Sandra y Patri de 'La isla de las tentaciones 2' se dejan el orgullo en casa con tal de defender a sus novios

Cine 54
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Si después del primer reencuentro nos quedábamos estupefactos ante el espectáculo de ataques bochornosos que protagonizaron algunas de las protagonistas de La isla de las tentaciones 2 enzarzándose en guerras de gatas sin garras, en el debate final no sabemos si sentir pena o si sospechar de las tentadoras convertidas en novias oficiales. Lo de Sandra defendiendo lo indefendible, o la postura fría de Patri resultan extrañas. Ambas se han mantenido al lado de Tom y Lester incluso cuando la situación se tornó oscura y traicionera, salpicándolas con una ruptura ajena mal llevada y dejándolas muy mal paradas.

¿Oa todo vale a la hora de defender a “tu” hombre?

Fuente: Twitter.com/islatentaciones/, imágenes de Mediaset
Fuente: Twitter.com/islatentaciones/, imágenes de Mediaset

Ambas mantuvieron su defensa a ultranza incluso cuando en los dos casos salieron a la luz situaciones extrañas, como los mensajes de Patri a Marta o la excusa de Sandra para demostrar lo unida que está a Tom. La situación plasmada por ambas en la noche del domingo genera muchas dudas y nos hace sospechar sobre cuánto hay de amor y cuánto de cuento. Después de todo, “no se puede vivir del amor” como dice Andrés Calamaro, pero del cuento sí (no olvidemos el montaje que destapó Sálvame cuando Tom y Sandra llegaron a proponer que unos fotógrafos los pillaran en una tienda de bebés para jugar a la especulación de embarazo).

La primera de las terceras en discordia que entró en plató fue Sandra. Comenzó su participación sirviendo de abogada del diablo jugando el mismo juego de Tom de ir por la táctica del ataque a Melyssa. Dejarla mal desde un principio intentando desbaratar su discurso recurriendo al juego sucio. “Se tiene las frases en la cabeza metidas y de eso no se sale” comenzaba Sandra en defensa de Tom acusando a Melyssa de tener un discurso aprendido. Pero en ese momento llegó el primer zasca de la chica, respondiéndole “Yo no hago montajes como tú. No necesito prepararme nada” (en relación con el mencionado supuesto montaje destapado en Sálvame). A lo que Sandra no respondió directamente sino que siguió atacándola y diciéndole que “no se la puede interrumpir porque se le cae el discurso”.

Lo sentimos por Sandra pero no sabemos qué telenovela ve ella. De momento al único que se pilló en mentiras y al que se le cayó el discurso es a su novio. Melyssa puede gustar más o menos pero hay que reconocerle que fue sincera en todo momento, incluso con sus errores. Pero Sandra siguió erre con erre. Defendió a Tom en la mentira de decir que era Melyssa quien quería volver con él, quedando los dos de mentirosos compulsivos cuando Nagore sacó a la luz los mensajes del marroquí precisamente diciéndole “te quiero” y “solo quiero estar contigo”. Y en lugar de recular ante tal bochorno, Sandra se sacó de la manga una excusa insólita: que ella había decidido junto a Tom que le enviara esos mensajes con la intención de “ayudarla” y “consolarla”. ¿Y cómo nos creemos eso? ¿En qué mundo una novia ayuda a su pareja a consolar a la ex con mensajes de amor y esperanza? ¿No es lo lógico ayudar a pasar página o sencillamente no meterse en el asunto al ser la historia de dos personas? Solo podemos creerlo como otra mentira más porque si lo creemos como verdad entonces resulta ruin y mezquino.

Pero Sandra estaba tan metida en su papel de abogada del diablo que siguió hundiéndose todavía más. No dijo nada cuando su chico quedó fatal con los mensajes que destapaban su mentira o cuando Tom intentó hacer dejar mal a Melyssa con un mensaje de audio que no venía a cuento, sino que siguió defendiéndolo. Incluso cuando Mayka revelaba que Tom la había invitado a tomar algo, ella siguió defendiéndolo, dejando a Carlos Sobera estupefacto cuando sentenciaba “parece que no te molesta nada” de Tom.

O cuando Melyssa le contaba que Tom había intentado besarla estando ya con Sandra y la chica le respondía con un “yo ahí no estaba” pero mantenía su defensa. Resulta evidente que Tom, por malicia o por pura confusión sentimental, juguó a dos bandas. Al menos en los primeros días tras volver del reality, pero Sandra parece que prefiere tragarse su orgullo y seguir defendiendo la situacón aunque resulte indefendible. Ella basa su argumento en lo honesto que Tom ha sido con ella desde el principio, enviándole mensajes a Melyssa a su lado o contándole que había mantenido relaciones sexuales con ella. Pero aquí algo huele raro. O la falta de empatía es contagiosa o por la fama se hace cualquier cosa.

Kiko Matamoros puso el broche final a esta historia con un resumen acertadísimo sobre la actuación de Sandra: “Me flipa el papelón que estás haciendo tú esta noche y que te toca hacer y lo que tienes por delante. Tienes mucho valor, lo reconozco, pero no te rinden las ganancias”. ¿Ciega de amor hasta dejarse el orgullo en casa o subida al carro de la fama? No nos queda muy claro.

Por otro lado, el capítulo final de Lester y Marta comenzaba con insultos y acusaciones, repitiendo el mismo ridículo que vimos en el reencuentro de las parejas. “Canalla”, “mantenido” y “lastre” fueron algunos de los adjetivos que Marta le dedicó a su ex, mientras Lester la llamaba “tripolar” y “patética”. Los espectadores vimos más de lo mismo, una expareja llena de rencor que no parece haber terminado de pasar página y que a pesar de los 11 años vividos ahora solo puede bañarse de insultos. Y por ahí, entre adjetivo va y acusación viene, entraba Patri.

La tercera en discordia y nueva novia de Lester llegaba al plató bajo la sombra de la sospecha después de darse a conocer que había enviado mensajes a Marta y ni Lester sabía a ciencia cierta para qué. La chica se explicó como pudo entre los gritos e insultos de Marta dando a conocer que le escribió por dudas que tenía ante la desconfianza inicial que sufría con Lester. Pero no coló. Nadie pareció creerle en el plató, quizás porque Patri no quiso revelar qué situación en particular vivía con Lester para verse en necesidad de buscar respuestas en la ex.

Una cosa que nos llama la atención es que en ambos reencuentros Lester hizo mención a diferentes distanciamientos con Patri y en la noche del domingo soltó que “hace una semana” que estaban bien. Algo que nos chirría un poco a otro cuento de turno. Es decir, ¿están bien justo cuando toca ir a la tele? Y decimos esto porque resulta curioso que Melodie e Inma, por fuentes diferentes, acusaran a Patri de llamar a Cristian tres días atrás para sugerirle encontrarse con él. Se entiende que a espaldas de Lester dado que el chico no sabía nada del rumor. A lo que más tarde se sumó otra acusación de haber invitado a Dani, el tentador de Marta, a su habitación de hotel.

Patri se defendió como pudo entre los gritos de medio plató, y es cierto que algunas acusaciones parecían más bien excusas forzadas de personajes secundarios para subirse al carro, pero la frialdad de la chica hace dudar de cuánto amor real existe en esta relación.

Resulta curioso, por definirlo de algún modo, que Patri se quede con cara de póker mientras Lester y Marta se lanzan unos improperios que no hacen que ninguno salga bien parado. ¿Qué hace la chica ahí en medio? Es decir, si Lester se enzarza así con una ex delante de ella ¿qué futura ruptura le espera? (diríamos lo mismo de Marta, pero está soltera). O cómo es que que Patri ni se inmuta al oír que Lester le escribía a su ex cuando ellos dos estaban distanciados.

En ambos casos nos suena más a montaje para seguir en el candelero que amor puro del bueno. En definitiva, juntos son noticia, por separado no. Huele mucho a chamusquina. Sobre todo Sandra, que está a punto de entrar en La casa fuerte 2 como pareja de Tom y romper con él ahora o reconocer los errores del chico poniéndole los puntos en público le destrozaría el chiringuito. Mejor quedar mal y seguir con el cuento, que no seguir con ninguno.

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