Los cambios de chaqueta de Elena (Supervivientes 2020) empiezan a oler muy mal

Bueno sí, pero, no sé, vale, venga. En eso se resume la participación de Elena Rodríguez en Supervivientes 2020. En eso y que la tía es una curranta nata, no vamos a negar la mayor. En este reality lo de coger almendras, pescar y hacer fuego está muy bien para sobrevivir, pero la audiencia suele prestar más atención a sus comportamientos, sus discusiones y sus tramas en la isla. Y en eso la madre de Adara Molinero cojea, y mucho. Es un poco como el desojar una margarita, hoy te quiere y mañana no. Unos cambios de rotonda que hacen que la concursante no termine de convencer por su falta de transparencia e implicación personal con la mayoría de sus compañeros.

Su última pelotera con Hugo Sierra al nominarle por la espalda después del supuesto buen rollito que había entre ellos ha destapado a una Elena para muchos estratega, calculadora y con un as debajo de la manga. ¿Es así de inestable en las relaciones con sus compañeros o en realidad es una interesada?

Elena Rodríguez en 'Supervivientes 2020' (Twitter/@Supervivientes)

Desde que arrancara su concurso Elena nos tiene hechos un lío. A diferencia de Yiya o José Antonio, que nos podrán gustar más o menos pero se han mostrado tal cual desde el minuto uno, ella no ha destacado precisamente por su coherencia. Lo que ayer era blanco hoy es negro, y viceversa. Ha sido amiga de todos y casi enemiga de todos también. Comenzó su concurso siendo íntima de Barranco y ahora hablan lo justo. Puso finos a Yiya, Avilés e Ivana, pero curiosamente los ha perdonado a todos y se ha olvidado de lo malo que han vivido. Todo demasiado love and peace.

Empecemos por su ex yerno, Hugo, con quien ha vivido una relación amor odio de lo más extraña. Después de una mega bronca en una de las primeras galas donde se pusieron a parir, de repente hicieron las paces y era como si no pasara nada. A ver, por aquel entonces se podía entender. Es el padre de su nieto, el ex de su hija y tienen ante sí una complicada situación judicial, pero tanto abracito y lágrima con él no había por dónde cogerlo, ni siquiera su hija lo supo defender. La ganadora de GH VIP 7 se ha mantenido al margen de criticar en exceso al uruguayo por la que se le viene encima a la salida pero sus caras y gestos lo dicen todo.

Lo sentimos Elena pero el amor por los hijos está por encima de todo y eso de dar palmaditas en la espalda al que tanto ha herido a la tuya no lo hemos pillado. Hugo ha dado a Adara hasta en el carnét de identidad, le ha demandado (y luego retirado la demanda) y no le ha puesto las cosas fáciles. ¿Por qué no ser coherente y mantener una reacción cordial y fría sin floripondios desde el inicio? El lazo ‘familiar’ que les une no ha de ser la excusa para ‘hacerle la pelota’ y besar por donde pisa. Es cierto que se han peleado pero las reconciliaciones en plan telenovela no venían a cuento.

Parece que ahora que quedan pocas semanas del fin de la aventura, Elena ha decidido posicionarse (a buenas horas). Y resulta que Hugo ya no le interesa ni le cae bien. Ahora que le ve solo y arrinconado, poco integrado en el grupo, pasa de él. Casi tres meses después de sus idas y venidas, finalmente ha llegado a la conclusión de que lo suyo no funciona. ¿Ahora? Uy, uy, uy que esto nos huele a chamusquina. Y, ojo, que es respetable pero esa era la actitud de ella que esperábamos desde el comienzo. La de una tía clara que va por delante. El pasado jueves finalmente decidió nominarle teniendo otras opciones y cuando Hugo se enteró le salía humor por las orejas. La pelea no se hizo esperar y le faltó tiempo para llamarla “estratega y cobarde”. La acusó de no jugar limpio con ninguno de los concursantes, de ser una interesada y de tener una doble cara.

Mientras el enfrentamiento se producía una Rocío, ahora enemiga de Elena, asentía con la cabeza. Y es que la nieta de Rocío Jurado ha sido de las últimas en destapar a Elena. Según la joven, su compañera juega a dos bandas y no se la ve venir, hace lo que considera que le conviene en cada momento y no se deja llevar demasiado por el corazón.

En la gala del jueves quedó claro que había nacido una nueva enemistad entre ambas que se confirmó este domingo en Conexión Honduras. Ya no se pueden ni ver. Pero, ¿por qué esperar tantas semanas a decirse lo que piensan? Porque si Rocío sentía que era una falsa, quizás ha tardado demasiado en comentarlo en alto. Pero bueno, eso es lo que pasa cuando acecha la final, los caracteres se hacen más fuertes y empiezan a soltar por sus boquitas lo que antes se guardaban para salvar sus culos de las nominaciones. Es comprensible (o no).

Pero vamos que en esta ocasión, algo de razón tiene Rocío. Lo que no es normal es que Elena se haya tirado todo un concurso poniendo fina a Ivana y al final resulte que le guste como novia de su hijo. ¿En qué quedamos? Le ha acusado prácticamente de ser una actriz de Hollywood por su romance con Hugo y ahora resulta que te parece buena chica. Una incoherencia que se suma a otra mucho más fuerte, su perdón a Avilés, protagonista indiscutible de esta edición. Ella dice que no es una persona rencorosa pero ¿cómo puedes perdonar a alguien que ha puesto en evidencia el honor de tu hija? Vamos que todo parece más un paripé de cara a la galería para ir ganando puntos y posiciones.

Desde luego que si esta ha sido su jugada, le ha salido de perlas. Curiosidades de la vida ahora no se calla ni debajo del agua. Le canta las cuarenta a quien tenga que hacerlo, ya sea Rocío, Hugo o al mismísimo Barranco, su mejor amiguito al comienzo con quien ahora ni frío ni calor. Este jueves se ve las caras con su archienemigo Hugo y su gran aliado en las últimas semanas, Jorge. Son dos candidatos fuertes que se han salvado en varias ocasiones y no se lo van a poner fácil. Le quedan unos días para seguir sacando a esa Elena aguerrida y desconocida que no hemos visto hasta ahora por aquello de ser políticamente correcta. El público decidirá si le castiga por esa falta de transparencia o si la salva como en otras ocasiones.

Esta vez lo tiene muy complicado pero no olvidemos que le respaldan miles de adaristas que darán la cara por ella. Como buena hija, Adara ya está dándolo todo en las redes suplicando a su batallón de fans que la dejen en la isla, así que todo puede pasar. Se salve o no, nadie nos quita de la cabeza que Elena no ha sido la mujer de carácter fuerte que todos esperábamos; ha dado una de cal y otra de arena, un poco como Ana María Aldón, y eso, tarde o temprano, se paga.

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Imagen: Twitter/Supervivientes