Las contradicciones de Hugo Sierra, el concursante que aburre en ‘Supervivientes 2020’

Su fichaje en Supervivientes 2020 prometía el oro y el moro pero Hugo Sierra no está dando la talla, al menos como concursante. Aquella actitud guerrera que derrochó en Gran Hermano Revolution 2017 brilla por su ausencia y su paso por la isla es más un ‘quiero y no puedo’. No sabemos si por estrategia o porque ha llegado tocado emocionalmente tras el escándalo mediático vivido con la madre de su hijo, Adara Molinero, lo cierto es que no conecta, no llega, no emociona. Ni siquiera su palmeroning a la luz de las estrellas con Ivana Icardi, comparado con la copulación de las tortugas por su falta de pasión, le ha valido para destacar, más bien lo contrario. Eso sumado a que su comportamiento en Honduras se contradice mucho con lo que predicó fuera, le está restando fuerza y carisma.

Cortesía de Mediaset

Como dirían nuestras abuelas, para hablar de otros hay que tener la boca muy limpia. Un Hugo dolido acudía a Sálvame Deluxe en pleno apogeo del romance Giandara (Gianmarco y Adara) en Gran Hermano Vip 7 para echarle en cara unas cuantas cosas a su ex y más tarde describir el momento de besos como “promiscuidad barata”. Desde el programa de Telecinco, Don Perfecto afirmó que de entrar en un reality él jamás se besaría con otra persona por aquello de respetar al pequeño de la casa. Lo que pasa es que todo se graba y a sus detractores en redes sociales les han faltado días para rescatar ese video del baúl de los recuerdos que muy bien no le deja.

Ojo al dato señores: “Capaz que a mi me puede encantar alguien, tenerle el deseo de besarle pero al menos... pero si se me presenta por un segundo el pensamiento de esa personita, yo no lo haría”, le dijo convencidísimo a una atenta María Patiño. El concursante de 47 años no se ha conformado con unos piquitos que ha tenido que rematar la faena, con bastante poco éxito por cierto, porque su edredoning playero ha dejado mucho que desear por la falta de pasión y se ha quedado, para muchos, en una copia bastante barata de lo que vivió su expareja. También hay quienes defienden a capa y espada esta relación y ven una bonita historia de amor en la incipiente parejita.

Lo que pasa es que en este intento de agradar y dar contenido, a Hugo se le ha ido la fuerza en la carpeta porque en el resto de sus facetas está desganado. Sonríe y habla poco, las pruebas se le quedan grandes y las charlas con sus compañeros son puros monosílabos. ¡Hasta tiene buen rollo con Elena Rodríguez, su exsuegra! ¿Pero esto qué es? Nada que ver con el Hugo divertido y descarado que encandiló al público, y a su entonces fan Adara, en GHR. Parece que esa versión de sí mismo se la dejó en casa. Su paso por aquel reality, el peor en datos de audiencia en toda su historia, le convirtió casi en un héroe popular y en el ganador con el 69% de los votos.

Si bien la cuota de pantalla dejó mucho que desear, tampoco vamos a negar que Hugo Sierra nos dio los mejores momentos de esa desaboría edición. Cómo olvidar su complicidad con Yang Yang, su mayor aliada en la casa. La china de Lanzarote se le declaró ¡y hasta rompió con su novio de fuera en el confesionario! Aunque su amor por Hugo no fue correspondido nos hicieron vivir situaciones tan cómicas como surrealistas. Más por ella que por él, que tenía una gracia y una chispa que no se le podía aguantar. Yang Yang fue su gran aliada ante las puñaladas por la espalda y críticas despiadadas de compañeros como Rubén y Maico, los malos de la película cuya actitud allanó el camino de Hugo hacia la meta y el maletín de 300 mil euros. Protagonizó broncas, traiciones, un amor imposible... estaba metido en todos los saraos desde casi el minuto uno, lo dio todo y ganó.

Quién le ha visto y quién le ve. Al menos por ahora en Supervivientes no es la sombra de lo que fue. Pero no nos confundamos que Hugo de tonto no tiene un pelo y puede que la entrega de los capítulos esté programada así a propósito, despacio pero sin pausa. De momento yendo de puntillas y sin dar demasiada guerra se ha librado de las nominaciones y eso ya es un logro. Con eso de que está encancilado por la argentina parece que lo tiene todo hecho. Pero no, nos falta más, nos sabe a poco. Así que o se pone las pilas o en su futura nominación quizás no se salva.

Tiene una trama tan poderosa y atractiva como el paraíso donde habita. Hablamos de la convivencia con su ex suegra. Su actitud de love and peace con ella aburre, es más, levanta sospechas. Su primer enfrentamiento en la palapa por el parto de Adara prometía una guerra campal, trapos sucios al descubierto y discusiones pasionales. Pero se quedó en agua de borrajas. Los enemigos ahora son amigos y se abrazan y todo. Pues no cuela. Ambos se han puesto a parir en plató, se han amenazado con denunciarse y han dejado claro que no se soportan, ¿por qué Hugo no le saca partido al tema?

El programa apenas acaba de empezar y probablemente se esté dejando unos cuantos cartuchos en la reserva. Desgastarse demasiado pronto suele pasar factura así que Hugo, como jugador con experiencia que es, podría estar guardando refuerzos para mejores momentos. Pero como siga alargando la cosa se nos va a olvidar que está dentro concursando. Llevamos con el romance desde la primera semana y ya no da para mucho más.

Ahora más que nunca resuenan en nuestra cabeza las famosas palabras de Adari llamándole frío. Por mucho que haya sacado su armas de seducción con Ivana para quitarse ese San Benito, su actitud reservada y calculada en exceso no le han permitido deshacerse de esa letra escarlata. A tiempo está de hacerlo porque como sigamos así entre que él no cuaja y que no es la edición de Supervivientes más animada, vamos a tener que decir aquello de Houston, mejor dicho Honduras, tenemos un problema. La esperanza es lo último que se pierde así que vamos a ver si arranca.

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