Adiós a las relaciones tóxicas y la baja autoestima: 'La isla de las tentaciones' también tiene su lado positivo

Teresa Aranguez
·7 min de lectura

Gritos, insultos y parejas rotas que sufren lo que no está escrito. Ese es el contenido principal que alimenta un programa como La isla de las tentaciones 2. Pero, como todo en la vida, hasta este reality tiene su lado positivo y reconfortante. Todo depende de la perspectiva desde donde se mire. En vez de quedarse con la ruptura dolorosa de Melyssa y Tom, ¿por qué no darle la vuelta a la tortilla y pensar en ‘el muerto’ que la influencer se ha quitado de encima? O, lo que es mejor, la fuerza que esta experiencia le ha dado a ella y Melodie para tirar p’alante y quererse un poquito más. Caer o que caigan en la tentación no siempre tiene que salir caro, también puede traer consigo grandes lecciones de vida.

Imágenes cortesía de Mediaset
Imágenes cortesía de Mediaset

Que conste que esto no es una invitación a la infidelidad o al engaño. Al contrario. Actitudes como la de Tom o Mayka no son precisamente el modelo a seguir en una relación donde debe primar el respeto ante todo (a menos que ambos acuerden que sea abierta y permitan a más de dos en la cama). Pero quizás, si no hubiesen entrado en la isla ninguno se habría dado cuenta de lo que verdaderamente quiere o siente. Por ejemplo, Melodie y Cristian. La típica pareja que lleva toda la vida y que sigue unida porque es lo que conoce, lo que debe ser y a lo que están acostumbrados. Cortar se divisa a lo lejos pero es mejor seguir tirando del carro aunque ninguno sea feliz, no vaya a ser que no encuentren otra pareja o se forme un escándalo en el pueblo. Por muy en el siglo XXI que vivamos estos pensamientos son más frecuentes de lo que creemos. Así que entrar en este programa probablemente ha sido una de las mejores decisiones de su vida.

Hay quienes pueden tirarse más de una década, se dice pronto, junto a alguien que le resta más que le suma y eso es un desperdicio. El tiempo es oro y además vuela. Ahí tenemos a Lester y Marta. Una pareja de 11 años que se han pasado la mayoría del tiempo enfadados y amargados sin tomar cartas en el asunto. Lo que se conoce como una relación tóxica en toda regla porque lejos de aportar se quitan, se dañan y, lo que es peor, se acostumbran. Llegan a vivir en un nubarrón constante iluminado de vez en cuando con algún que otro rayito de sol, pero sin luz la mayoría del tiempo.

Aunque no nos haya gustado mucho la actitud de la canaria con su expareja, su tonteo con Dani y la posterior revancha del despechado, es lo mejor que les podía haber sucedido para finalmente tomar caminos por separado.

Si no hubiesen pisado República Dominicana quizás seguirían en esa amargura indefinida y cabreo constante que ya dejaban ver en sus videos de presentación. Un contigo ni sin ti insano y perjudicial para la salud física y mental que otra de sus concursantes, Melyssa, ha sufrido en primera persona. La chica tímida, celosa empedernida e insegura que conocimos al principio del programa no tiene nada que ver con la mujer decidida y convencida de sus decisiones que salió de allí. No hay que ser un lumbreras para saber que esto no es un cambio que se produce de forma mágica, requiere tiempo, espacio y, en muchos casos, terapia. Pero por encima de todo, implica reconocer que hay un problema para después atajarlo, y esto es justo lo que ha pasado con varias de las parejas en la isla, han identificado su infelicidad y le han puesto remedio. Han tirado sus miedos por la ventana y han sido valientes. Luego toca aceptarlo, asumirlo, sufrirlo y ponerse bien pero sabiendo lo que uno quiere y le hace bien.

El quererse para que te quieran puede parecer una frase hecha pero así es. Tanto las chicas como los chicos, pues esto no depende de géneros, han aprendido a enfocarse más en gustarse que en gustar al otro y eso ya es un paso. Lo que es un hecho es que este programa es una prueba de fuego para las parejas y puede tener consecuencias terribles a la vez que constructivas. Quienes parecieran los más felices pueden terminar enamorados de otros, y todo lo contrario, también. Todo es impredecible y ese es el gancho. En realidad no es más que un espejo en el que la audiencia se ve reflejada, casos de la vida misma quizás magnificados por las cámaras y la edición de los videos, pero con relaciones humanas y reales que a todos nos suenan un poquito. Está claro es que quien entra en este juego, algo macabro, no se sale de rositas, a todos les trastoca la vida y, a juzgar por la trayectoria de sus participantes, la mayoría terminan en ruptura. ¿Quién iba a decir que Adelina y José de la primera edición acabarían separándose? Cuando salen de la isla ya nada es lo mismo.

La isla de las tentaciones es un juego muy peligroso en el que te puedes quemar, a nadie le amarga un dulce y esto lleva al límite a cualquiera. Pero si hay amor, unión sincera y ganas de superarlo juntos, se puede salir de allí incluso con una relación más fuerte y renovada. Áless Livi y su novia Patricia así lo han demostrado. Entraron para ponerse a prueba y la han superado (al menos es lo que vimos en la final, que ya veremos en breve si siguen juntos o no). Su última hoguera parecía la de dos recién casados que no podían dejar de mirarse y besarse. Tuvieron sus momentos de duda, más ella que él por aquello de la inseguridad y el miedo a perderle, pero su confianza fue más fuerte que todo y, aunque hayan tenido discusiones y se hayan echado en cara ciertas actitudes, ninguno de los dos cayó en la tentación. Al contrario, descubrieron que se quieren y aspiran a resolver sus miedos juntos y de la mano.

Hay quienes como Mayka prefieren quedarse en el yoísmo y no aprender de los errores. La ex de Pablo se ha dedicado todo el programa a echar la culpa al que fuera su novio sin mirarse el ombligo y el resultado ha sido lo que hemos visto. Una hoguera un tanto patética. Y no porque haya mordido la manzana, eso puede pasarle a cualquiera, sobre todo si la relación está en las últimas, sino por no saber enmendar el error, aprender de él y pedir disculpas de forma sincera, no para quedar bien. Uno puede acabar una relación y hacer las cosas bien, o embarrarlo todo, como ha sido el caso. Este miércoles descubriremos si su romance con Óscar era tan auténtico como ella creía o tan solo un paripé de él para llevársela al huerto. Nos da en la nariz que es más lo segundo que lo primero, pero toca esperar.

Conclusión: por encima de los engaños, los ataques de nervios y los sollozos interminables de sus concursantes, están las conclusiones saludables a las que llegan después de una montaña rusa de sentimientos. Nos quedamos con una Marta y Lester que por fin pudieron romper el ciclo, con una Melodie liberada, una Melyssa que se quiere y un Pablo que tuvo el coraje de quemar a Rosito y darse la oportunidad de ser feliz él solito. Nadie dijo que era fácil pero según los que saben son los caminos más complejos y pedregosos los que conducen a finales más felices.

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