Telecinco necesita la vuelta de 'Gran Hermano' para sobrevivir al declive de sus realities

Teresa Aranguez
·7 min de lectura

Desde que en abril del año 2000 Telecinco perdiera su virginidad en esto de los realities con la primera edición de Gran Hermano, este formato ha sido el buque insignia de la cadena. Llegó a lo más alto pero también se dio de bruces contra el suelo tras el desgaste de dos décadas en antena, el escándalo del supuesto abuso sexual contra Carlota Prado y la consecuente pérdida de anunciantes. Y después de tomarse una pausa, y tras el declive de Supervivientes y La casa fuerte, el canal de Paolo Vasile calienta motores para el regreso de su programa estrella.

Estamos ante la apuesta más grande del 2021 y uno de los regresos más esperados televisivamente hablando. Pero, ¿dará Telecinco la talla con su regreso?

Gran Hermano (Cortesía de Mediaset)
Gran Hermano (Cortesía de Mediaset)

Después de los polvorones y los mazapanes lo sabremos con más detalle. Lo que es un hecho es que la intención está y las ganas de resucitar este formato también. La verdadera razón de su cancelación nunca fue oficialmente dada por sus responsables. Simplemente no se hizo y punto. Pero no hay que ser muy lumbreras para deducir que la fuga de anunciantes y el boicot publicitario tras el escándalo de la supuesta violación de Carlota Prado por su pareja y compañero de la casa, José María López, habría tenido mucho que ver. La forma en que Zeppelin, productora del espacio, encaró el asunto poniéndole el video a la víctima sin asesoramiento psicológico y rodeada de cámaras que captaron su pavor, no gustó nada.

Las consecuencias las presenciamos todos, un Gran Hermano VIP en 2019 al que las primeras marcas le dieron la espalda. Eso sí, las audiencias petaron como no habían hecho en años anteriores en los que el programa había estado de capa caída. Esta edición de estrellas en la que Adara Molinero se llevó el premio alcanzó datos históricos rozando casi el 40% de share, unos números que Telecinco llevaba tiempo soñando y finalmente consiguió. Pero sin anunciantes.

A partir de ahí llegaba un rompecabezas y unas medidas algo apresuradas con el fin de que el barco no se hundiera. El 2020 arrancó con un experimento muy extraño llamado El tiempo del descuento, un nombre rarísimo que en realidad era el reencuentro de algunos de los protagonistas más polémicos del VIP de meses anteriores. El romance Giandara y el tonteo de Kiko Jiménez con Estela Grande prometían un contenido jugoso, así que los mandaron de nuevo al encierro. Misma casa pero con otro nombre. Aunque no les fue del todo mal y el programa les concedió algún que otro dato interesante, el daño era irreparable y se hizo notar. O se tomaban un descanso y el formato estrella moría definitivamente.

Buena decisión, quizás la única que podían y debían tomar para reconstruir una de sus torres más altas que había caído en picado. Tocaba llenar la parrilla de contenido así que decidieron dar un paso inesperado y sorpresivo que solo Telecinco es capaz de inventar: adelantar Supervivientes dos meses. Y menos mal que lo hicieron, si llegan a esperar un poco más tampoco hubiéramos tenido ese reality pues su estreno casi, casi coincidía con la llegada del coronavirus.

Con SV en plena emisión durante el confinamiento la cosa apuntaba maneras. Con eso de que no se podía salir, uno hubiese imaginado que la audiencia iba a dispararse y romper récords. Pero nada que ver. Entre la crisis sanitaria por la pandemia, el casting poco favorecedor y, por tanto, las tramas rematadamente aburridas, hizo sus peores datos en la historia del reality, en ocasiones alcanzando apenas un 13% de cuota de pantalla. La edición de Isabel Pantoja en los Cayos Cochinos el año anterior había dejado el listón demasiado alto y el batacazo fue brutal. Confieso que ver el programa y sus tres galas semanales se convirtieron en una auténtica pesadilla. Nada que ver con el entusiasmo de otras ediciones que, en mayor o menor medida, siempre despertaban interés.

No fue el caso de este año, por mucho sexo que nos vendiesen Ivana Icardi y Hugo Sierra. Telecinco daba su primer pinchazo y tenía que coger aire. Lo hizo gracias a la segunda edición de La isla de las tentaciones, que les salvó el pellejo, de esas cosas que uno espera y de repente se dan. Se llama factor sorpresa. Las expectativas, si soy sincera, después del episodio de Estefanía del año pasado con Fani traicionando a Christofer parecían insuperables. Pero entonces llegaron Melyssa y Tom, y la liaron parda, para beneficio del programa. Celos, infidelidad, sexo, todos los ingredientes para arrasar. El programa fue un bombazo y sacó a flote a la cadena con datos que rozaban casi el 30%. Por ejemplo, el reencuentro de sus parejas y exparejas tres meses después de regresar de República Dominicana alcanzó un 28%.1, un dato super digno después de la catástrofe de SV.

Pero de nuevo la cadena de Fuencarral no pudo cantar victoria y volvió a ver como sus intentos por llenar el vacío de Gran hermano con otros contenidos fueron en vano. Este otoño llegaba La casa fuerte 2, para mí un parche que intentaron poner para tapar las goteras de forma temporal pero que no funcionaría. Ni siquiera su primera entrega fue para tirar cohetes, así que el anuncio de este segundo intento no se entendía demasiado. Pero claro, había que crear contenido y como GH no entraba en sus planes esta versión descafeinada del famoso reality llegaba en su lugar.

Otro batacazo en toda regla. Aunque tuvo sus momentos, sobre todo gracias a factores externos como la telenovela de Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera, por lo demás no superó el aprobado. Mismos personajes, juegos aburridos y poca espontaneidad. En definitiva, otro fracaso que por mucho que lideró audiencia en algunas ocasiones, lo hizo con sus peores porcentajes.

La gente echa de menos GH, está cansada de experimentos wannabe e improvisaciones. Si bien es cierto que el famoso reality ya sufrió una crisis televisiva con la llegada de Jorge Javier Vázquez y el periodo de transición que le tocó vivir después de muchos años con Mercedes Milá, la cosa logró enderezarse y JJV se hizo con el timón del barco. Convertir el formato en VIP, Reencuentro y Dúo fue una gran idea que volvió a colocar este espacio entre los más vistos y comentados. Pero la polémica sexual del 2017 lo aniquiló.

Ahora GH es la esperanza máxima de Mediaset para recuperar el trono como reyes del reality. Los locos por este programa esperamos con ansia su regreso. Sí, contamos los días por volver a vivir, aunque sea de manera virtual, en esa casa de Guadalix. De que vuelve, vuelve. Así lo confirmó Manuel Villanueva, director general de contenidos de Mediaset, durante la rueda de prensa para presentar La casa fuerte 2. “Volverá el año que viene, pero volverá. Estamos teniendo conversaciones”, dijo sin adelantar mucho más. Nos dejó con la miel en los labios pero confirmó la noticia que todos estábamos deseando escuchar.

Como seguidora de este espacio desde el 2000, solo espero que en su intento de ofrecer sorpresas y originalidad no se carguen el formato. Nos gusta tal y como es, sin demasiados adornos ni floripondio. Lo queremos natural, sin elementos forzados ni un casting exagerado. Que a veces, con eso de querer llamar la atención se han pasado tres pueblos y la cosa se les ha ido de las manos. Así que, tomen nota. Lo que todavía no sabemos es si será VIP o de anónimos. Tampoco les vamos a exigir, eso sí, si se decantan por un GH de famosos, por favor, ¡qué no sean los de siempre! Queremos tramas nuevas, gente fresca, escándalos por saltar y bombas por explotar.

Si lo hacen bien, el 2021 podría ser el año del renacimiento de GH, el espacio que nos acompaña, en algunos casos desde la adolescencia. Telecinco tiene una baza perfecta para brillar y en eso, todo hay que decirlo, son expertos. Aunque no lo digan muy alto para que la cosa no se estropee, es su as debajo de la manga, lo que les podría sacar a flote y volver a dar fuerza a la palabra reality.

Quizás es el momento de dejar de experimentar con tantos formatos nuevos y apostar por los de siempre, los clásicos, esos que nunca fallan. Como todo en la vida, pasan sus crisis de identidad, pero cuando hay una buena base, nada ni nadie los detiene. Así que esperamos entusiasmados ese ojo que todo lo ve y que nos ha puesto el corazón a mil y disparado la adrenalina todos estos años.

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