La justificación de Marta (La isla de las tentaciones) no cuela al retratar su relación con Lester como un infierno

Teresa Aranguez
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Después de ver a Marta en el último debate de La isla de las tentaciones 2 uno llega a dos conclusiones. Una, que tiene un gran futuro como actriz dramática. Dos, que su relación con Lester le ha dejado traumada y quiere vengarse de él a toda costa. La concursante sacó su última carta y acusó al que fue su pareja durante 11 años de haber sido un ser deplorable, infiel y un vividor que le ha arruinado la vida y la cartera. Unas declaraciones muy fuertes con las que, según ella, quiso desenmascarar al que va de santo por la vida. Las formas la pierden y ella no es precisamente Teresa de Calcuta, pero su seguridad mientras contaba su cruda realidad dieron mucho qué pensar.

De ser cierto todo lo que soltó por esa boquita se podría entender, que no justificar, a qué se debe el odio y rencor que siente hacia él. ¿Es realmente el malo de esta película? No lo tenemos tan claro.

Lester y Marta en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)
Lester y Marta en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)

El problema con Marta es que es tan intensa y dramática que uno se fija más en las formas que en el contenido. Puede estar diciendo lo más grande pero nos perdemos en sus gestos y sus quiebros de voz tan exagerados que nos impiden escuchar lo que dice. Su nivel natural de teatralidad es tal que pierde toda la razón. Sin embargo, cuando uno deja a un lado su puesta en escena y se queda con el mensaje, cuidado porque lo que cuenta sobre Lester y la relación que mantuvieron es preocupante.

La soberbia con la que Marta entró en plató y trató a su ex era desproporcionada a lo que habíamos visto transcurrir en República Dominicana. Lester no es un santo varón pero tampoco hizo tanto como para que ella le odie con tanta pasión. Ella fue la primera que le engañó física y mentalmente, buscó la mínima excusa para irse a la cama con Dani y se dejó llevar sin arrepentimiento alguno. Al contrario, se regocijó con el tema soltando cada dos por tres lo bien que se lo había pasado entre las sábanas. Así que ese odio venía de fuera y de cosas muy graves que pasaron durante sus años de relación.

No entendíamos nada, hasta el domingo en el debate. Aunque durante el concurso dio a entender que Lester le había amargado durante 11 años, nunca había soltado la lengua ni contado exactamente por qué había sido un infierno estar con él. Pues ya nos sacó de dudas. Marta lo definió como un vividor que le ha chupado la sangre sacándole todo y más, tanto a ella como a su madre. En resumen lo tildó de vago con alergia al trabajo.

La cosa se fue calentando y el termómetro casi explota cuando soltó con todas las de la ley que Lester le había sido infiel en su propia cama durante su participación en Gran hermano. ¡Con la carita de bueno que tiene! "Días antes de entrar me enteré que este señor se había costado en mi cama, en una casa pagada por mí, agua, lujo y de todo, con otra chica mientras yo estaba en Gran hermano y lo respeté por completo. Y yo llevaba eso dentro porque me enteré tres o cuatro días antes", explicó cuando Carlos Sobera le preguntó a qué se debía tanta rabia.

Pues he ahí la razón, bueno una de las razones por las que Marta entra en cólera cada vez que ve a su ex. Esas infidelidades sumadas a una vida según la concursante de “mantenido” es lo que le ha hecho perder los estribos y sentir tanto rechazo por Lester. Igual la cosa nos pareció un poco desmesurada, chica es una infidelidad, muy feo, sí, pero tampoco es un crimen, tú has hecho lo mismo y delante de toda España, así que empate, ¿no? Al ver que no fue suficiente para ensuciar el honor de Lester, Marta metió la quinta marcha y contó más. Móvil en mano, amenazó con hacer públicos unos mensajes de su ex donde la humilla y trata, según ella, como una basura. Unos escritos que según ella podrían desenmascarar ese lado de Mr. Hyde que no tiene nada que ver con su carita de niño.

Mucho de verdad había en esa afirmación pues, acorralado por la situación, Lester confesó haberlos mandado desde la rabia y en un momento de calentón después de todo lo vivido en la isla. ¿Quién no ha perdido los estribos y ha dicho de todo ante una traición? No es justificable, pero tampoco para quemarle en la hoguera. Lo que no se entiende es que si tan malo ha sido todo este tiempo, ¿por qué le has aguantado tantos años? Uno es culpable por los hechos que comete pero en el otro está soportarlo o darle puerta. Y no nos vale que diga que era una relación dependiente y que estaba muy apegada a él, viendo el desparpajo con el que se defiende y el desprecio con el que le trata y humilla públicamente, personalidad precisamente no le falta para haberle dicho hasta luego Lucas.

Su caso no es el de Melyssa, mientras a una se le notaba el apego enfermizo, a la otra le sucede todo lo contrario. Por eso su testimonio sobre el monstruo y la personalidad aterradora que esconde Lester no termina de ser del todo tan fuerte. Que ella así lo sienta, no significa que verdaderamente sea así. No es que el chico no haya roto un plato en su vida, pero tampoco viene a cuento ahora dejarle a la altura del betún para justificar su infidelidad frente a toda España.

Eso es lo curioso, Marta parece disfrutar de su venganza con un placer que asusta. Es como si hubiese entrado en el concurso solo para eso, para ridiculizarle delante de todo el país con unos cuernos bien puestos y devolverle todo el dolor que dice haber sentido. Lester, que también tiene lo suyo, se defendió decentemente y mantuvo la cordura la mayoría del tiempo. Se le fue la lengua al llamarla ridícula pero cuando te están llamando narizón, vago, mantenido, infiel, etc, etc, la paciencia se agota.

Lo más gracioso es que ahora que Marta es libre como el viento y puede cantar victoria por haberse liberado de su “lastre” (como lo llama ella), parece obsesionada por dejarle mal y arruinar su nueva relación. Durante su intervención en el debate dio pelos y señales de cómo es Patricia, la actual chica de su ex. Contó que había recibido una llamada suya porque al parecer no se fiaba de Lester y necesitaba corroborar ciertas cosas. Y no solo eso, dio a entender que Patricia había querido tema con Dani, su pretendiente, una vez salieron de la isla. Para no ser ella quien contara la primicia pidió a Dani que diera la exclusiva de la propuesta indecente que le hizo. Para volverse locos.

El plató se quedó perplejo ante la confesión de Dani, incluido Lester. El joven aseguró que Patricia le invitó a tomar una copa a su habitación a altas horas de la madrugada. Aunque ella trató de decir que fue algo inofensivo entre compañeros y sin ninguna mala intención, la pillaron con las manos en la masa y hasta Lester le echó un buen rapapolvos en directo. A todo esto, Marta se frotaba las manos disfrutando del panorama que había provocado.

Con lo que no contaba ella es que minutos después Alessandro Livi revelaría, sin dejar de ser un caballero, las intenciones indecentes que Marta tuvo con él años atrás. Se calló más de lo que contó pero quedó clarísimo que ella le buscó las cosquillas, y algo más, siendo pareja de Lester. Así que dime de que presumes y te diré de qué careces. Ni Lester es un diablo pendenciero ni ella Santa Marta, ni viceversa. Lo suyo es el claro ejemplo de una relación agotada que por fin se acabó. O eso parece.

Las gracias se las tienen que dar a La isla de las tentaciones 2, si no es por su participación en este programa quizás todavía seguirían alargando años de relación infernal. Dentro de todo lo malo, ambas infidelidades frente a toda España han sido lo mejor que les ha podido pasar. FIN, por ahora.

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Imagen: Twitter/La isla de las tentaciones