La humillación a Yola Berrocal: el comportamiento de Cristian Suescun lo retrata como persona

Teresa Aranguez
·8 min de lectura

Que hablen de mi, aunque sea mal. Ese parece ser el objetivo de Cristian Suescun en La casa fuerte. El concursante ha dejado mucho que desear con su comportamiento despreciativo y, por qué no decirlo, rozando lo denigrante al humillar y dejar en ridículo a la que hace dos días era su amiga, Yola Berrocal.

Cuando cree que no le graban, asegura que le gusta y le pone la mano en sus partes íntimas, pero cuando los focos se encienden prácticamente la tacha de montajista e interesada. Su actitud de troglodita la pasada gala del jueves y sus comentarios fuera de lugar que provocaron las lágrimas de Yola ha sido todo un despropósito y ha dejado retratado al hermano de Sofía Suescun. Las redes no perdonan y por muy reina de realities que sea su sister esta jugada le está valiendo una legión de haters, muy merecida. No todo vale para ganar.

Cristian Suescun en 'La casa fuerte' (Twitter/@lacasafuerte_tv)
Cristian Suescun en 'La casa fuerte' (Twitter/@lacasafuerte_tv)

Se le veía venir ya desde Supervivientes, su forma de proceder poco clara y transparente hace que Cristian no termine de convencer. Pero lo que ha hecho a Yola en la semifinal le ha definido como persona hasta tal punto que ni su madre, Maite Galdeano, su pareja en el concurso, y su hermana desde plató, han podido justificarlo ni defenderlo. Porque el trato vejatorio a las personas no tiene defensa alguna y el mayor del clan se ha pasado tres pueblos.

Los tonteos y el coqueteo máximo entre ambos viene casi desde el principio. El resto de concursantes lo han dicho y visto por activa y por pasiva. Miradas, masajes, conversaciones tontas y manos jugetonas nos mostraban una posible carpeta, y de lo más divertida, en el reality veraniego de Mediaset. La actitud de ‘sí pero no’ de Cristian ha sido una constante desde que este juego peligroso comenzó. El hecho de tener novia fuera, a la que dice querer mucho pero no estar enamorado, frenaba pero solo si había cámaras. Sin ellas, se ha dejado hacer, ha besado a Yola e incluso se le ha escapado la mano hacia sus partes íntimas. No lo decimos nosotros, está grabado y documentado gráficamente.

Y aún así, el señorito de 33 años sigue negando la mayor. La gota que ha colmado el vaso llegaba cuando Yola, que sentía que tenía todas las de ganar tras los últimos acontecimientos de su ‘enamorado’, le ha preparado una cena romántica con carta de amor y todo. A ver, todo muy exagerado, pero siempre con gracia y buen rollito, ese que Yola transmite siempre. Cristian asistió a este encuentro organizado por Leticia, de quien se dice es la cabeza pensante de todo este ‘romance’ para tener protagonismo y que ella y su compi de juego ganen el concurso. Pero ese ya es otro tema. La cosa es que a su llegada estuvo cariñoso y muy agradable con su ‘amiga’ pero guardando las distancias y soltando un discurso menos creíble que él mismo. Agradecía la cena pero le repitió por enémisma vez que él quería a su novia. Resaltó que lo suyo solo es amistad y que lo sentía pero que no tuviera esperanzas que con él no se iba a comer una rosca. Ese es el resumen.

Más simple y no nace. Yola, que estuvo encantadora como siempre, lo aceptó estoicamente. Después de escuchar en estos días que Cristian había dicho a Labrador, “Yola es mía”, ella tenía esperanzas. Finalmente lo entendió y quedaron tan amigos. Pero lo peor estaba por llegar. En medio de esta cena de aclaraciones, Yola sufrió una nueva humillación. Sus compañeros Ferre, Silvia, Oriana e Iván salían con pancartas de apoyo a Jessica, novia de Cristian, y acusaban a éste de infiel y a Yola de ‘robanovios’. Curiosamente las acusaciones iban más dirigidas a la ganadora de Hotel Glam a la que tacharon de ser una mujer entrometida y frívola por meterse en relaciones ajenas. TIene narices la cosa, ¡si ella está soltera! Por mucho que intentó defenderse, los insultos y vejaciones, sobre todo de Oriana sobre su persona, hicieron de ese momento un espectáculo muy desagradable. Menos mal que a Jorge Javier Vázquez se le ocurrió recordarle a la organizadora de este boicot que ella le había sido infiel a su novio Toni Espina. Así que, lo de predicar con el ejemplo en este caso no cuela.

Todo muy patético que terminó en una escena surrealista cuando se pusieron las imágenes en directo en plena gala. En un arranque de machote y protagonismo innecesario, Cristian quiso cubrirse las espaldas y le soltó a JJV que si había ido a esa cena fue, más que para aclarar nada con Yola, para ponerse las botas con el menú. "Sintiéndolo mucho por Yola, accedí a esa cena para comerme un chuletón y dar un trago de crianza", comentó Cristian tan campante. "Yo lo siento mucho, ya le he explicado que yo miro así. Fui a la cena para aclarar mis sentimientos y dejarle claro, otra vez, que somos amigos", continuó.

Unas palabras feísimas que le dejaron ver tan mal, tan bajuno y miserable que para justificare y quedar como el bueno de la peli le llevó a hacer una nueva y muy grave contra su amiga apenas minutos antes. “Yola después del masaje ese me dijo que cuando saliéramos de aquí ella misma iba a hablar con mi novia Jessica para decir que todo era una farsa y ya está”. En otras palabras, la llamó montajista en toda regla. Lo sentimos Cristian, pero has quedado peor de lo que ya estabas. No te creen ni en tu casa.

Un golpe muy bajo que acabó con una Yola echándose a llorar sin consuelo y defendiéndose de la salida por la tangente del chico que hace días disfrutaba de su masaje sin decir ni pío. Parece que la excitación que todos vimos con la subida de bandera y los comentarios subidos de tono por lo bajini de Cristian sobre Yola son fruto de nuestra imaginación. Pero no hijo no, ni siquiera tu madre pudo sacar la cara por ti y se quedó más callada que una monja de clausura. Más claro, el agua. Avergonzada del comportamiento de su hermano, Sofía reconoció que era un mentiroso, sobre todo en lo que se refiere a su vida y sus asuntos. Así que, querido Cristian, se te ha visto el plumero.

Con tal de salir vencedor y limpio de su sucio juego, el concursante, una copia barata de lo que es su hermana en los realities, ha quedado mal no, lo siguiente. Le ha salido el tiro por la culata y su imagen no podría ser peor. La reina de los realities de comienzo de milenio ha salido vencedora de este asunto y él ha quedado como un aprovechado, oportunista y gallito. Las redes están que trinan poniéndole a caer de un burro por ese comportamiento reprobable.

El domingo es la gala final y allí se verán las caras con sus contrincantes, entre los que se encuentran Leticia y Yola. Si él y la Galdeano tenían alguna oportunidad de ganar, este capítulo tan cutre y desagradable le podría haber quitado cualquier posibilidad. A Cristian se le ha caído la careta de santurrón y, sintiéndolo por la pobre Maite que últimamente está muy modosita, no tiene pinta de que vayan a ganar.

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Imagen: Twitter/La casa fuerte