El hambre de fama de Tom en 'La isla de las tentaciones 2' sale a la luz

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¿Amor o interés puro y duro? Pues si no lo teníamos claro todavía, después de la primera hoguera de La isla de las tentaciones 2 el pasado miércoles, ya hemos despejado las dudas. A Tom Brusse lo que le tiene enamorado hasta las trancas no es precisamente su novia Melyssa sino las cámaras y la televisión. La actitud del joven marroquí en la primera fogata y su posterior reacción pasota e indiferente al ver el sufrimiento de su chica dejó al descubierto, aún más, esas ganas de brillar y ser el protagonista absoluto de esta historia. Con su cara de pillo y pose de niño pijo demostró, sin querer queriendo, sus verdaderas intenciones, lo que se traduce en ‘pobrecita mi chica pero que siga la rumba’.

Lo que quizás no sabe por aquello de la falta de experiencia, es que las cámaras, captaron a la primera que su pareja le importa poco, que se quiere más él y que si está en República Dominicana no es precisamente para fortalecer su relación.

Tom Brusse en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)
Tom Brusse en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)

Tom parece que tiene pocas ganas de reconciliación y muchas de cachondeo. No han hecho falta muchos programas para descubrir cuál es su objetivo máximo. ¿En qué nos basamos? Vamos por orden. Después de que el programa mostrara el tonteo que se trae con varias de las chicas de la villa, el tío ni siquiera se plantea si la situación ha podido hacer daño a su chica. Es cierto que ellos no ven las reacciones de las novias al ponerles las imágenes, pero no hay que ser muy listo para saber que has estado dando motivos de sobra para que tu pareja tenga un mosqueo de campeonato. Y aún más tratándose de una chica con problemas de inseguridad y celos como Melyssa, y tras haber confesado que la relación llegaba a la isla en un mal momento. En el caso de ella ha desencadenado un fuerte decaimiento y un comportamiento depresivo que la mantuvieron casi 48 horas sin parar de llorar.

Pues nada, lejos de plantearse si ella estaría bien o mal, cuando le tocó el turno de ver en qué había andado su chica, Tom se vanaglorió al comprobar que Melyssa, no solo no había tonteado con nadie, sino que había estado llorando por las esquinas por él. Su respuesta fue un suspiro de ‘uff, mi chica no hace caso a ninguno’ y una sonrisa orgullosa al sentir que su hombría seguía intacta. Pero, ¿y qué pasa con el dolor de tu pareja? ¿No te peocupa? Pues parece que lo justo. Después de soltar eso de “lo estoy pasando mal por ella” o “me duele mucho” sin apenas expresión en su rostro, tuvo el descaro de decir que David, el chico interesado por ella, no tiene posibilidades porque a Melyssa no le gustan los hippies. “No es su prototipo porque su prototipo soy yo”. ¿Se puede tener más morro?

Pues sí, se puede. Una vez asegurado de que Melyssa no había puesto los ojos en ningún pretendiente y que él seguía siendo el líder de la manada, volvió a su villa a seguir haciendo lo que mejor sabe hacer en el programa. Lo que él no se imaginaba es que la cosa no se iba a quedar ahí y que su pareja, que pasa por un momento anímico terrible, se saltaría las normas para llegar hasta él. La joven de 28 años se escapó hasta la zona de los chicos y con un ataque de nervios le cantó las cuarenta llamándole de todo menos bonito. Empezó con un ‘desgraciado’ y ‘vete a la mierda’ para acabar con el insulto de tres palabras que hace mención a las madres.

La escena fue desgarradora. Otro momento clave en el que Tom tuvo la oportunidad de cogerla del brazo, tranquilizarla y darle amor viendo a su pareja fuera de sí. ¿Y que hizo el señorito? Decirle que era solo un juego. Le soltó un ‘te quiero’ pero no se acercó a ella. Sus compañeros de concurso mostraron más interés y preocupación que el propio protagonista. Una frialdad sin límites que ya le han convertido en la diana y objeto de todas las críticas en las redes sociales. Uno no puede ver a la persona que ama destrozada y quedarse de brazos cruzados. Y no solo eso, sino también planificar una venganza que sabes que podría destrozar a la persona que supuestamente amas. El adelanto del próximo programa muestra a un Tom totalmente desinhibido, con unas ganas de marcha locas y, ojo al dato señores y señoritas, ¡besándose con una de las chicas!

Vamos que Melyssa le ha hecho un favor, su ataque de nervios, celos e histeria era lo que necesitaba para por fin soltarse la melena y convertirse en el malote y estrella absoluta de esta edición. Al menos por ahora porque torres más altas han caído, así que cuidadito que lo que hoy es blanco mañana es negro y su pareja, bastante harta de ser la tonta del bote puede dar sorpresas y se cambien las tornas. La cosa acaba de empezar y no hay nada tan claro, a ver si resulta que el cazador va a terminar siendo cazado.

A quienes no le sorprende nada esta actitud fría y calculadora de Tom es a Nela Pinto, la madre de Melyssa. La mujer puso a caldo al novio de la joven asegurando desde el plató que esto iba a pasar. La incipiente suegra dijo que el joven tenía hambre de tele y que su única intención era hacerse más famoso. Aseguró que la parejita había roto en febrero y que su hija había dado el paso, pero que él llegó con ansias de conquista y con una propuesta: entrar en LIDLT para recuperar su amor. ¡No se lo cree ni él! “Lo que él quiere es tele. Él no fue a la isla para poner su amor a prueba. Él manipuló a mi hija y le dijo que ella le tenía que demostrar que era fiel yendo a un programa. Porque si ella le demostraba que era fiel, que no hacía nada de nada con ningún chico, cuando salieran la iba a hacer la mujer más feliz del mundo. Y mi hija, que estaba súper enamorada, se lo creyó y fue”, soltó la mamá a Carlos Sobera el pasado martes.

Sin embargo, a muchos seguidores de la pareja que se enamoró en MyHyV sí les está sorprediendo esta nueva cara del concursante. Y es que Tom fue todo lo contrario durante su paso como pretendiente. Llegó dispuesto a llevarse a Melyssa, la bañó de halagos y momentos románticos y fue de los pocos que no tuvo reparos en proclamar sus sentimientos desde el principio. Vimos a un chico que tenía su vida hecha con sus negocios en diferentes partes del mundo sin necesidad alguna de alcanzar fama televisiva. Nos creímos que estaba allí solo y únicamente por Melyssa y una vez se fueron juntos, sus redes sociales se volcaron en mostrar sus viajes juntos, la vida que estaban formando en Marrakech, sus partidas de golf y poco más. ¿Nos ha vendido la moto y se la compramos tan fácilmente? ¿O simplemente ha cambiado y punto?

Porque ahora, en este reality, la hipocresía y verdadera cara de Tom empieza a ver la luz. Su comportamiento está dando la razón a quienes aseguran que ya no es trigo limpio, empezando por la suegri. Tampoco había que ser muy listo para darse cuenta del tema. Solo hay que meterse en su perfil de Instagram para percatarse del nivel máximo de yoísmo y egocentrismo que padece. La gran mayoría se centran en él jugando al golf, montando en moto o mostrando musculitos. Un empacho absoluto de él mismo.

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Al chico le están saliendo bien las cuentas y de momento no se habla de otra cosa. La pareja ha opacado al resto en esta nueva entrega y lo que llega nos tiene mordiéndonos las uñas. No hay que ser Rappel para vaticinar que a Tom y Melyssa le quedan dos telediarios, algo que aunque ahora tiene a la joven con el corazón en un puño podría ser la mejor noticia de su vida.

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Imagen: Twitter/La isla de las tentaciones

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