Yola Berrocal recupera su título de reina de los realities tras su paso por 'La casa fuerte'

Teresa Aranguez
·6 min de lectura

Eso de que la realidad supera la ficción queda más que demostrado con ella. Yola Berrocal es surrealista de los pies a cabeza y por eso el público la quiere y la premia. La ganadora de realities como Hotel Glam y El reencuentro vuelve a ser protagonista indiscutible haciendo de las suyas en La casa fuerte.

Y cuando decimos de las suyas nos referimos a situaciones rocambolescas, como sus conversaciones disparatadas con Leticia Sabater, y escenas cargadas de sensualidad, esta vez con otro personaje, Cristian Suescun, el hijo de Maite Galdeano. A diferencia de sus compañeros, Yola es enemiga de los gritos y la histeria, pero con su comportamiento zen llega y divierte mucho más que cualquier discusión acalorada de Fani y Oriana. Así que mucho ojito que puede que estemos ante la nueva ganadora del concurso de Telecinco.

Leticia Sabater y Yola Berrocal en 'La casa fuerte' (Twitter/@lacasafuerte_tv)
Leticia Sabater y Yola Berrocal en 'La casa fuerte' (Twitter/@lacasafuerte_tv)

A sus 49 años Yola sigue manteniendo esa chispa inocente, por decirlo de alguna manera, que encandiló al público allá por 1998 cuando apareció por primera vez en el programa Risas y estrellas, de TVE, un espacio de variedades y actuaciones estelares donde ya llamó la atención del público. Pero fue su paso por Crónicas marcianas años más tarde lo que la catapultó como una de las estrellas frikies de nuestro país. Y no lo decimos con ánimo de ofender, sino por su personalidad tan única e irrepetible, la chica se hizo querer. A diferencia de otras compañeras contemporáneas como Sonia Monroe, Estíbaliz Sanz o Nuria Bermúdez por aquel entonces, Yola no se decantaba por los chillidos ni movidas fuera de control. Ella, a lo callandini y con esa sonrisa picarona, lograba lo que el resto perdía con gritos y broncas monumentales.

Cantante, actriz, colaboradora de televisión y concursante de reality, a la manchega no se le resiste nada. Ha sido en esta última faceta en la que más éxitos y reconocimientos ha obtenido. Se lo ha ganado a pulso, sin padrinos. Después de un tiempo apartada de los focos televisivos ha regresado para quedarse. Su paso por La casa fuerte está dando mucho que hablar, pero no por las idas de olla ni escándalos exagerados, sino por sus momentos, en algunos casos, subiditos de tono. Lo que empezó siendo un juego travieso y sensual con Cristian Suescun ha terminado con escenas de alcoba.

Por fin este domingo ambos confesaban a Sonsoles Ónega que había habido beso con lengua, eso sí, el hermano de Sofía quiso dejar claro que a pesar del erótico capítulo, él quería mucho a su novia.

El ‘pobre’ no ha podido controlarse y ha sucumbido a los encantos de Yola que con sus masajes y cuidados le ha ganado por completo. Es lo que suele ocurrir con ella, jamás pasa desapercibida con una personalidad tan inigualable. En 2003 se convirtió en la ganadora absoluta de Hotel Glam arrebatándole el título al mismísimo Pocholo. Su supuesta masturbación a Dinio, que quedó desmentida por Estíbaliz Sanz a pesar de haberlo contado poco antes, y su posesión infernal por un espíritu maligno se metieron de inmediato al público en el bolsillo. Ella es la muestra perfecta de que hacer reír a carcajadas al espectador es mucho más premiado que ser una broncas. Fue así como se hizo ganadora del primer puesto y se metería de lleno en el fantástico mundo de la telerealidad.

La buena suerte no se alejó de ella al participar en El reencuentro, de Telecinco, en 2011. En esta ocasión Yola concursó en pareja junto Juan Miguel Martínez, quien también había estado en Hotel Glam y había dado momentos desternillantes, ¿cuándo no? El cachondeo estaba garantizado y volvió a subir la temperatura con sus masajes y toqueteos con otro de los participantes, Iván Madrazo. La cosa no llegó a más porque según Yola había perdido el apetito sexual. Aunque no hubo edredoning nos hizo reír a carcajadas con sus salidas y conversaciones de otro mundo en el jacuzzi. Vamos que junto al peluquero fue una bomba de risas constantes que volvió a ganarse el beneplácito de los seguidores.

Su fama de chica sexi y cuerpo de escándalo quedaron aparcadas cuando Yola se unió a Supervivientes 2016, donde quedó como segunda finalista. No le pudo arrebatar el primer puesto al modelo Jorge Díaz, pero estuvo a punto. Lo que sí ganó fue una nueva imagen más alejada de lo sensual y más cercana a su espíritu luchador. Porque ahí donde la vemos, fue de las participantes más trabajadoras, valientes y entregadas en la isla, razón por la que logró llegar tan lejos y casi ganar. A pesar del duro golpe personal que sufrió en 2017 al perder a su sobrina Sheila, su defensora mientras estaba en la isla, Yola ha sabido reponerse y tirar para adelante como una campeona.

Su nombre resuena de nuevo. Con la invención de este nuevo experimento de reality, Telecinco lo tenía claro, tenía que estar Yola, la reina indiscutible del género. Y no ha defraudado. Ha vuelto a renacer televisivamente porque, como dice el refrán, quien tuvo retuvo y la chica tiene garra y ese ‘no sé qué’ que engancha. Su romance ‘secreto’ con Cristian y su amistad a muerte con la que fue su enemiga durante años fuera de plató, Leticia Sabater, la sitúan como una de las candidatas favoritas a llevarse el primer puesto en el podium. Y sino, tiempo al tiempo.

Con ella el programa, basado más en los gritos, insultos y escándalos de sus concursantes, ha recuperado algo esencial que la gente desea ver, ahora más que nunca, el sentido del humor, aunque sea absurdo multiplicado al cuadrado. Con Yola, la telerealidad está de vuelta, ella es auténtica, justo lo que buscamos que ya estábamos hartos de tanta pelea fingida, montajes baratos y ansias de tele de algunos. Gracias, Yola.

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Imagen: Twitter/La casa fuerte