Mila Ximénez, la concursante que se enfrentó a sus miedos para ser finalista de 'GH VIP 7'

A unos días de acabarse Gran Hermano, llegan los momentos de reflexión y de mirar atrás a esos tres meses de risas, fiestas pero también de broncas y ganas de tirar la toalla por parte de algunos concursantes. A la cabeza siempre Mila Ximénez, la persona que más veces ha querido abandonar pero que ahí sigue porque el público quiere y la quiere. Su paso por Guadalix ha sido una auténtica montaña rusa de emociones, quizás por eso, por mostrar su lado más débil y vulnerable sin tapujos, se ha convertido en una de las tres finalistas del concurso.

(Enrique Cidoncha; Mediaset)

Al principio llamaba la atención por sus quejas constantes debido al encierro. Sufría ataques de ansiedad e incluso le costaba respirar. Hasta que nos enteramos de que Mila sufre de claustrofofia y los sitios pequeños y sin salida le producen auténtico pánico. Así lo vimos durante los primeros días de los concursantes en el búnker y posteriormente en pruebas como la de Halloween por pasadizos secretos, que le costaron lágrimas de sangre y la amenaza de irse. Pero no se fue, la colaboradora de Sálvame enfrentó a su miedo con dolor pero también con mucha valentía y eso lo ha valorado la audiencia, a la que no se le escapa nada.

Pero sin duda, gracias al no sé qué de Gran Hermano, hemos descubierto un lado absolutamente desconocido de Mila Ximénez. Esa mujer fuerte que vemos gritando y poniendo firme al mundo, ha mostrado su lado más íntimo y personal, y, sobre todo, sus inseguridades como mujer. Se ha sentido fea, inferior y muy poca cosa en más de una ocasión y así lo ha hecho saber. Estar rodeada de un ese ramillete de chicas jóvenes le ha hecho sentir en muchas ocasiones muy pequeñita.

Un lado de la reconocida periodista que no conocíamos y que mantenía en la más estricta intimidad, como es natural. El testimonio de su hija Alba que la visitó anoche en la gala, nos rompió el corazón. Tal y como aseguró, ella, de alguna manera, tampoco era tan consciente de esa baja autoestima que ha mostrado su madre tan abiertamente en el programa. Por eso ha confesado que cuando salga va hablar con ella y juntas van a hacer frente mano a mano a esos miedos que Mila tiene tan interiorizados. Nada que el amor no pueda curar.

Ella siempre ha tenido un afán de protegerme y no mostrarme cosas que le hacían vulnerable. No sabía hasta qué punto es tan dura consigo misma y hasta qué punto a veces le falta quererse un poco más”, dijo emocionada su hija, un ejemplo de educación y saber estar.

Los últimos días de Mila en la casa, a pesar del buen rollo con sus compis, no estaban siendo nada fáciles. Necesitaba el contacto físico con uno de los suyos y veía que no llegaba. Las visitas a Adara y el resto de concursantes le hacían sentir mal porque ella también quería lo mismo pero la cosa no llegaba. Lo bueno se hizo esperar y anoche pudo abrazar a su hija, su gran amor junto con sus dos nietos, Victoria y Alexander, a quienes pudo ver y escuchar en un emotivo vídeo que solo ella pudo disfrutar.

Para Mila ha sido un esfuerzo bárbaro levantarse muchas veces de la cama. La malísima relación con Hugo Castejón le dejó muy debilitada. No supo gestionar ese mal rollo con él afectándole más de la cuenta. Absolutamente desgastada y a punto de abandonar, el repescado finalmente fue expulsado y la concursante más veterana volvió a retomar con ganas e ilusión. Ser la más mayor y estar rodeada de problemas, en algunos casos banales, a ella le cargaba. Cuando los demás iban, ella había ido y venido hace ya un buen rato y casi siempre acertaba en sus reflexiones sobre lo que vivían los demás dentro de la casa.

Fue la primera en ver la atracción entre Estela y Kiko antes que nadie, lo dijo en el confesionario. Como dice el refranero español, más sabe el diablo por viejo que por diablo. Lo mismo con Adara y Gianmarco. Lo intuyó pero por respeto se mantuvo al margen. Mila ha sido la mejor consejera de las chicas dentro con quienes ha compartido momentos maravillosos de risas y bromas. Pero claro, la diferencia de edad se nota y 24 horas hablando de cosas superficiales pues llega a saturarla.

En más de una ocasión reconoció sentirse fuera de lugar, especialmente en las fiestas semanales. Mientras todos bailaban a ritmo de reguetón y gastaban bromas de colegio, Mila, que hacía lo que podía, terminaba yéndose a la cama. Ha sido una de las personas más trabajadoras de la casa en cuanto a tareas, siempre pendiente de que todo estuviera impecable y eso al final del día pasa factura, así que ella se retiraba. Por esa razón ha sido bastante machacada en el concurso, el quizás no saber amoldarse de la misma manera que Joao, que perteneciendo a su misma generación, vivió todo de otra manera, mucho más alegre y entusiasta.

Esa chispa le faltó a Mila pero cada persona es un mundo diferente de experiencias y no se debe comparar. Poquito a poco hemos ido entendiendo el porqué de ese comportamiento de la concursante. No quererse como debe ha sido una de las razones por las que se ha comportado de cierta manera. Ella no se justifica, sabe que le pierden las formas, porque si algo tiene es que sabe pedir perdón. Se disculpaba constantemente cuando no podía hacer las pruebas, su cuerpo no tiene la misma flexibilidad y el aguante del resto, y eso también le tenía tocada.

Tres meses después de echarle en cara a Jorge Javier Vázquez que le hubiese animado a entrar, hoy se lo agradece infinitamente. Gane o no el maletín, Mila ha ganado algo mucho mejor, a sus 67 años ha vencido algunos de sus miedos más grandes y ha enfrentado otros que seguro se irán disipando con el tiempo y el amor de los suyos. Porque si algo tiene esta mujer es gente que la quiere. Su hermano Manolo, por ejemplo, ha sido un defensor ejemplar que ha sacado la cara por ella como nadie. 

La final es en una semana y Mila será recibida por Jorge Javier, su amigo del alma, a quien podrá dar ese abrazo del que tanto habla. En fin, la magia no solo es cosa de la navidad, Gran Hermano a veces también nos regala buenas dosis de ella

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