'La casa fuerte', el reality con menos gracia y sentido de los últimos tiempos

Teresa Aranguez
·7 min de lectura

Nos queda claro que Telecinco apuesta fuerte por los realities de su parrilla, pero en su intento por ganar cuotas de audiencia y ser original se le ha ido un poco (demasiado) la mano. La casa fuerte, su último experimento, ha sido un fiasco absoluto al que el público no ha dado su bendición. Personajes de clase C, guiones flojos, presentadores con poca chispa y un contenido muy fingido han provocado la espantada de una audiencia que ha terminado hasta las narices de tanta telerealidad barata.

Yola Berrocal y Leticia Sabater, ganadoras de La casa fuerte (Twitter/@lacasafuerte_tv)
Yola Berrocal y Leticia Sabater, ganadoras de La casa fuerte (Twitter/@lacasafuerte_tv)

Se supone que con el casting tan guerrero y morboso que nos anunciaron hace mes y medio la cosa iba a dar para mucho. Al comienzo prometía pero el exceso de broncas innecesarias y, en muchos casos, ideadas frente a la cámara para dar carnaza no se lo ha creído ni el Tato. La espontaneidad ha brillado por su ausencia y eso se percibe. Los seguidores de realities desarrollamos un piloto automático que nos dice cuándo algo es de verdad o puro teatro, y en este caso casi todo era un guión malamente diseñado por sus protagonistas. Tal es así que lo que empezó con peleas monumentales ha acabado como la casa de la pradera pues, en las últimas semanas, a excepción de la trama de supuestos cuernos de Cristian Suescun a su novia con Yola Berrocal, ya casi todos eran ‘amiguitos’ e invitados a la boda de Fani y Christofer.

Lo mismo con Iván y Oriana, ahora resulta que el ex viceverso, que por cierto perdió junto a su chica en la final de este jueves, dice que él ya se ha llevado el mejor de premio: su novia. No sabemos si partirnos de risa con su afirmación o llorar. ¿Nos ha tomado por tontos? Vamos que no hay que ser muy listo para darse cuenta que podían tener planificado renglón a renglón cómo iba a ser la evolución de su romance. De los ‘ojalá te mueras’ han pasado a ser el amor de la vida del otro. En fin, sin comentarios.

Además de no caernos de un guindo, como audiencia tampoco nos vale cualquier cosa y La casa fuerte, con todo el respeto a su equipo, ha sido un ‘aquí te pillo y aquí te mato’ televisivo. En ocasiones el programa de casi cuatro horas se hacía eterno por su falta de ritmo, por su esquema desorganizado e incoherencia en el desarrollo. Quizás el hecho de ser algo tan nuevo y desconocido ha tenido que ver, pero cuando algo gusta entra a la primera y no ha sido el caso. La dinámica del juego, sus pruebas, incluso el escenario no se han entendido mucho creando así poca complicidad con el espectador.

También es cierto, todo sea dicho, que veníamos de cuatro realities seguidos y no hemos tenido descanso. Lo poco agrada y lo mucho cansa y tanta telerealidad ha terminado por acabar con ese factor sorpresa que da la gracia y chispa a todo. Después de Gran Hermano VIP, nos sorprendieron con La isla de las tentaciones, después llegó El tiempo del descuento y rozando su final le tocaba el turno a un clásico televisivo, Supervivientes, que tampoco logró todo el boom que se esperaba por su casting desconocido y aburridísimo. Ahí tenían que haber dicho hasta aquí hemos llegado. Pero no, Mediaset estiró del chicle para seguir llenando su parrilla de contenido diferente y fue así que se sacaron de la chistera La casa fuerte.

Para hacer honor a la verdad, sentimos que este último espacio ya sobraba. Como todo en la vida necesitamos una desintoxicación absoluta para volver a recuperar la ilusión en el formato. Con tanto programa nos han hecho casi rechazarlo y eso se resiente en las audiencias. Aunque La casa fuerte ha liderado frente a otras cadenas lo ha hecho con menos del 20% de share, algo casi impensable en los realities de Telecinco que han llegado a rozar el 40% en muchas ocasiones.

La cadena parece haber pillado la indirecta de su público y Manuel Villanueva, director de contenidos de Mediaset España, confirmaba a la agencia EFE que Gran Hermano no volverá en 2020. ¿Qué? Pues sí, como lo leen."Gran Hermano' está en situación de barbecho, de descanso. Veremos y hablaremos de cómo será su futuro. Pero en 2020, no", afirmó. Eso sí que es raro, por primera vez en 20 años la emisión del programa estrella de Telecinco es interrumpida. Aunque el escándalo por el caso Carlota quizás tenga algo que ver, lo de replantearse si regresar con anónimos y dejarse de tanto VIP será un tema que pondrán sobre la mesa. Hay que renovarse para volver con más frescura y gancho, eso tiene más sentido que seguir forzando la máquina. Se necesitan caras nuevas, aires distintos y quizás, retomar a aquellos inicios que convirtieron GH en todo un reclamo para la audiencia.

La elección de los presentadores en La casa fuerte tampoco ha terminado de cuadrarnos. Jorge Javier Vázquez es un clásico y siempre funciona, maneja el formato como nadie y en muchas ocasiones ha salvado al barco de hundirse con sus bromas y polémicas en plató. Pero tener a Sonsoles Ónega los domingos no ha cuajado. Y no porque lo haya hecho mal, al contrario, ha tenido un desparpajo y una disposición maravillosos pero el público la tiene visualizada en programas de otro perfil y como que no ha terminado de convencer.

En fin, que tanto asunto cogido con pinzas al final ha hecho que todo se caiga por su propio peso y La casa fuerte haya tenido que adelantar su final a este domingo. Inicialmente la gran final tenía fecha para el jueves 23 de julio, pero ya era estirar demasiado lo que no daba para más. ¿Qué contenido nos iban a dar que ya no hubiésemos visto? Todas las tramas, peleas, amoríos y demás no tenían por dónde cogerlas, así que han hecho a JJV trabajar también en domingo para dar carpetazo a este ya infumable reality.

En su gala final Yola y Leticia, dos clásicos de la televisión noventera, se llevaron a casa un premio, el más pobre de la historia por cierto. Ambas habían recopilado 12 mil euros en su caja fuerte y ese es su logro. El bajo valor del premio -comparado con otros realities- les ha dado lo mismo a las ganadoras y han celebrado su victoria entre gritos y lágrimas. De todo es quizás lo que más ha agradado a la audiencia porque entre los concursantes ellas han sido las que más nos han hecho reír sin necesidad de insultar ni humillar a los demás.

Por ahora, Telecinco dice adiós a la telerealidad pero ya está trabajando en sus nuevos proyectos, entre ellos Idol Kids y La isla de las tentaciones. La máquina de hacer realities se toma un tiempo para pensar y regresar con más garra y mejores ideas, el público, siempre fiel, así lo merece. Dicen que una retirada a tiempo es una victoria. Ahí lo dejamos.

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Imagen: La casa fuerte/Twitter