Tom Brusse termina 'La isla de las tentaciones' ahogado en sus mentiras

Teresa Aranguez
·7 min de lectura

Se acabó La isla de las tentaciones 2. Su ultimo debate fue el broche de oro a una edición apoteósica. También era la oportunidad perfecta para que Tom recapacitara y limpiara un poco su imagen. Pero la terminó de embarrar. La sarta de mentiras que mantenía y sus lágrimas posteriores pidiendo perdón a Melyssa al verse acorralado le convirtieron en el absoluto perdedor de esta historia.

Él solito se lo ha buscado, su arrepentimiento llega mal y tarde.

Tom Brusse en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)
Tom Brusse en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)

Eso sí, al final consiguió su objetivo: hacerse popular aunque sea jugando sucio. Su papel de malote no le ha salido salido mal del todo. De hecho este jueves se convertirá junto a Sandra en el nuevo concursante de La casa fuerte. A base de mentir y usar las peores mañas ha conseguido hacerse su huequito en Telecinco y que todos hablen de él, aunque sea mal.

Lo que ocurrió este domingo no se lo esperaba ni él. Llegó con la intención de volver a dejar a Melyssa por los suelos colgándole el cartelito de desequilibrada recurriendo a las mismas declaraciones que dio a la revista Lecturas pero tuvo un gran error de cálculo, el que quedó como mezquino, de nuevo, fue él. No contaba con que su ex se metería a todos en el bolsillo siendo real, sincera y sin andarse con chiquitas.

Ella misma reconoció sus errores y sus meteduras de pata, como haber vuelto a caer en su tentación cuando salieron de la isla. Sí, señores. Hubo intento de reconciliación y mensajes telefónicos donde se dejaba una puerta abierta por parte de ambos. Ella lo aceptó y él lo negó, acusándola de ser ella la que lo llamaba continuamente pidiéndole de volver. Y en ese momento Nagore Robles se encargó de destapar la mentira con mensajes del propio marroquí donde textualmente le decía “te quiero” y que quería estar con ella. Zasca number one.

Lo más patético es que al verse acorralado y para cubrirse las espaldas aseguró que ese intento de volver juntos fue por pena. No, no es un delirio, aunque lo parezca. Dijo con toda su cara que como veía a Melyssa tan pillada por él y sin superar la situación, le soltó un ‘te quiero’ para que se calmara. San Tom no quería que su ex sufriera, así que se acostó con ella y le mandó todos esos textos de amor como terapia. Tiene narices la cosa, por no decir otra palabrota. El nivel de ridículo que hizo fue tal que hasta Kiko Matamoros se salió del plató.

Pero es que el grado de ridiculez ascendió cuando se atrevió a hacer público un audio donde Melyssa le saluda con cariño y normalidad. ¿La intención? Dejarla como acosadora. ¿Resultado? Chico, háztelo mirar o aprende mejor español. El mensaje no tiene nada que ver con la imagen de loca desquiciada que le suplicaba volver que nos vendió Tom al comienzo del debate, bueno y durante las últimas semanas. Fue tan absurdo que hasta Melyssa sintió pena de verle perder los papeles así. La templanza con la que ella le encaró acabó con Tom de cuajo. No tenía más que hacer ni decir.

Y ahí, justo ahí, cuando su fama ya estaba en el subsuelo, llega él y rompe a llorar desconsoladamente como si no hubiera un mañana. Muy sospechoso. A ver, no vamos a ser perversos tampoco, a diferencia de Marta, sí había lágrimas, y al chico se le notaba afectado. Lo que no nos queda tan claro es si lloraba porque estaba arrepentido de su comportamiento con Melyssa o por la impotencia de ver que nadie se tragó su cuento. Ya que cada uno saque sus propias conclusiones. Para mí, ese perdón llega demasiado tarde. Tuvo que hacerle unas cuantas humillaciones públicas, una exclusiva deplorable y ver a Melyssa destrozada para finalmente pronunciar la palabra mágica.

Además, no olvidemos que cuando soltó esa disculpa frente a un Carlos Sobera que no sabía donde meterse, Melyssa había pedido perdón a Tom minutos antes, reina nivel máximo. A pesar de ser la víctima de esta truculenta historia tuvo la elegancia de expresarle su arrepentimiento por los fuertes insultos que hacían referencia a su madre fallecida. Sí, aceptó haberle llamado mil veces y haber intentado darle otra oportunidad. Todo eso ocurría porque él le había hecho creer que habría reconciliación y le dejaba una puerta abierta. Melyssa había caído de nuevo en sus redes, pero eso duraría poco, su locura se volvía a desatar al sospechar que el chico estaba, a la vez, con Sandra. Sospecha que era cierta. ¿Y qué hizo él? Seguir machacándola hasta que ya no tuvo salida, manteniendo sus mentiras hasta que fue demasiado tarde.

Cuando el arrepentimiento es de verdad se mira a los ojos, se habla alto y claro, no a regañadientes, y dando la espalda a la cámara. Hasta pedir perdón fue un acto embarrado por su orgullo. Todo llegó muy tarde y muy forzado. Desde luego el momento fue de película con musiquita de fondo, justo lo que el público estaba pidiendo a voces desde el primer día. Ahí quien se dejó la piel y el alma fue Melyssa, ella sí que fue creíble, transparente y sincera. Todo lo que a ella le sobraba a él le faltó. “Es que no quería jugar con ella, la quería muchísimo, la quiero”, dijo Tom hablando de su ex como si no la tuviera enfrente.

Mucho corazón no le puso al tema, la verdad sea dicha. Eso se siente y no hay cámara que pueda ocultar cuando algo es auténtico. Esto es como el cuento de Caperucita Roja, tantas veces el lobo dijo lo mismo que cuando llegó la hora de la verdad ya no le creyó ni su sombra. A todo esto, el careto de Sandra ante la escena de su Romeo fue digna de enmarcar, por no decir otra cosa. Ves que tu novio reconoce de alguna manera sus meteduras de pata e incluso deja entrever que Melyssa sigue teniendo un lugar en su corazón, ¡y te quedas tan ancha! Un témpano de hielo a su lado es más dulce.

Quizás por esa frialdad y su defensa a ultranza de lo indefendible hacen que Sandra tampoco nos llegue. Error que cometía Tom, ahí estaba su abogada Sandra para sacar la cara. Ante sus ojos su novio es perfecto, no ha hecho nada, ni tiene culpa alguna. Por justificar hasta justifica que se hubiese acostado con Melyssa mientras comenzaba algo con ella. Una de dos, o el amor es ciego, o ella a lo que ha ido es a sacar la mayor fama posible de esta historia de a tres (su supuesto intento de montaje podría corroborar esta teoría) y mantener el cuento feliz ahora que inician nuevo reality juntos.

Esto es un no acabar. En unos días veremos si su amor con Tom es tan bonito y romántico como nos lo pintan durante su participación en La casa fuerte o si nos dan la razón y se destapa su paripé. Eso sí, no me extrañaría que Mediaset fiche a Melyssa como tertuliana en los debates del reality. Es el momento de explotar la situación de este trío, ahora o nunca.

De momento la única certeza que tenemos es que Melyssa volvió a coronarse de reina, que el papel que cumple Sandra nos despierta ciertas dudas y que Tom podría ser el protagonista ideal de la película Mentiroso compulsivo 2.

Más historias que te puedan interesar:

Imagen: Twitter/La isla de las tentaciones