'La casa fuerte' se aprovecha de Isa Pi para rentabilizar aún más el culebrón Pantoja

Teresa Aranguez
·7 min de lectura

Se veía venir. La presencia de Isa Pi en La casa fuerte 2 ha vuelto a salvar al programa de una hecatombe en términos de audiencia. Una noche más este reality, muy cogido por los hilos, recurrió a la telenovela Pantoja para cubrirse las espaldas. Y vaya si lo consiguió. Jorge Javier Vázquez se puso cómodo, se sentó en su silla y le mostró a la niña una retahíla de videos, algo descontextualizados en algunos casos, sobre la intervención de su hermano Kiko Rivera el pasado viernes en el especial Cantora, una herencia envenenada.

Una jugarreta un tanto turbia que consiguió su objetivo: Isa escupió de todo sobre su familia y destapó información reveladora sobre su polémico clan. Tanta presión terminó desestabilizando a la concursante. ¿Era necesario llegar hasta ahí?

Isa Pi en 'La casa fuerte 2' (Twitter/@lacasafuerte_tv)
Isa Pi en 'La casa fuerte 2' (Twitter/@lacasafuerte_tv)

La estrategia le salió redonda al programa pero a costa de saturar de información a la concursante que terminó llorando a moco tendido y de nuevo con un gran nivel de estrés. Desde fuera lo que se percibió fue a una chica indefensa y llena incertidumbre, ajena a lo que está pasando entre sus seres queridos y a la que sometieron a un cuestionario ruin y malintencionado. Y encima sola, apartada de sus compañeros, que no pudieron consolarla.

Después de casi dos horas de tostón con el resto de concursantes, que no terminan de cuajar, y de vender un ‘íntimo’ con Isa Pantoja para ponerle al día de todo lo que se cuece fuera, llegó el esperado momento. Menos mal porque el aburrimiento era máximo. JJV volvió a quedarse a ‘solas’ con su consentida y después de dorarle un poquito la píldora y prepararla para lo que le esperaba comenzó un momento de mucha angustia. Y lo decimos así porque fue verdaderamenrte angustioso para su protagonista, al menos así lo sentimos desde casa al ver los gestos y la crisis de ansiedad, esta vez más leve, que sufrió la protagonista. Después de asegurar que se lo está pasando pipa y disfrutando como nunca de un reality -a pesar de sus broncas monumentales con Asraf- le cayó esta jarra de agua fría que ensombreció su paso por el concurso.

Y así dieron lugar a las imágenes del viernes y, por consiguiente, una cara de póker de Isabelita que se veía a la legua. Se le nota que empieza a estar harta de que en todas las galas le sorprendan con algo, por lo general nada agradable. No tuvo reparo en decirlo pero le hicieron poco caso. Ella comprende que es parte del juego y que tiene que apencar, pero lo de este domingo llegó a límites insospechables.

Aunque al principio estaba menos receptiva, conforme fue conociendo todo lo que ocurrió y las tremendas revelaciones que hizo su hermano, Isa se fue soltando hasta que se desató y dio un buen puñado de exclusivas. Arrancó diciendo que no se iba a posicionar en esta guerra y terminó haciéndolo, primero con su madre y después con Kiko. La pobre estaba hecha un lío, siente agradecimiento por su progenitora pero se identifica mucho con su hermano.

¿Cómo no hacerlo si te están poniendo entre las cuerdas? Es de lógica que, por falta de tiempo, los videos que le pusieron tenían que ser editados. Pero, no nos engañemos, la edición tuvo mucha malicia. No se dejaron nada en el tintero, desde la afirmación de Kiko de que la artista era una mala madre hasta las insinuaciones sobre la extraña vida de su tío Agustín Pantoja y su supuesto poder sobre su hermana. De primeras Isa Pi recriminó que su hermano hiciera esto público y de una forma tan tajante. Entiende su dolor y el contenido pero no las formas. Sin embargo, en cuestión de segundos se unió a las teorías del Dj y empezó a contar lo que no estaba escrito añadiendo más leña al fuego. Fue salir a la luz el nombre de su tío y sacar toda la rabia de un pasado que le sigue atormentando.

Aquí el programa se frotó las manos, ya la tenían en su territorio y venía lo mejor. Isa no tuvo filtros y dio a entender que Agustín era la mano que mecía la cuna, quien manejaba a su madre y con quien supuestamente más ha sufrido ella. Habló de mantenidos en Cantora y de gente que había vivido a costa del trabajo de su madre. Se despachó pero bien. Este revoltijo de imágenes de su hermano destapando todo lo que ella dijo en su día y que nadie creyó le afectó de tal manera que acabó soltando una buena ristra de verdades... pero también llorando a mares. Recordemos que en su momento Isa Pi señaló a miembros de su familia por tratarla con desigualdad por ser adoptada y fue la primera en desenmascarar a la mano derecha de su madre. Esto no es nuevo para ella.

La insistencia del presentador logró lo inesperado, que pasase de no querer decir nada por la buena relación que tiene actualmente con su madre a que soltara una bomba detrás de otra. Se despertaron los fantasmas y ya no tuvo freno. “Necesito desahogarme, no sé qué decir, yo he estado diciendo un montón de veces, está en ese mundo y no sale, mi madre hay una persona que está haciéndole mal y la está como consumiendo y ahora que mi hermano dice cosas me siento como una mierda. Ahora está bien conmigo y no le quiero fallar pero me sale decir todo...Tengo mucho dolor, no sé si es rabia a lo mejor, y solo me sale pensar en lo mío, en mis vivencias, en mis cosas, estoy siendo un poco egoísta pero es que, me sale así”, explicó al no poder más.

¿Y qué te sale? Le insistía JJ a la niña que estaba estupefacta, en shock y visiblemente afectada. ¿Qué va a sentir? ¿No fueron suficientes sus lágrimas que había que seguir metiendo el dedo en la llaga? Ya sabemos que los realities de la cadena son expertos en regocijarse en el dolor ajeno para mantener al telespectador pegado y disparar sus audiencias, pero ‘un poquito de por favor’, que no todo vale.

Sabían que Isa Pi tenía la mecha corta y más después de todo lo que ella ha sufrido en Cantora y que durante tantos años ha estado contando y poniéndose en duda. Las peloteras con su madre y sus insinuaciones sobre la vida infeliz en esa casa que más que casa parecía un internado, ocuparon titulares y horas de programas, una dura realidad que volvió a ver la luz. Podrían haberle ahorrado ese mal trago o hacérselo más liviano, pero era una oportunidad de oro que el show supo aprovechar.

Si no es por esa casi hora dedicada a la niña y su tragedia, ¿qué hubiera pasado? Que el programa hubiera sido un auténtico fracaso porque no se puede sustentar de los otros temas, de momento demasiado flojos e insignificantes. Hasta la entrada de Marta Peñate quedó en el olvido. Obvio que tenían que explotar esta mina de diamantes pero hay formas y formas, no era necesario causar las lágrimas y el sufrimiento de su concursante una vez más.

Lo único positivo de todo esto es que Isa Pi se ganó al público. Su verdad del pasado parece que empieza a cobrar forma y la gente por fin la cree. Más vale tarde que nunca. Ahora que Kiko, el hijo biológico y el niño bonito de la casa, cuenta las cosas como las ha vivido, todo el mundo se escandaliza. El reconocimiento de Isa llega con retraso pero llega, lo que le ha convertido en la estrella indiscutible del programa y de la prensa rosa. La telenovela está saliendo de lo más rentable y ha dado datos fabulosos de share, no solo con sus especiales, Sábado Deluxe y demás programas, sino también con la gala de este domingo, que se ha posicionado como la más vista desde que arrancó el concurso.

Enhorabuena, objetivo cumplido. Y así va a seguir siendo mientras Pantoja Crest esté al rojo vivo. Isa Pi y su concurso quedan reducido a eso. Es tele y es lo que el público demanda, así que hay que dárselo. Un circo muy divertido y entretenido pero con personas de carne y hueso que sufren, sienten y padecen. Que no se nos olvide.

Más historias que te puedan interesar:

Imagen: Twitter/La casa fuerte