Sandra Barneda, de estar al borde del precipicio a vivir el mejor año de su carrera

Teresa Aranguez
·8 min de lectura

Lo que ayer era blanco, hoy puede ser negro, y viceversa. Así es la vida y así es la tele. Después de un 2019 alejada de la parrilla de Telecinco, no sabemos a ciencia cierta si de forma voluntaria o forzada (aunque los rumores opten por señalar lo segundo), este 2020 las tornas han cambiado y Sandra Barneda ha vuelto a ser la niña mimada de la cadena.

El fatídico año de la pandemia ha supuesto el renacer televisivo de la catalana quien se estrenó con éxito como presentadora de La isla de las tentaciones 2 antes del verano y regresó a los debates de realities como La casa fuerte. Lo gordo llega estas navidades y no es precisamente la lotería. Sandra ha sido la elegida para dar las campanadas junto a Christian Gálvez. Un privilegio que no se concede a cualquiera y que hubiera sido impensable apenas un año atrás.

Cortesía de Mediaset
Cortesía de Mediaset

Literalmente, hemos pasado de no verla en la oferta televisiva de Mediaset a tenerla hasta en la sopa. Y no, no es una queja, Sandra nos encanta, pero no deja de ser curioso que de la noche a la mañana ese supuesto malestar con Mediaset -que ella siempre negó- por sacarla sin venir a cuento de programas como Gran Hermano o Supervivientes se haya convertido en una auténtica luna de miel. Que la apartaran de su parrilla la llevó a buscarse la vida por otros lados -desde hacerse youtuber a escribir otra novela- rozando el precipicio profesional al perder la posición privilegiada que tenía previamente. Pero ella logró mantenerse a flote. No solo termina el año como finalista del premio Planeta, sino como la niña consentida de esa misma cadena que un año atrás la apartaba de sus programas. Y lo hace nada menos que comiéndose las uvas delante de toda España.

Sin embargo no podemos evitar preguntarnos, ¿por qué está de nuevo en primera línea en Mediaset?¿Hubo alguna vez ese mal rollo entre ella y la cadena (o su mandamás, Paolo Vasile) o fue fruto de los rumores y nuestra imaginación? ¿Su estatus como escritora ha hecho que la cúpula de Telecinco le de por fin su lugar? ¿Qué pasó en realidad? Muchas preguntas sin contestar. Sus protagonistas prefirieron dar la callada por respuesta y dejar el misterio sin resolver y hoy Sandra vuelve a ocupar el lugar que se ha ganado a pulso. Todos felices y contentos, como si no hubiera pasado nada y el 2019 no hubiera existido.

Pero sí existió, y ese vacío a Sandra dio para unos cuantos artículos y críticas a la cadena por dejar de lado a la que había sido una de sus chicas favoritas. Ese año tan solo la vimos en Viva la vida y fue para sustituir a Emma García en verano.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Desde que en 2016 Raquel Sánchez Silva saliera de las filas de la cadena, la escritora se convirtió en la reina de los debates de Supervivientes primero y Gran Hermano VIP y Dúo, después. Era casi incuestionable no verla allí cada domingo dando la palabra a sus colaboradores. Por eso su ausencia en ambas ediciones del año pasado hizo saltar todas las alarmas. Pasamos del todo a la nada en cuestión de meses. No había ni rastro de ella por los pasillos más allá del famoso póster que cuelga en su pared. Ahora le tocaba el turno a un simpático y muy profesional Carlos Sobera, quien tuvo una buena aceptación y supo ganarse su lugar. Pero, volvemos a lo mismo, ¿dónde andaba Sandra?

Como suele ocurrir en estos casos cuando no se habla claro y con naturalidad del porqué de las cosas, surgieron todo tipo de especulaciones. Como que Sandra era demasiado exigente y que cambiaba guiones en el último momento amargando la existencia a sus compañeros. La cosa se fue tanto de madre que hasta Bulldog, la productora de Supervivientes, decidió lanzar un comunicado negando tales informaciones sobre el supuesto carácter rudo de Sandra. “Siempre ha sido una experiencia más que gratificante trabajar con Sandra, una excelente profesional a la que apreciamos por su entrega en el trabajo y su respeto a sus compañeros. Esperamos tener pronto la oportunidad de volver a trabajar con ella”, leía el escrito oficial.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Más claro imposible. Con estas palabras, la productora negaba la mayor y zanjaba el asunto. Pero Telecinco seguía sin incluirla en su parrilla y nadie entendía el porqué. Por su parte, Sandra, que como dijimos anteriormente, no sabe estar quieta, aprovechó para saldar cuentas pendientes. Es decir, su año más apartada de los focos televisivos no fue precisamente sabático y siguió trabajando sin descanso, aunque fuese detrás de las cámaras. Por ejemplo, abrió su canal de Youtube con un potente video de presentación hablando sin filtros de lo que sentía, quería y pensaba, que fue interpretado por algunos como una directa en toda regla para Mediaset y el mundo en general que la cuestionaba. No quiere decir que lo fuera, pero su discurso no pudo ser más revelador. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Comenzaba así. “No me gustan las imposiciones. Me he sentido más liberada desde que he aceptado públicamente que para ser libre tienes que dejar de lado el miedo y atreverte a hacer lo que te dé la gana. Soy mujer, feminista, lesbiana, de izquierdas, curiosa...”, arrancaba sin pelos en la lengua y con una seguridad arrebatadora. Pero lo mejor estaba por llegar.

No he podido dirigir ni hacer lo que me apetece en televisión así que me hago youtuber. Estoy harta de pasar de puntillas por las cosas, soy intensa, hay que atreverse y crear comunidad”, proseguía en esta poderosa introducción en marzo de 2019. Pero en poco más de un año todo cambiaba: volvía con fuerza a Mediaset y hace cinco meses que no actualiza dicho canal.

No vamos a dar por sentado que aquel primer vídeo era un mensaje a su todavía casa televisiva, no lo sabemos a ciencia cierta. Pero sí era una declaración de intenciones donde dejaba bien clarito que lo de parar, rendirse, seguir al rebaño y quedarse de brazos cruzados no es una opción, al menos la suya. Porque, aunque no la veíamos en televisión, ella seguía dando los últimos coletazos a su nueva novela Un océano para llegar a ti, que la convirtió en finalista del premio Planeta. Y, además, para los que no lo sepan, tiene su columna semanal en el diario La Vanguardia, donde tan pronto te puede analizar la idiosincrasia de Donald Trump como describir la maravilla que fue La Sardá.

Sandra nunca ha querido contar que pasó, si es que pasó algo con Telecinco. De hecho, durante una entrevista el año pasado, cortó de raíz la charla cuando le preguntaron sobre el tema. “No hablo de eso. Solo de libros. He dicho solo de libros”, dijo sin parpadear (vía Diez Minutos). Ella había ido a El Corte Inglés de Callao, en Madrid, para firmar ejemplares de su novela Las hijas del agua y hablar de literatura, el resto ni tocarlo. Un hecho respetable pero que creaba más morbo y echaba leña al fuego. Hubiera sido más sencillo explicar por qué no estaba en la tele. No lo hizo, así que los demás lo hicieron por ella y sacaron la conclusión de que algo pasaba. El qué, sigue siendo un misterio.

Lo que cuenta no es cómo empiezan las cosas sino cómo acaban y el ciclo no podía haberse cerrado con mejor broche. Sandra está de nuevo en las primeras filas de Telecinco. Los últimos fines de semana ha tomado el timón del programa Viva la vida debido a la ausencia de Emma García que se encuentra en casa recuperándose de la COVID-19, y los índices de audiencia han navegado a su favor. La conductora está radiante y viviendo, lo que se puede decir, una de sus etapas más dulces a nivel laboral -bueno y personal con su pareja Nagore Robles-.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

La tele le encanta pero no se le va la vida en ello. Si la quieren allí estará y si no, tampoco pasa nada. Ha demostrado ser buena en eso de contar historias más allá de los reflectores, sus cinco novelas y millones de lectores satisfechos así lo acreditan. En menos de un mes esta premio Planeta dará las campanadas, parece que Telecinco no pudo convencer a Isabel Pantoja para este año, o eso imaginamos. Con el fichaje de Ana Obregón en TVE está todo el pescado vendido y no hace falta ser muy listo para saber qué va a elegir una gran parte de la población española.

Con Pantoja o sin ella, lo de retransmitir las campanadas es todo logro en el currículum de cualquier presentadora, además de una experiencia que solo se vive una vez. Estamos convencidos de que Sandra ejercerá como una gran maestra de ceremonias despidiendo un año horrible para muchos pero que, ironías de la vida, ha sido excepcional para ella. Felicidades.

Más historias que te puedan interesar:

Imagen: Twitter/La casa fuerte 2