia. Ella lo celebró con una sonrisa, él con un gesto falso de ‘enhorabuena’.

Las cosas no están nada bien y parece que no hay mucha solución. “La única manera de sobrellevarlo es siendo cómplices, ayudándonos y nunca dejando al otro al pie de los caballos. Los dos tenemos personalidades fuertes y tenemos que tener una conversación, pero no sé si esto se puede recomponer”, reflexionaba Hugo. Buena pinta no tiene, para qué nos vamos a engañar. Aquí han podido pasar dos cosas, bien se han desencantado al darse cuenta que no tienen nada que ver como pareja o Ivana ha salido por patas al darse cuenta que su concurso podría peligrar al aliarse con el enemigo. Ahora mismo el grupo al completo tiene tirria al ex de Adara, lo lógico como novia es que te duelan esas ofensas y le defiendas. Pues no. Ella ha decidido ver los toros desde la barrera y no mojarse. Quizás para que la mierda no le salpique y no ponga en peligro su concurso.

La que empezó siendo la gran desconocida y supuesta trepadora en esta edición se ha convertido en una de las favoritas. Nos gustará mucho o poco, tendrá mejores o peores intenciones, pero no podemos negar que Ivana es una gran superviviente. Se entrega al mil por mil en las pruebas, es de las más trabajadoras, no pone pegas a las tareas y dice lo que piensa sin tapujos. Nunca se le ha pillado en un renuncio ni haciendo trajes a sus compañeros por detrás. Si siente que algo está mal se acerca a la persona y se lo dice a la cara. Una actitud que ha ganado hasta a los que no la tragaban inicialmente. Es muy guapa y rubia pero de tonta no tiene un pelo, al contrario, sabe lo que quiere y lucha por ello, y si eso significa ‘quitarse del medio’ a Hugo pues quizás habrá que hacerlo.

Ella tampoco es que se esté tomando a la ligera esta crisis de pareja. Ha derramado alguna que otra lagrimita y se ha mostrado afectada por la situación. Pero lo justito. Tampoco es que le quite el sueño. Le quiere pero se quiere más a ella. “Me siento que soy una egoísta por pensar en mi”, ha llegado a decir. Ivana esperaba más de Hugo y viceversa, si ninguno da el paso de arreglarlo es que amor, amor precisamente no es. Estos días antes de la expulsión son definitivos. Mientras compañeros como Yiya o Ana María Aldón aconsejan a Ivana a que se centre en su concurso independientemente de Hugo, éste vive como un ermitaño sin casi mediar palabra con nadie. Sus peleas con Elena, madre de Adara, su aislamiento voluntario y su exceso de competitividad han hecho que esté literalmente solo.

La hora de la verdad se acerca y el tiempo, que nunca se equivoca, dirá si lo suyo realmente era de verdad o un teatro barato para llegar hasta la final. Si fuera lo segundo no habría nada que recriminar, las estrategias forman parte del concurso y cada uno es libre de hacer lo que quiera. Pero quien juega con fuego se quema y las jugadas a costa de los sentimientos de otros, a la larga, suelen pasar factura. Este jueves Hugo está en la palestra y tiene todas las papeletas para irse pero, cuidado Ivana, que quien ríe el último, ríe mejor y el final de este cuento todavía está por escribirse.

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Imagen: Supervivientes/Twitter