Exprimir la baja autotestima de las chicas de 'La isla de las tentaciones 2' puede salir caro

·9 min de lectura

El drama está servido. En apenas dos programas de emisión, los protagonistas de La isla de las tentaciones 2 ya han soltado sapos y culebras por la boca en su primera hoguera. La cosa acaba de empezar y ya hay historias que prometen desenlaces trágicos más propios de una telenovela que otra cosa. Parte de tanto caos e histeria, recibido con los brazos abiertos por la audiencia, se debe en a sus integrantes femeninas que este año llegan con más problemas de celos e inseguridades que la pasada edición. El ejemplo más claro es el sufrimiento desmedido de Melyssa por su novio Tom, sus caras desencajadas e idas de cabeza, con razón o no, indican que lejos de divertirse y aprender de esta experiencia, le está costando los nervios y la salud.

¿Era necesario recurrir a un casting así para generar un contenido atractivo? Hay cosas que están por encima de los datos de audiencia.

Melyssa en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)
Melyssa en 'La isla de las tentaciones 2' (Twitter/@islatentaciones)

El objetivo, desde luego, está cumplido. El programa ha liderado en su domingo de estreno en las hogueras sobre el resto de la programación de otras cadenas. Y las redes ni digamos. Durante las casi tres horas de emisión fue tendencia en Twitter sin descanso. La cosa apenas arranca y ya no se habla de otro tema, ¡imposible no hacerlo! El contenido da para ello y para el guión de un largometraje de Woody Allen. Este domingo Melyssa volvió a ser una de las culpables de que estuviéramos pegados al televisor esperando su reacción. Mientras Tom se lo pasa pipa en su villa, con sus nuevos amigos y la compañía femenina, su chica es un manojo de nervios y una bola de miedo que empieza a ser preocupante, a menos visto desde fuera.

Cualquier persona que sea un poco observadora se dará cuenta de que la chica está sufriendo, y mucho. Su inseguridad extrema afecta de forma indirecta a su relación, algo que Tom ha reconocido sin tapujos a sus pretendientas. Quiere a su novia pero ha aceptado que en muchas ocasiones no puede ser él y finge ciertos comportamientos para no dañar la autoestima de la joven. En el primer programa confesó que jamás mira a otra chica en presencia de Melyssa y que no siempre puede ser sincero con ella porque si así fuera terminarían en bronca. Así que, de alguna manera, renuncia a una parte de su personalidad pícara y cachonda para evitar el sufrimiento de su pareja.

Es cierto que sabiendo lo que sabe podría cortarse un pelo a la hora de dejarse llevar en los juegos, pero aunque resulte cruel reconocerlo, se siente liberado y, por qué no decirlo, cansado de ser responsable de un problema personal que es más bien del otro. Este domingo Melyssa protagonizó una de las escenas de más agonía que hemos visto en las hogueras. Sandra Barneda, más fría que un témpano de hielo, le mostró las imágenes de su pareja jugando a Beso, verdad o atrevimiento en la piscina, allí una cosa llevó a la otra y Luzma terminó dándole un lametazo en el cuello. No, no estuvo bien y tenía que haberle parado los pies, pero, por otro lado, se trata de un simple juego sin más. Si todos se niegan a todo, ¡pues entonces que se cierre el chiringuito! Han ido a disfrutar y ser ellos mismos, no a cohibirse ni medir los pasos que dan. Las imágenes, que bien editadas y sin el contexto son fuertes, generaron un preocupante ataque de ansiedad en la joven, que acabó saliendo de la hoguera gritando, insultando a Tom y llorando a mares tirada en el suelo. Muy preocupante.

Y todo sin nadie acercándose a ella y dándole el consuelo que necesitaba y pedía a gritos. Sinceramente, la imagen fue desgarradora. Es comprensible que haya que enganchar a la audiencia y que los dramas de celos y cuernos lo consiguen a la primera pero, ¿hasta qué punto hay que permitir un espectáculo así? Volvemos a lo mismo, ¿y los límites? Al menos, para quitar un poco de hierro al asunto, la presentadora o alguna de sus compañeras tenía que haber ido detrás a tenderle una mano y darle apoyo porque una cosa es segura, si Melyssa entró con problemas de inseguridad, esto podría destrozarla más todavía.

Es aquí donde surge la pregunta del millón y uno se cuestiona cuáles han de ser las pautas a la hora de hacer un casting. Está claro que el grupo tiene que ser variado y jugoso para llegar al gran público, si eligen a plomazos sería un fracaso absoluto y tampoco es eso. Hasta ahí lo pillamos, pero quizás cuando un caso es tan marcado como el de Melyssa deberían replantearse el tema y considerar si podría tener consecuencias en la concursante pues, por encima de todo y que no se nos olvide, estamos tratando con personas no con mercancías.

Ella no es el único caso de mujer cañón que sufre de inseguridad, Inma, la doble andaluza de Penélope Cruz, va por el mismo camino, con la diferencia de que su chico, Ángel, tiene un carácter mucho más controlado y menos dicharachero que Tom. Aún así, la joven se rompió al ver unas imágenes, absolutamente inofensivas, de su pareja pasándoselo bien. Sandra visitaba la villa de las chicas y le llamaba a ella para un encuentro privado. Le tenía un video preparado, todo con mucho misterio y muy mala leche. Un video que, insistimos, tenía cero contenido morboso, pero la cosa es ponerlas nerviosas. En esta ocasión, Ángel salía tomando una copa, bailando y recibiendo el piropo de alguna que otra candidata. Poco más. Pues nada, había que enseñárselo a Inma y removerle las entrañas. Es cierto que lleva desde el comienzo del programa sin dar juego, acostándose pronto y muy alicaída echando de menos a su novio, quizás por eso lo de meter cizaña y enseñarle cómo le está yendo a su chico. Si no, lo lo entendemos.

Su reacción no se hizo esperar. "No me hace gracia que él esté dejando que le cuchicheen. Lo he visto muy cercano siendo muy pronto y además mi novio es muy cortado". ¡Pero si el chaval es un santo varón! Una vez más la inseguridad extrema, en este caso de Inma, salió a la luz. Ella misma reconoció al comienzo del programa que es celosa e insegura, así que tampoco hace falta que vea mucho para ponerse de los nervios. Lo que nos hace preguntarnos, ¿a qué programa creen que iban entonces, a Saber y ganar?

Este año los casos de chicas explosivas con inestabilidad emocional son más de lo habitual. Mayka es otro de los ejemplos. Este bellezón rubio y de ojos azules vivió en primera persona la traición de su novio Pablo, así que la desconfianza en su caso es el triple porque hay un historial de engaños de por medio. Aún así, la camarera de 28 años ha reaccionado de forma diferente a sus compañeras. Lejos de venirse abajo y refugiarse en el miedo y en su habitación, se ha dejado querer e incluso conquistar por los pretendientes, eso sí, sin pasarse de la raya. En su caso particular, el programa le está sirviendo para valorarse y darse cuenta de que muchos hombres se morirían por estar con ella. Nada que ver con la pena y el hundimiento del Titanic que sufren Inma y Melyssa.

Casualidad o no, estas dos participantes han sido las protagonistas principales del programa de este domingo. Sus miedos, sus celos y sus inseguridades no les permite disfrutar de la experiencia y les ha llevado a protagonizar los momentos más llamativos del programa que ha sabido muy bien cómo exprimirles y sacarles partido. Tal es así que Marta, la que parecía que se iba a comer el mundo, nos ha dado un respiro y ha sido opacada por sus compañeras. Al menos por ahora porque lo de Marta es para darle de comer aparte, pero ese es un asunto para analizar en otro momento. Y hablando del rey de Roma, la canaria también pertenece a esa lista de candidatas que se define como insegura y así lo hizo saber sin esconderse. "Estoy insegura, tampoco me estoy queriendo mucho, y si no me quiero es complicado que lo quiera”, expresó.

Con frases como esa o como el “si encuentra a alguien mejor, me hundo” o “me quiero morir” de Melyssa, que vayan preparándose los psicólogos de España porque a su regreso de la isla algunas de sus chicas van a necesitar recomponerse del daño que ya están experimentando. Al final, la culpa no es de nadie más que de uno mismo, cada persona es responsable de sus reacciones y sus actos. Ellas son mayores de edad y saben a lo que se exponen acudiendo a este tipo de programas. Pero, por otro lado, apelamos al sentido común para ver que si alguien no está en condiciones para aguantar el chaparrón, quizás sería de lógica y por humanidad evitarlo. Lo que pasa es que la pela es la pela y el drama vende más que la alegría, solo esperamos que la cosa no acabe peor de lo que ya está. Continuará...

Más historias que te puedan interesar:

Imagen: Twitter/La isla de las tentaciones

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente