El ataque de ansiedad de Isa Pantoja pone en duda si era el momento de entrar en 'La casa fuerte'

Teresa Aranguez
·9 min de lectura

Pues nada, que ya tenemos nuevo reality. La casa fuerte 2 arrancó este jueves y lo hizo por todo lo alto. Y no solo por su manjar de concursantes, que es de lo más variopinto, sino por algunas de sus tramas que prometen un contenido de lo más apetitoso. En su noche de estreno una enamorada Isa Pantoja entraba por la puerta grande con su Asraf para darlo todo. Pero la alegría le duraría poco. Minutos después se venía abajo al recibir en directo la peor de las noticias: las declaraciones definitivas de su hermano Kiko Rivera a la revista Lecturas que abrieron la veda a la guerra pública que mantiene con su madre. La joven no pudo contener la angustia y sufrió un ataque de ansiedad que le impedía mediar palabra y casi respirar.

Una reacción preocupante que hace cuestionarnos si era el momento idóneo para que la joven entrara en un programa que requiere de mucha fortaleza mental y en un momento delicado para su familia.

Isa Pantoja y Asraf en 'La casa fuerte 2' (Twitter/@lacasafuerte_tv)
Isa Pantoja y Asraf en 'La casa fuerte 2' (Twitter/@lacasafuerte_tv)

La intervención de Jorge Javier Vázquez cortando el tema por lo sano y el oportuno abrazo de su pareja la tranquilizaron momentáneamente, pero esto solo acaba de empezar y se divisa marejada. La mente juega muy malas pasadas cuando se está encerrado entre cuatro paredes y quizás Isa Pi no está en las mejores condiciones para manejar tanta presión. Puede que no fuera el momento de exponerse tanto.

Su entrada en carroza y del brazo de Asraf parecían la escena de su próxima boda, un acontecimiento que ya anunciaron que estaba en ciernes. Era como si estuvieran calentando motores para el gran día. La parejita era todo sonrisas y felicidad, atrás quedaron las crisis de celos y broncas en público de sus comienzos para dar paso a una relación aparentemente estable. Pero las risas se tornaron en llanto al ser conocedora del panorama que se vive fuera. Su cara no mostraba sorpresa por lo sucedido, nadie mejor que ella conoce lo que se cuece en casa, era más un dolor profundo y una gran pena.

Afortunadamente tenía Asraf a su lado que estuvo a la altura a la hora de atenderla. Bueno, él y JJV, todo hay que decirlo. Aunque puede ser muy “pinchón” cuando quiere, en la gala demostró que hay límites que no se pueden cruzar. Consciente del delicado estado de Isa, el presentador no solo cortó de raíz el tema sino que le dio la opción de no volver a hablar de ello si así lo deseaba. "Isa, vamos a hacer un trato, como vamos a estar viéndonos otra vez el domingo, si quieres saber algo más me lo pregunta. Creo que nosotros desde aquí no podíamos evitar no contarte algo de lo que se está hablando mucho, pero tienes la posibilidad de permanecer ajena a lo que suceda fuera si es tu elección, ¿te parece bien?", le aclaró Jorge.

Con un casi ininteligible "Sí, lo prefiero, gracias de verdad” debido al llanto, la cosa se quedó así y no volvió a dar demasiadas señales de vida durante el resto del programa. Hubo pruebas físicas, bromas y conversaciones posteriores pero Isa parecía estar en otro lugar, uno menos divertido y más atormentado. Aunque el programa aceptó su decisión de no preguntarle más sobre el tema, ya hay quienes consideran que soltar esta bomba tan inesperada así de sopetón no fueron las formas. Recordemos que Isa lleva un par de días incomunicada con el exterior así que probablemente no era consciente de la entrevista de su hermano.

Otra cosa es lo que pase en la segunda gala. Ya sabemos que Jorge Javier es un lince y sabe meterse en el bolsillo a las hijas de las famosas. Lo hizo con Rocío Carrasco durante los debates de Gran hermano cuando su padre era concursante y después en Supervivientes, en el que participó. Despacito pero sin pausa llegó a sacarle lo más grande. Así que no nos extrañaría nada que cuando Isabel hija se calme Jorge le haga un privado y logre un testimonio por el que cualquier entrevista pagaría una millonada. Lo que no tenemos tan claro es si la hija de la tonallidera estará por la labor. Hasta ahora no ha tenido reparo en dar pelos y señales del infierno vivido con su madre. Ella fue la primera en destapar su carácter frío y excesivamente protector que le empujó a irse de casa nada más cumplir los 18.

Pero Isa ahora es madre, han pasado años de eso y no es la misma chiquilla de aquel entonces. No está bien y la situación parece superarle. Aunque está acostumbrada a vivir en la polémica y ha vivido momentos incómodos en otros realities, este asunto tan íntimo y personal le harían especialmente daño. Su reacción con ataque de ansiedad incluido tras oír apenas unas perlas de las muchas que madre e hijo se están actualmente dedicando podrían demostrar que toda esta situación le duele más de lo que quería mostrar. Y que, probablemente, era el momento de quedarse con los suyos. Tomar partido o no, pero vivir el conflicto en familia. Sin embargo, también podría comprenderse la posible necesidad de huir del drama actual y refugiarse en la lejanía de un reality. De ahí el plantearnos si verdaderamente era el momento de entrar en un show de esta envergadura donde la fortaleza mental es la clave para ‘sobrevivir’. Los días son muy largos y los conflictos estarán a la orden del día así que necesitan tener el aguante necesario para manejarlos. Con esta delicada situación en sus manos su atención podría desviarse y terminar yéndose de un día para el otro. En cuestión de segundos su ilusión por participar se podría haber nublado.

Aquí quien tiene una baza importante es Asraf, su pareja, una oportunidad única para demostrar al público si ese amor que venden es tan real y fuerte como aparentemente parece. Está claro que el programa va a cuidarla, pero tampoco va a dejar escapar la oportunidad de sacar a relucir un tema del que toda España está pendiente. La historia de madre e hijo perfectos desmoronada de la noche a la mañana y nada menos que por Mila Ximénez, la enemiga número uno de la cantante en los platós durante muchos años, tiene telita. Nos lo cuentan hace un par de años y nos hubiéramos echado a reír. Por enésima vez queda al descubierto que la realidad supera la ficción con creces y multiplicado por mil.

Ahora toda la atención está puesta en Isa, su fragilidad ya de primeras la convierten en una de las favoritas, además de la niña mimada de Jorge y el resto de compañeros. Aunque es cierto que ha dado mucho beneficio a la cadena y sus programas con sus historietas varias, su vida y esa relación de amor-odio con su madre también hacen que uno sienta que deba protegerla. Cuando hace unos años decidió abandonar Cantora y se embarazó de su hijo Alberto ella contó al mundo que necesitaba salir de esa cárcel de princesas en la que estaba encerrada. Dio detalles monstruosos de cómo era su vida en una jaula de oro y eso provocó inmediatamente que la gente la quisiera. Especialmente Jorge Javier.

Pero su gusto por las ferias, sus ganas de marcha y sus cambios de novios como de camisa también pusieron en duda si lo que vivió fue realmente tan malo como dijo o se trataba de una niña caprichosa despotricando de su madre porque sí. La duda quedó sembrada y nunca llegamos a tenerlo claro. Su ruta y paseos por los platós daban una imagen de ella un poco ambigua pero siempre con un halo de tristeza en su mirada. Protagonizó peleas y reconciliaciones televisivas con su madre y hermano que dieron momentos que ya son historia de la televisión siendo Supervivientes el programa que más les unió y a la vez separó.

El primero en concursar fue Kiko con una participación que tuvo que ser interrumpida por la gota, la enfermedad que sufre y le impidió seguir adelante. En plató le esperaba la matriarca, nunca antes había pisado Mediaset tras la guerra mediática que existía entre ambas partes. Pero por su hijo lo hizo. Le recibió como si de una escena de telenovela se tratara y aquello nos puso la piel de gallina. Nada que ver con la llegada de Isa de la isla a plató, donde no la esperaba ni Cristo. Es cierto que su madre acababa de pasar por un trance personal muy duro, su encarcelamiento, pero muchos esperaban al menos una llamada que nunca llegó. Una frialdad que dejaba entrever el mal rollito entre madre e hija y que provocaría un distanciamiento entre varias y unos cuantos platós de Isa yéndose de la lengua.

Esta actitud de la niña provocó el cabreo máximo de Kiko, entonces defensor a ultranza de su madre, ¿quién lo diría? Los hermanos se dejaron de hablar y protagonizaron tensos enfrentamientos en las redes. Pero la participación de Isabel Pantoja en el reality de Honduras les volvió a unir. La salida forzada de la artista en la última fase por problemas de salud reunió a sus hijos en plató que terminaron abrazaros a las faldas de mamá gallina. Momento histórico. La escena era la de una familia feliz.

Nada que ver con la realidad actual. Una situación que llega en un momento en el que la relación entre madre e hija se había estabilizado y había logrado el entendimiento. Quizás por eso y por lo difícil que es dejar el pasado atrás la joven está más débil que nunca emocionalmente, un estado que no favorece nada su entrada en La casa fuerte. Pueden ocurrir dos cosas, que lo dé todo y la experiencia le sirva de terapia, o que explote y la cosa acabe aún peor de lo que ya está.

En fin, que tenemos lo que queríamos, un reality y una trama que, junto a la de Tom, Sandra y Samira, tiene pinta de ponernos al filo del sofá. Telecinco ha vuelto a conseguir un grupo, además de friki, con mucha chicha. Veremos si Isa es capaz de manejarlo con cordura y ser la chica fuerte que ha demostrado ser siempre. Pequeñita pero matona, dice el refrán. Mediaset ya tiene su nuevo caramelito.

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Imagen: Twitter/La casa fuerte